López-Gatell: Covid, poder e infodemia

Esto va a ser un poco largo. Una de las más terribles características de la mentalidad colonial que sustenta el clasismo en nuestro país es la de llamar “huevones” al pueblo trabajador.
La imagen del indito dormido con su sarape contra un nopal es hecha en México y promovida por las clases altas. Es un insulto increíble, pues es el país con más horas laborables, menos días de asueto y menor paga de la OCDE y del continente.
El mexicano pobre, que es la mayoría, trabaja dobles turnos, tiene tres chambas (la del día libre para completar) y con eso malvive. Los que así lo llaman, en cambio, disfrutan de amplias horas de ocio que pueden dedicar al esparcimiento, deporte, vicio, arte, ciencia y tuitear. Mientras más resueltas sus finanzas, más, mientras más ricos, más.

Esta pandemia nos ha enseñado que, sin nosotros, clasemedieros (clasemedieros en términos mexicanos, pobres en términos gringos o europeos) y sin la clase alta parasitaria, el país seguiría funcionando sin mayor tropiezo, pero sin la masa trabajadora, estaríamos todos muertos.

Hablemos del “quédate en casa” y de la política de que NO sea obligatorio, que NO sea punible, al menos en la versión del gobierno, aunque no en la de la infodemia entusiastamente seguida por esas clases medias de derecha e izquierda…que pueden (si quieren) quedarse en casa. En efecto, es una opción para quienes pueden hacerlo, no para el 75% de la población que no puede darse ese lujo de ninguna forma…o todos estaríamos muertos.

A pesar de las miles de explicaciones en 300 conferencias vespertinas y otras tantas matutinas, los clasemedieros se quedan anclados en la psicosis mediática que sirve a los peores fines y que comenté con amplitud en mi libro “Covid, poder e infodemia”. Repito: no es obligatorio quedarse en casa, es una recomendación (perentoria en mayo), no ha sido punible y el gobierno federal se ha opuesto vigorosamente a tales medidas que, como en lugares como Jalisco, causó arrestos, multas, atropello de derechos humanos, heridos y hasta un muerto, sin que ello cambiara la situación de la pandemia en ese estado.

Si usted tiene que sobrevivir diariamente, escucha otra cosa al oír “quédate en casa” que si sólo levanta el cel y pide rappi. Porque el que hace eso, no le importa un rábano que, para ese simple acto, los trabajadores de la telefónica, el señor del rappi, los del restaurante, los proveedores, los de la central de abastos, los transportistas, los campesinos, no pudieron “quedarse en casa” y han muerto por decenas de miles. No le importa, mientras llegue el agua, se lleven la basura y le mantengan su cómodo estatus de “quedarse en casa” “salvando al mundo”, así mueran los basureros, puesteros, trabajadores con la bendición del clasemediero y hasta su admiración por su heroico sacrificio para que él viva.

Si falla algo, aunque sea media hora la luz, se arroja a tuitear enfurecido exigiendo renuncias, desgarrándose las vestiduras de marca.
Para eso está la indiada, pa tenernos bien protegiditos ¿no?

Se suman dos factores: la frase completa es “Si no es necesario salir, quédate en casa”. La definición de “necesario” es, por un lado, acomodaticia como ya vimos, por otra, supersticiosa y judeocristiana. Descansar, respirar, desestresarse, ociar, placer, son malas, malas, son infernales. Sobre todo de quien te sirve. Trabajar, sudar, ganarse el pan, servirme; son buenas, buenas y celestiales. Y la superstición: alguien debe ser culpado por la limitación de mis privilegios: en la edad media quemaban judíos para que no llegara la plaga (llegaba de todas formas), en los siglos posteriores, se quemaban “brujas”. Ahora se tuitea y ciberlapida y ciberlincha a quienes los medios selectivamente señalen como “covidiotas” por absurdo que parezca.

Las medidas de MITIGACIÓN (no prevención) las de RALENTIZACIÓN (no de erradicación) NO detienen la pandemia. Esto se ha dicho un millón de veces, sólo hacen más lento su avance. ¿Qué escucha el clasemediero? “Quédate en casa, así el virus desaparece y si no te quedas eres un criminal, a menos que lo hagas para que yo conserve privilegios y comodidad, en cuyo caso, mueres en olor de santidad” Y, pum, se ponen a linchar “covidiotas” en redes… a pesar de que el 80% de la población del país mantiene una movilidad, aunque reducida, o estaríamos muertos todos.

