Francisco García Cabeza de Vaca y la muerte del PAN

En la opinión de Elí González
@calacuayoMX

Los panistas juran que Francisco García Cabeza de Vaca es un hombre Justo, limpio y honesto.

Pero su carrera delictiva inició el 9 de febrero de 1986, cuando el departamento de policía de Mc. Allen, Texas, lo detuvo por un robo de armas.

Con el paso de los años y ya en el Partido Acción Nacional (PAN), dijo con todo cinismo que lo que pasó, fue un incidente de “huercos” (joven)

La ambición de poder lo ha llevado por obscuros caminos y a alianzas con personajes que operan al margen de la ley. Y fue así como en el 2004, cuando Cabeza de Vaca con la ambición de ser presidente municipal, buscó recursos con el cártel del golfo para apoyar su candidatura.

Uno de los testigos: Antonio Pérez Arguelles ante la Corte Federal del Distrito Oeste de Texas ratificó el vínculo de Cabeza de Vaca, con el crimen organizado.

Ya enrolado con el crimen organizado y según testimonios de testigos, Cabeza de Vaca se reunió por “negocios”, con el “chapo” Guzmán y Genaro García Luna en Cabo San Lucas, Baja California. Este fue un testimonio escrito en 2015 por Tobin Bradley, entonces cónsul de Estados Unidos en Matamoros, Tamaulipas.

Alejandro Rojas Diaz Duran, habría interpuesto denuncias en contra de Francisco García Cabeza de Vaca por “sus vínculos con la delincuencia organizada, el “huachicoleo”, “lavado” de dinero, evasión fiscal, riqueza mal habida y su inédito patrimonio inmobiliario”.  Rojas también señala la participación de toda su familia cercana en sus actividades “productivas”. 

A estas acusaciones se suman las de Emilio Lozoya, quien declaró haber entregado sumas millonarias, como sobornos, al  diputado Ricardo Anaya y a un grupo de senadores entre los que se encontraban dos gobernadores actuales: Francisco Domínguez Servien (Querétaro) y Francisco García Cabeza de Vaca.

Ahora que la Fiscalía General de la República (FGR), ha pedido el desafuero de este corrupto gobernador, dice que son falsedades del gobierno que apenas empezó en 2018.

La FRR busca desaforarlo para juzgarlo por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y fraude fiscal.

Las acusaciones llevan muchos años y nada tiene que ver con la actual administración, ademas que los delitos que cometió, los cometió él y no el hoy presidente a quien acusa de persecución.

Afortunadamente la Cámara de Diputados ha dado su anuencia y ahora corresponderá al Congreso de Tamaulipas desaforarlo, o pasar a la historia como cómplices deliberados. 

Pero desafortunadamente la legislatura estatal se integra con una mayoría panista que siempre ha dado la espalda a sus electores y que respalda la delincuencia de su gobernador porque también se han beneficiado de sus actividades delictivas.

Esperemos que los diputados locales hagan lo correcto. De no hacerlo estarán colocándose el último clavo de su ataúd pues las encuestas de todos los medios rumbo a las elecciones de junio, les pintan un panorama desolador:

PRI-PAN, juntos apenas alcanzan el 10% de las preferencias.

Morena cuenta con el 44% de preferencias, mientras que el PRD, cuenta con un raquítico 3%.

La oposición se extinguirá este 2021.

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