Hay dos discursos aparentemente idénticos que pueden verse y analizarse en medios de información y redes sociales.
Según los defensores de los privilegios de la oligarquía, transformada en oposición en nuestro país, la marcha clasista que vimos el domingo pasado, debe ser considerada como la indudable expresión de una ciudadanía que se muestra contraria al gobierno del presidente López Obrador y a los cambios que el mismo impulsa.

Los ciudadanos estarían entonces a favor de un Instituto Electoral

monolítico, eternamente idéntico a sí mismo y sin evolución o modificación alguna.

El discurso que maneja en este momento la clase conservadora, indica que su interpretación de la realidad nacional, corre por esa vía.
En la acera de enfrente, la de la izquierda, esa idea es rechazada y para demostrar que las fuerzas reaccionarias mienten con total descaro, se prepara una Mega Marcha para el 27 de noviembre próximo, en la que se convoca al pueblo en general, a manifestar su respaldo al presidente López Obrador y a su política de carácter social.

Los medios de comunicación en amplia mayoría, favorecen la difusión del punto de vista conservador. Esto es, que ciudadanos inconformes con el gobierno del presidente López Obrador, han iniciado un movimiento social importante, que puede cambiar el rumbo del país en un futuro cercano. Según ellos, nace una fuerza social de importancia, que puede ser el germen que dé vida a un proyecto nacional interesante, que compita en igualdad de oportunidades con lo se conoce como Cuarta Transformación.

En redes sociales la batalla es más cerrada. Hay demasiados haters que vician la opinión en esas plataformas. Enormes granjas de bots se utilizan para apuntalar artificialmente, puntos de vista que favorecen la visión que se intenta imponer como verdad.
Pero una cosa es cierta, la realidad es el árbitro insobornable, que a final de cuentas, pone cada cosa en su lugar.

Las granjas de bots de las que hablamos, cuestan mucho y quienes tienen el suficiente capital para cubrir los enormes gastos que generan, son los tradicionales dueños del dinero en nuestro país. Esto es, la vieja oligarquía reaccionaria.

Lo mismo pasa con los medios de comunicación tradicionales. Es caro el contar con sus servicios. Solo quienes son dueños de los mismos, o aquellos que poseen capitales importantes en el país, pueden difundir su “realidad alterna”, mediante el pago que genera el servicio.

La marcha clasista que vimos el domingo pasado, no fue una acción ciudadana, ajena a la manipulación política y empresarial. Por el contrario, la realidad que vemos gráficamente en videos, fotografías y declaraciones, nos dice que el acarreo de gente humilde,fue elemento significativo en esa marcha. Ciudadanos que dicen a los reporteros que cubrieron el evento que “no saben por qué causa se marcha”. Gente que desconoce completamente el papel que juega el INE dentro de la democracia y mucho menos sabe qué es lo que propone la Reforma Electoral que se discutirá en breve en el Congreso de la Unión.

Con motivo del Cuarto Informe de Gobierno del presidente López Obrador, se prepara una Maga Marcha, donde quienes invitan no tienen a su servicio a los medios de comunicación. Es claro para todos que la mayoría de esos medios informativos, han trabajado desde el inicio de este gobierno, en contra del presidente y de los cambios que ha impulsado.

En redes sociales vemos utilizar sus cuentas personales, a ciudadanos que convocan en forma personal a la marcha. Son muchos y esa fuerza en las distintas plataformas en redes, gravita con fuerza evidente en el mundo real. Esto es, la campaña de difusión que hacen los ciudadanos, genera y estimula la participación masiva en el acto del día 27 de noviembre. Esa campaña no cuesta en absoluto. Se trata de un movimiento genuino, alentado por ciudadanos de filiación de izquierda, que demuestran desde ahora su respaldo absoluto al presidente López Obrador y al proyecto de cambio que está en curso.

¿Qué movimiento social es el que representa verdaderamente la voluntad de los ciudadanos?
Los dos, pero en proporciones diferentes.

