Exilio en México: de Trotsky a Morales

León Trotsky fue un político y revolucionario ruso, creador del mítico Ejército Rojo que venció a catorce ejércitos extranjeros durante la guerra civil rusa. Su enfrentamiento ideológico con Joseph Stalin, líder de la Unión Soviética y secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Por esta razón, Trotsky tuvo que salir de los territorios de la URSS, para evitar ser perseguido y asesinado por el régimen. Pero sus posiciones ideológicas hicieron que varios países se negaran a darle asilo, pues no deseaban tener en sus países a un enemigo de las dos potencias, la soviética y los Estados Unidos.

Sin embargo, el presidente Lázaro Cárdenas por petición del muralista Diego Rivera, decidió conceder asilo político al líder ruso. El 9 de enero de 1937, Trotsky llegó al puerto de Tampico y recibido por la pintora Frida Kahlo, esposa de Rivera.

El mensaje del General Cárdena para el mundo fue claro, primero porque mostraba una independencia política de las dos grandes potencias, y en segunda, daba muestra de la solidaridad del pueblo mexicano a las y los ciudadanos de otros países, para brindar su apoyó en momentos en que sus vidas se encontraban en riesgo.

La llegada de Trotsky a México, causo la indignación y el repudio de dos sectores de la sociedad, los grupos de derecha y conservadores veían al político ruso como una figura que podría propagar el comunismo en México, mientras que un sector de la izquierda, lo vieron como un enemigo de la revolución y por lo tanto debían de aniquilarlo, como sucedió el 21 de agosto de 1940 en su casa de Coyoacán.

A casi ochenta años de estos acontecimientos, México manda una señal al mundo de independencia política, pues ha dado asilo a Evo Morales, quien hace unos días sufrió un Golpe de Estado. El canciller Marcelo Ebrard, lo dio a conocer y desde los primeros momentos varios sectores de la derecha se indignaron y mostraron su rechazo a la posición del gobierno de México, de dar asilo a quienes ellos consideran un dictador.

Sin embargo, el mensaje que el gobierno de López Obrador está mandando al mundo es de un país que no está subyugado a los designios de Estados Unidos, mostrando su independencia en sus decisiones, al tiempo que da muestra una vez más de ser un país solidario con el mundo.

Y es que, Morales es visto por Estados Unidos como miembro del grupo de Hugo Chaves y Fidel Castro, pues sus políticas económicas son contrarias a las ordenadas por el imperialismo yankee. Pero contrario a los dos mandatarios, el modelo boliviano ha sido un éxito total, posicionando a Bolivia como uno de los países que más a reducido la pobreza y mantenido un crecimiento constante.

Las decisiones políticas de Evo Morales durante su gobierno afectaron a varias corporaciones norteamericanas que explotaban los hidrocarburos, pero la nacionalización de este sector fue la palanca de desarrollo que permitió a su gobierno el llamado “milagro boliviano”.