El doctor Hugo López Gatell es enemigo jurado de la élite del poder factico; combate la enorme, inconmensurable corrupción en hospitales y sistemas de salud (robo en almacenes, mercado negro de medicinas, laboratorios caros de pésima calidad, presupuesto que se va al hoyo negro de la corrupción), ataca a los corporativos que han enfermado al pueblo con comida chatarra, ha aumentado la capacidad hospitalaria (que sigue siendo muy poca, pero era risible hasta en la comunidad latinoamericana) ha aumentado la planta médica. Pero no, no cura el covid.

Nadie lo hace, nadie lo detiene. Los países que han intentado el confinamiento forzoso, Francia, Argentina, Inglaterra (tres veces) Nueva York, terminaron, todos, con tasas de mortalidad superiores a México. (Argentina, con el verano, se ha repuesto, pero no ha comenzado la segunda ola y ya no aguanta su economía confinamientos, espero la vacuna detenga el avance del covid allá). Los que apuntaron al cubrebocas como panacea, como Chequia y los Balcanes, también.

Cuando el doctor hizo 50 viajes en avión, se hospedó en hoteles sin cubrebocas, comió en restaurantes sin cubrebocas, espero que haya tenido sexo sano sin cubrebocas, y nadie dijo nada…estaba “trabajando”, nos estaba sirviendo y tenía la bendición. Uno de esos aviones lo llevó a otra necesidad: relajarse…y la derecha de inmediato lo señaló como pecado.
Y ahí te va toda la clase media de izquierda y derecha (que rompen todo el tiempo las recomendaciones y no hay nada malo en ello, pero les sale la psicosis) a quemarlo en leña verde.

¿Cuál fue la diferencia? El manejo mediático. La psicosis. El odio de la élite que lo detesta por afectar sus intereses. Los dueños de hospitales que son dueños de medios y socios de laboratorios.

Una tuitera que respeto y admiro (y no dejaré de hacerlo) estaba muy ofendida porque ella había cancelado tres viajes a Oaxaca. ¡Pero no debió cancelarlos! ¡Entendió todo mal! No se ha cerrado la economía del país como sí lo han hecho otros (sin resultados más que mayor desastre) ¿Con qué clientes supone la blanca inquisición que AMLO y Gatell han planteado que funcionen hoteles, restaurantes, centros turísticos, etc? ¿Fantasmas?

No salvó esa tuitera a nadie mal entendiendo el quedarse en casa. Siguieron todos los millones de trabajadores del país alimentando su modo de vida. “Quédate en casa” si no es necesario salir. ¿Su viaje era necesario? Creo que era perentorio a juzgar por la psicosis en la que ha caído.

Toda la pandemia, salí al parque a hacer ejercicio. Lejos de otros que se ejercitaban, me quité siempre el cubrebocas, porque es nocivo hacer ejercicio con esa cosa puesta, y porque sí leí y sí escuché las conferencias y sé para qué sirve y para que no (para detener al covid, por ejemplo, no). Escuché con tristeza a amistades que dejaron de ejercitarse, varias cayeron enfermas en algún momento.
Supe de gente en total aislamiento que enfermó. Sé de gente que ha trabajado cada día. De hecho, la mayoría en el país. “Quédate en casa” “Susana distancia” (más efectivo), cubrebocas, lavado frecuente de manos a fondo (bastante efectivo) hacen más lenta la transmisión. Hacerla más lenta es bueno en un país con mala salud y pésimo sistema hospitalario. Nada más.
Lo que necesitan revisar, es su definición de necesario.
Los clasemedieros podemos aislarnos, salir poco, elegir para qué y a dónde, pero, seamos realistas, no somos un sector numéricamente muy relevante.

Me preguntan si lo de Gatell fue mentira.
No.

Repito: la noción sobre su viaje es lo que es falso, es producto de la manipulación y la psicosis. Eso es gravísimo. Era el momento de apoyar con mayor fuerza a uno de los paladines de la cuarta transformación, y ello es tan cierto, que ha recibido casi tantos ataques diarios como AMLO, en vez de ello, los clasemedieros de izquierda se pasaron al enemigo con todo y armas al grito de “cometió un error”.

Nada más falso, se creó la noción de “error” partiendo de bases falsas y la psicosis hizo lo demás. Él ha apoyado el que la gente tenga la libertad de moverse, con la recomendación de reducir el movimiento, nunca detenerlo.

Nada más extraño que el caso del periodista que sí se infectó (¿Pos qué andaba haciendo, según su propia lógica?) y, en convalecencia, apuntó su dedo acusador a Gatell que sí ha estado trabajando por el país y no por su proyecto personal por respetable que sea ello. Perspectiva. (Sí, me refiero a Julio Hernández, Astillero, a quien admiro y respeto, pero en su honesto afán de no ser complaciente con el poder, a veces se vuelve visceral)

Y no, no se puede comparar a Alfaro porque este sí prohibió, reprimió, multó, hirió, encarceló, mató y se fue a una cantina.

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