La derecha ha tenido 4 años y medio para poder elaborar un proyecto alternativo al de la 4a Transformación, que proponga un mecanismo distinto al que se ha aplicado para lograr el avance del país, pero los ha desperdiciado.

Está muy claro que el neoliberalismo globalizado fracasó, pero esto se veía venir desde antes de que el gobierno actual tomara posesión de la administración. Los niveles impagables de duda mundial ya lo revelaban y el proyecto de Trump tomó la ruta alternativa del Nacionalismo Industrial, como respuesta al desastre neoliberal. Baste con decir que si Europa hubiese adoptado esta vía, hoy no estaría sufriendo para evitar congelarse.

La base de este modelo alternativo es la industrialización con miras a buscar la autosuficiencia en la mayor cantidad de productos posibles. Sin embargo en México, a los oligarcas no les convenía cambiar el modelo a tiempo y a sus lumbreras tecnocráticas ungidas en universidades extranjeras, nunca se les ocurrió que su modelo se estaba desmoronando, a pesar de las señales claras que podían percibirse en los niveles de deuda corporativa mundial y en otros indicadores que a lo mejor no les enseñaron a interpretar en sus escuelas angloparlantes.

La entrada de la 4ª Transformación fue tan intempestiva y contundente que no les dio tiempo de reaccionar, porque además como ellos seguramente no leen los libros escritos por el presidente, las medidas adoptadas desde el principio los tomaron con los pantalones en las rodillas.

Y en lugar de ponerse creativos en forma inteligente, se dedicaron a reaccionar utilizando a los medios de propaganda para intentar denostar todas las acciones que emprendía el gobierno federal, con mentiras, tergiversaciones y maromas insospechadas. Pero no evolucionaron y en vez de trabajar en propuestas alternativas, se dedicaron a presentar cientos de amparos, a financiar miles de notas informativas falsas, a contratar otros miles de troles y bots para insultar a gobernantes, funcionarios y a los ciudadanos que coincidimos con las políticas de la transformación.

Intentaron hasta cooptar al poder judicial para usarlo como herramienta de descarrilamiento del gobierno y decidieron adoptar el consejo de un publicista farsante con deterioro cerebral que les recomendó mentir: “Mientras más mentiras des contra Morena, mejor te va”, les dijo el rey de la patraña y todos ellos lo creyeron, esmerándose en seguir la sugerencia.

Y así les ha ido. Si la preferencia electoral de Morena era de 52% en julio de 2018, tal vez con alguna ayudita del INE para que no fuera mayor, hoy es del 67% y la aprobación del presidente se ubica en niveles de 77%. Así sus brazos políticos han perdido casi todas las elecciones en las que han participado durante 4 años, terminando de paso peleados entre sí.

Si estos oligarcas subnormales hubieran utilizado una mínima parte del dinero que han invertido en amparos, chayotes, campañas de desprestigio, sobornos de jueces, bots y troles durante todo este tiempo, podrían haber contratado gente preparada para elaborar alguna propuesta que por lo menos hubiese planteado alguna alternativa coherente a algunas de las acciones que ha llevado a cabo el gobierno federal, pero no; no han hecho más que una y ésta termino por hacer que el junior Claudio X González se peleara con el PRI. Así de inútiles le han resultado al país y a sí mismos, hoy encaminados a perder el poco margen de maniobra que les queda, porque México sigue avanzando a un ritmo que nunca se imaginaron.

A todas vistas encontramos que están terminando en un estado lamentable, desprestigiados y repudiados por la mayoría de los habitantes de nuestro país y de algunos otros del mundo, a quienes ya no les pueden jugar el dedo en la boca, mostrándose ante todos como la ralea social que son, apoyados en un discurso que se ha tornado corriente y altisonante, evidenciando así su supuesta buena educación.

Como dijo el filósofo indio Rabindranath Tagore: “La diferencia entre lo sutil y lo vulgar no está más que en su ignorancia.”

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Por Erika