El pueblo será quien juzgue al Poder Judicial

“Mañana será un día importante para México”, señaló el día de hoy el presidente López Obrador en su conferencia matutina.
Será incluso un día histórico que estará guardado en la memoria de los mexicanos durante mucho tiempo.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, fallará a favor o en contra de la solicitud que presentó el titular del Poder Ejecutivo, para que sea aprobada una consulta pública, que determine si se juzga o no a los expresidentes del periodo neoliberal recién concluido.

El día de mañana, los ministros de la Suprema Corte estarán juzgando la viabilidad de esta petición de consulta, pero al mismo tiempo, ese Poder de la Unión estará siendo juzgado por un pueblo que nace a la vida democrática y entiende que la decisión que se tome en el máximo tribunal de justicia, será determinante para que las garantías para ejercer una democracia participativa real, se abran verdaderamente. O intenten ser cerradas por unos pocos ministros que dan una interpretación bastante cuestionable a la Ley.
Para nadie es secreto que este procedo de dictamen, nace viciado. El ministro responsable de presentar el proyecto que se discutirá en el pleno de la Suprema Corte, fue propuesto en su momento por Felipe Calderón para ocupar la vacante existente en la Corte.

Para nadie es secreto tampoco, que el mismo Calderón, uno de los expresidentes que podrían ser juzgados por delitos de toda índole durante su mandato, está cabildeando en este momento en el círculo cercano a los ministros, para conseguir que la votación final favorezca al “no” a la consulta.

El ministro Luis María Aguilar Morales, ha presentado ya el proyecto que tiene preparado para su discusión el día de mañana. En el mismo, se establece que debe considerarse inconstitucional la petición de consulta, porque atenta contra las garantías individuales de los posibles afectados.
De alguien que debe favores personales a Felipe Calderón, no podía esperarse otra cosa. Pero queda el resto de los ministros que se supone, gozan de una independencia real, frente a los poderes políticos que intentan guiar la intención del voto en la Corte.

Hoy el presidente López Obrador señaló que él, como titular del Poder Ejecutivo, se deslinda del dictamen que rindan los magistrados. Toda la responsabilidad sobre la decisión que se tome, quedará en manos de la Suprema Corte. Ellos deberán asumir el costo político y social por una posición que los marcará históricamente.
Aquí debemos tener presente que el Poder Judicial, aunque de un peso similar al de los otros dos restantes, se conforma de una manera distinta a la se observa en los casos del presidente y de los integrantes del Congreso de la Unión.

Tanto el Ejecutivo, como los Senadores y Diputados, llegan a los espacios de representación, por voto directo del pueblo.
En el Poder Judicial, los espacios se ganan por trayectoria, por conocimientos, antigüedad, méritos y desafortunadamente en los últimos años, por corrupción abierta.
Si en este momento existe una depuración clara en la administración pública que se trabaja “de arriba abajo”, en el Poder Judicial se intenta un proceso depurador en sentido contrario. Es decir, “de abajo hacia arriba”.

Hemos visto casos recientes tan emblemáticos de esta corrupción, como el que protagonizó Eduardo Medina Mora, ministro de la Corte que tuvo que abandonar el cargo, por la amenaza de que fueran hechos públicos sus lazos con la delincuencia de “cuello blanco” e incluso la organizada.
El mal en el Poder Judicial está en la parte superior de esa instancia de justicia.

El ministro presidente en la Suprema Corte, trata de poner un orden relativo entre tanto caos. Pero no cuenta con el apoyo popular que disfruta el presidente para actuar con la misma severidad, en que lo está haciendo el gobierno federal.

Es una guerra de baja intensidad la que se está dando dentro de este Poder de la Unión. Las batallas no son públicas y se dan más bien en el terreno de los juzgados y tribunales. No se ha tocado a la cúpula que dirige la actividad de la Corte.

Por eso es importante que el pueblo de México participe en este tipo de eventos, donde los integrantes de la Suprema Corte, mostrarán su perfil real ante la sociedad.
Elementos para juzgar a los expresidentes sobran.

La interpretación de la Ley tal y como lo presenta el ministro calderonista Aguilar Morales, es tendenciosa. No se vulneran derechos individuales, con solicitar una consulta para poder juzgar. Nadie acusa en este momento. Y si alguien lo hace una vez aprobada la consulta y ganado el “si” al juicio, los posibles acusados no pierden ningún derecho individual que limite su defensa, o los coloque en posición desventajosa.

Disfrutarán de la defensa que mejor les parezca y gozarán de todas las garantías que permite la Ley.

El negar la consulta popular en este caso, es al mismo tiempo un intento por frenar la participación democrática del pueblo, en temas de interés nacional. Son asuntos relevantes que competen a todos los ciudadanos y no solo a los integrantes de un grupo que considera legal el decidir en nombre de todos.
La Ley en este caso, se quiere manejar a favor de quienes tuvieron un inmenso poder en el pasado y se niegan a ser señalados públicamente por la presunción de delitos cometidos.
Hay que considerar que la Ley es una cosa y la Justicia otra muy distinta.

La letra escrita no es clara en muchos casos. Se presta a malas interpretaciones.
Pero la Justicia da a cada quien lo justo. Tiene claridad y debe ser aplicada a favor del pueblo y en no en beneficio de quienes agredieron con su conducta a la sociedad que les otorgó su confianza.
Estemos atentos al día de mañana. La Suprema Corte de Justicia de la Nación hará historia de una u otra manera.
El voto a favor de la consulta abre la puerta a la democracia participativa en adelante.
Un voto en contra, manchará a los ministros que decidan proteger a los expresidentes del pasado, negando el derecho del pueblo a decidir por sí mismo.
Manchará de igual manera al Poder Judicial.

Pero no conseguirá que el pueblo de México se mantenga pasivo. Señalaremos a los culpables, a los cómplices, a los aliados que sostienen que el gobierno y las decisiones del país corresponden a pequeños grupos.
La democracia despertó en el 2018 con toda su fuerza y no será el Poder Judicial quien la limite.

Malthus Gamba