La marcha clasista, fue convocada por personajes pertenecientes o ligados a la oligarquía que gobernó al país durante el neoliberalismo.
El brazo duro de la corrupción integró la descubierta del evento. Ahí estaba Claudio X González y Gustavo de Hoyos Walther por el sector empresarial. Alejandro Moreno, Marko Cortés, “Los Chuchos”, por los partidos que conforman la alianza política opositora. Margarita Zavala, Ulises Ruiz, Claudia Ruiz Massieu, Javier Lozano, Santiago Creel, Roberto Madrazo en representación de la vieja clase política corrupta. Y también Fernando Belaunzarán, José Woldenberg, Max Kaiser, Mario di Constanzo y otros más, identificados como el selecto grupo de serviles domésticos de quienes en verdad mandan, dentro del grupo reaccionario.

La marcha clasista fue pequeña y en realidad, inflada artificialmente.

La Mega Marcha de la izquierda, promete ser impresionante, si tomamos en cuenta las movilizaciones históricas que han respaldado por décadas al hoy presidente López Obrador.

¿Quiénes participarán en esta marcha?

En la descubierta, el mismo presidente, quien ha confirmado su asistencia. Y luego, la plana mayor de su gobierno, donde se ubican los tres principales precandidatos a la presidencia del país. Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López. Funcionarios de primer orden como Rocío Nahle, Rosa Isela Rodríguez, Raquel Buenrostro, Luisa María Alcalde, gobernadores de diferentes estados de la república salidos de las filas de Morena. La dirigencia del Partido y ciudadanos. Miles de ciudadanos acompañando al presidente en su Cuarto Informe de Gobierno.

Las dos realidades, con sus verdaderos actores, habrán puesto sus cartas sobre la mesa y el Pueblo, quién es el único juez válido, determinará dónde se encuentra SU VERDAD.

En el comparativo entre las dos marchas, sale perdiendo y con mucho, la oligarquía.
¿A quiénes tiene para enfrentar a Sheinbaum, Ebrard y Adán Augusto?

¿A Madrazo? ¿A Creel? ¿A Fox que dijo que le entraba a los “chingadazos” si había intento de reelección? ¿Al tibio y desdibujado Colosio? ¿Al seco y antipático De la Madrid?

La verdad es que la oposición, aparte de no contar con el Proyecto Nacional que le compita a la Cuarta Transformación, carece de candidato alguno. Los personajes que la representan, o son cadáveres políticos, o juniors que nunca cuajaron como políticos.

La desesperación de la oligarquía es evidente. Intentan desprestigiar a la Mega Marcha, porque saben que las “corcholatas” de Morena, opacarán por completo a las pobres figuras que aspiran a la presidencia del país en 2024, representando al reducido grupo conservador.
Y lo curioso del caso es que esa oligarquía que maneja los hilos de la política conservadora, eligió como campo de batalla, La Calle.
Un espacio que desconoce y donde no tiene presencia ni fortaleza real.

La calle es el terreno natural de la izquierda.

Del Pueblo que a falta de poder económico para pagar espacios en prensa, radio y televisión, manifiesta sus preocupaciones, protestas y respaldo hacia los suyos, en el espacio público.

¿Quién fue el genio que le dijo a Claudio X González que podía ganarle un combate importante a López Obrador en ese terreno?
La marcha clasista, lo único que consiguió en realidad, fue regalarle a las “corcholatas” de Morena, el escaparate perfecto para brillar.

Si Claudio realizó un evento, donde los representantes de la causa de los oligarcas, fueron los corruptos del pasado, la Mega Marcha de la izquierda tendrá en el recorrido y cierre del evento a los tres precandidatos a la presidencia por Morena.

Uno de ellos será el próximo presidente del país.

El discurso triunfalista reaccionario, es falso.
El de la izquierda, es muy real.

Malthus Gamba