En defensa del INE o el síndrome de la rata

Cualquiera que haya visto el comportamiento que presenta una rata acorralada, tendrá los elementos comparativos suficientes, para entender lo que está sucediendo en este momento, en la cúpula del Instituto Nacional Electoral.

El roedor perseguido y sin ruta de escape posible, se enfrenta en una batalla a muerte, en contra de quien amenaza su existencia.
Una rata rabiosa es peligrosa. Se lanza a dentelladas contra sus oponentes, sin reparar en el tamaño y número de los agresores. Defiende su vida y sabe que el precio de la derrota es la muerte.

El ejemplo viene al caso, porque en el Instituto Nacional Electoral, se da la situación de que las rutas de salida para los consejeros electorales, se han ido cerrando una a una, en un periodo muy corto.

Claro que estos consejeros, que conforman la cúpula aristocrática en el organismo, no están peleando por su vida. Pelean en defensa de sus privilegios de clase.
El presidente de la mesa directiva en la Cámara de Diputados, presentó el día de ayer un video, donde queda claro que existe una enorme brecha de desigualdad entre la opulencia en que vive la clase dirigente en ese instituto y la base operativa que es quien verdaderamente se encarga de mover al INE.

En cuestión de sueldos, las diferencias son abismales. Hay consejeros que ganan más que el presidente de la república. Tienen seguro de gastos médicos, que corre por cuenta del contribuyente. Ayuda para alimentación, que les estamos pagando todos, aparte del salario ofensivo que perciben. La gasolina para los vehículos que les damos, también es gasto que paga el pueblo. Sus seguros de vida, de separación del cargo, de retiro, los estamos pagando todos. Su equipo de asesores, lo cubren 260 personas que reciben un sueldo muy superior al asignado al personal operativo. Con tantos asesores, es evidente que el trabajo que desarrollan los consejeros de ese instituto, es mínimo. Pero eso sí, muy costoso.

El personal de abajo que realiza el trabajo de campo necesario para sacar adelante cualquier proceso electoral, cobre un sueldo de $7,664.00. Nada que ver con los $262, 634.00 que perciben mensualmente, Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

En la defensa rabiosa que hacen estos dos consejeros electorales, a fin de no perder privilegios, dicen que en la propuesta que les hace el gobierno del presidente López Obrador, para lograr austeridad en el instituto, está señalado que “no se atenta contra el personal sindicalizado”.
Ciro Murayama dice, con pretendida ironía, que en INE no hay personal sindicalizado.

¿Esa es la defensa que sirve a estos dos personajes?

¿Declarar que los trabajadores en ese organismo no están sindicalizados? ¿Evidenciar que no hay quien defienda los derechos de esta enorme plantilla de personal?
¿De ellos quién se preocupa?

Porque los consejeros electorales están defendiendo, como ratas acorraladas, únicamente sus derechos y privilegios de clase. No están peleando por los salarios y prestaciones de los empleados que conforman el INE. Su guerra con el gobierno federal, está enfocada en mantener el lujo y dispendio a que está acostumbrada la aristocracia del INE.
A Lorenzo “El Magnífico” (ironía y no comparación con el gran estadista y mecenas de la familia Médici) y a su corte, los han bateado la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal Electoral.
Les han dicho que no tienen facultades para legislar. Que no tienen facultades para detener una Consulta de Revocación de Mandato. Que el presupuesto que se asigna al INE, es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados.

Que antes de pedir una asignación adicional a Hacienda, deben realizar un ajuste presupuestario al interior del organismo, para priorizar gastos y eliminar todo lo superfluo. Solo entonces podrán, si aún falta, requerir a la Secretaría de Hacienda, recursos adicionales.

Lo más importante en este asunto, es que se les dijo a las autoridades del Instituto Nacional Electoral, que no se les pide opinión sobre la realización de la Consulta para Revocación de Mandato. Se les indica que tienen la obligación de hacerla. Y ésta es una disposición constitucional.

Ya se tiene el número de firmas requeridas por Ley, en la mayoría de los Estados del país, para que se publique la convocatoria para realizar la consulta, que desde el inicio se ha negado a organizar la cúpula aristocrática del INE.

El presidente López Obrador señaló hace unos días, que iba a enviar a las autoridades en el INE, “el remedio y el trapito” para que en base a ahorros internos, ese organismo pudiera contar con los recursos financieros que dice, le hacen falta.

Y ya le fue enviado un programa de austeridad que prepararon la Auditoría Superior, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de la Función Pública.
Pero como este plan de austeridad toca los privilegios de la corte del rey Lorenzo, han manifestado que no les sirve. Que es inaplicable. Que los funcionarios de dos secretarias y los auditores superiores, nada saben respecto a lo que les están señalando.

A los consejeros en el INE ya los apaleó el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo que les dice que sí es factible hacer ahorros al interior del organismo.

Y una cúpula conformada por unos pocos consejeros que viven a cuerpo de rey, son los únicos que se aferran a mantener esa vida de lujo que los ciudadanos ya no estamos dispuestos a pagarles.
No hemos visto a la base trabajadora en el INE, marchar e inconformarse por la austeridad que propone el gobierno. No hemos visto a empleados de los centros de credencialización, diciendo que es una injusticia que se recorte el sueldo a los consejeros millonarios. No hemos visto al sindicato del INE (no hay, por increíble que parezca), denunciando violaciones a los derechos de los trabajadores.

Son Lorenzo Córdova y Ciro Murayama quienes se atrincheran en los espacios que les brinda la prensa reaccionaria, para señalar que “se ataca al INE desde el gobierno”. Son 11 personas las que conforman el Consejo General del INE. Once privilegiados que no quieren saber nada sobre austeridad.

Apaleados por todos, están en un rincón, rabiando, mordiendo, mintiendo, agrediendo a todo el que intenta mermar su tesoro.

Son la imagen de la corrupción, sobre todo en estos momentos, donde Lorenzo Córdova y Ciro Murayama gesticulan, manotean, escupen su rabia ante los ojos de unos ciudadanos atónitos, que ven un espectáculo grotesco, en el que intervienen actores a los que se consideraba únicamente como jueces electorales de mala calidad.

Algunos consejeros en el INE son una especie de rata política (porque tienen innegables inclinaciones políticas), que están minando desde dentro, la poca credibilidad que mantiene el instituto. Están utilizando al organismo para fines personales. No representan a la base trabajadora en el INE. No representan al pueblo tampoco. No son parte de la transformación que vive el país. Son un núcleo de corrupción que ha conseguido mantener vivos todos sus deshonestos privilegios.

Son nocivos para la democracia y hay que combatirlos frontalmente.
Esa batalla democrática la está dando el pueblo.

Ante las mentiras que difunde la prensa conservadora y el apoyo que le brindan a estos corruptos, las redes sociales deben explotar, difundiendo información real sobre la verdadera personalidad de este reducido grupo de vividores, a costa del dinero del pueblo.

Que las redes no los suelten de aquí en adelante. La consulta de revocación de mandato, va. Y que la pague íntegramente el INE con sus millonarios recursos.

Malthus Gamba