Hay un plan de los medios: Debilitar las mañaneras de AMLO

La pregunta no es concreta. El periodista hace un primer acercamiento tímido al tema y después suelta la parte central de lo que verdaderamente tiene que decir, para intentar poner al presidente en predicamentos.
“Qué balance hace usted de las conferencias mañaneras”.

López Obrador dice lo que en verdad significan, no para él, sino para millones de mexicanos que asisten a diario a este ejercicio democrático, las conferencias que se realizan de lunes a viernes en Palacio Nacional y ocasionalmente en algún otro sitio donde se encuentra realizando algún acto, el primer mandatario.

“La gente está muy contenta con este diálogo circular”, es la parte medular de la repuesta.
El complemento a la pregunta del reportero viene después:
“¿Qué piensa usted de que según información periodística (nunca cita la fuente), hay personas en estas conferencias sembradas por gente de Morena, o que incluso no son profesionales del periodismo?”

La clara intención de este personaje, es descalificar el formato de las mañaneras.
Han intentado tanto desaparecerlas sin ningún éxito, que ahora se conformarían con restringir el acceso para que únicamente puedan formular preguntas los medios de información tradicionales, más inclinados al conservadurismo.
López Obrador, como siempre, da una explicación de lo que realmente sucede en estas conferencias.
Nos dice que, puede ser que efectivamente, no todos quienes acuden a la mañanera, sean profesionales del periodismo, pero que los tiempos que estamos viviendo han cambiado sustantivamente y en forma acelerada.

Hoy, el gobierno ya no manda boletines a los medios informativos, indicando qué y cómo se deben presentar las noticias diarias.
Ya no hay línea oficial obligatoria para todo el periodismo nacional.
Además, los espacios de comunicación, que eran pocos, se han ido engrosando con la participación de nuevos elementos informativos, antes inexistentes.

Las redes sociales juegan un papel tan importante, como el que por muchos años desempeño en exclusiva el periodismo tradicional.

Mucha gente hoy en día, se informa en medios digitales, que tienen amplia cobertura en redes sociales. Eso es algo novedoso que obliga a nuevas formas de entender el quehacer periodístico.
En las conferencias matutinas en presidencia, van a seguir entrando todos los que tengan interés en hacerlo. No habrá restricción alguna en ese aspecto.

Si de verdad hay gente que no responde a intereses del periodismo, corresponde a la misma prensa tomar medidas al respecto.
“La prensa se regula con la misma prensa”, concluye el presidente.

En Palacio Nacional, hubo tensión esa mañana. El hecho de pretender excluir a determinados participantes, por no pertenecer a los medios de comunicación tradicionales, o por no tener formación profesional en la actividad periodística, molestó a más de uno.
En realidad, el presidente tiene completa razón. No se puede excluir a alguien por no tener un documento que acredite sus estudios en la materia.

Resulta absurdo pretender algo por el estilo.

Para hacer periodismo ciudadano, no se requiere permiso alguno. En la actualidad, es la misma gente, el pueblo, el que de forma activa, mueve la información que se genera en el país y en el mundo. Las etiquetas, o hashtag mueven, modifican, amplifican y recrean las noticias que aparecen estáticas en los medios de comunicación convencionales.
Vivimos un tiempo en que el suceso de hace apenas unos minutos, u horas, está siendo dispersado a un número considerable de ciudadanos, que registran sus impresiones sobre el mismo, en forma inmediata.
Ya no se trata únicamente del suceso en sí mismo. Las repercusiones e interpretaciones de la noticia, se van generando en forma automática en redes sociales.

Pretender que solo el periodista de la vieja escuela, tenga acceso directo a la fuente original, es un posicionamiento absurdo.

El periodista que formula la pregunta y quienes apoyan la postura, son los mismos que atacaban hace poco a Sanjuana Martínez, por los cambios que se dieron en Notimex.
Y son también los mismos que callaron cuando Sanjuana les demostró que la práctica del “chayote” estaba generalizada en la agencia, que había un grupo sindical que controlaba el accionar periodístico en Notimex y que varios periodistas hacían trabajo para otros medios, usando recursos públicos.
Esta parte que toca a fondo las entrañas del periodismo tradicional, al parecer, en nada ofende a quienes atacan a los periodistas ciudadanos.

Hay formas del periodismo que han sido abandonadas por los profesionales del oficio. La crónica, la opinión, la atención a los asuntos que tienen que ver con el sector obrero, son poco atendidas por los profesionales.
Los medios alternos están inyectando nueva vida a un estructura informativa que se moría, entre el “chayote”, el boletín de difusión obligada y la falta de línea editorial particular y honesta.

Ese mismo día, Raymundo Riva Palacio, saca una nota en su portal digital y en el espacio que le asigna El Financiero, donde habla de dos youtuberos que recibieron doscientos mil pesos cada uno, por hacer preguntas a modo al presidente.
Riva Palacio es un conocido comentócrata, dedicado a difundir chismes que le susurran al oído confidentes que solo él conoce y que son muy cercanos a los personajes políticos en el poder. Nunca presenta pruebas sobre sus dichos.
Es enemigo declarado de López Obrador, a quien ha comparado en sus accesos de odio, con figuras impopulares como Pol Pot, Goebbels, Chávez y cualquier otro personaje histórico que se le ocurra.

López Obrador fue muy claro al respecto el día de hoy: no existen los pagos que señala el periodista, ni tampoco se formulan preguntas a modo en las mañaneras.

Si Riva Palacio tiene pruebas al respecto, que las presente. Pero es seguro que no lo hará: su arma favorita es el chisme de pasillo, que se cuenta fácil y nunca se comprueba.

Debilitar las conferencias mañaneras fue la intención, ya que no es imposible impedirlas. Querían que los representantes de “las benditas redes sociales”, fueran excluidos de las mismas.

La respuesta del presidente fue un rotundo NO.
Y agregó algo más: aunque algunos se quejan de estas conferencias diarias, “disculpen las molestias que ocasionan, pero van a continuar”
Las nuevas formas no solo se están dando en el periodismo. Hay una manera muy diferente de gobernar, donde el contacto directo y permanente con la gente, es de suma importancia.
Así avanza la Cuarta Transformación.

Malthus Gamba