El fantasma del fraude

“Las Elecciones Más Grandes de la Historia”, según señalan en sus comentarios los representantes de la prensa tradicional.

A ellos se han sumado los dos consejeros reaccionarios que dirigen actualmente el Instituto Nacional Electoral. Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, quienes quieren crear la percepción pública de que estamos en vísperas de vivir una de las más disputadas elecciones de los últimos tiempos.

Esto es falso. No se trata de una confrontación entre rivales del mismo peso.
Las elecciones intermedias que se verificarán en el mes de junio próximo, son desiguales y tienen desde hoy a un claro ganador definido.
Morena.

Los oponentes al partido que apoya al presidente López Obrador y a su proyecto de Cuarta Transformación, están agrupados en un bloque al que ellos mismos calificaron en su momento, como #TUMOR.

Esta estructura esta tejida con retazos de diferentes telas. Hay un tramo azul y otro tricolor, como los más llamativos. Hay telitas pequeñas amarillas y cortes irregulares que aportan propuestas “independientes” o de color apenas visible en algunas Entidades del país.

La solidez del bloque es de una precariedad evidente. Carecen de proyecto nacional y solo proponen el retorno al régimen de corrupción característico del neoliberalismo.
Van a perder varias gubernaturas en disputa, de acuerdo a todas las mediciones realizadas. Igual sucederá con la Cámara de Diputados y varios Congresos locales.
La verdad es que esta elección no será competida. El ganador está cantado y no habrá mucho que dirimir el día de la votación.

Sin embargo, no hay júbilo en las filas morenistas, ni en el bloque social que apoya al presidente López Obrador. Más bien se aprecia cierta inquietud respecto al resultado final que se obtenga, no solo en la elección, sino en el reconocimiento de triunfos y la asignación de las diputaciones plurinominales.

Estas elecciones serán recordadas no por ser las más nutridas en nuestra historia. Existe una enorme posibilidad de que sea el inicio del combate a la corrupción, dentro del aparato que se encarga de organizar y vigilar todo proceso electoral.

Para ningún mexicano es secreto, que el Instituto Nacional Electoral, ha sido desde su creación, cuando fue IFE, una fábrica de constantes fraudes electorales.
Amparados en una torcida interpretación de la Ley y la Legalidad, los consejeros de este instituto han otorgado triunfos a quienes fueron repudiados en las urnas. Los casos más claros son los que dieron lugar a las presidencias espurias de Carlos Salinas de Gortari y Felipe Calderón.

Sin embargo, las leyes protegían a quienes incurrieran en delitos electorales. No se consideraban graves este tipo de conductas. Se pagaba una fianza y listo.
Ahora no es así. Cualquier situación de fraude se considera grave y la puerta para llevar el juicio correspondiente fuera de la prisión, se cerró. No hay derecho a fianza.
Lorenzo Córdova y Ciro Murayama están jugando abiertamente en favor de la gente de Claudio X González y su #TUMOR.

Intentan que la pequeña oposición que resulte del proceso electoral, crezca con el número de diputados plurinominales que les sean asignados a estos raquíticos partidos.
El fraude para lograr que el PRIANRD no se vea tan miserable en las casillas el día de la elección, ha sido estudiado y preparado desde hace un buen tiempo.
Y de todo este proceso para alterar el resultado final, definido por el voto del pueblo, nace la inquietud social que ve como un peligro latente, la posibilidad de asistir a un nuevo fraude en favor del neoliberalismo.

En una de las conferencias mañaneras de los últimos meses, el presidente López Obrador señaló que los consejeros del INE, “piensan que me estoy chupando el dedo y que no me doy cuenta de lo que hacen”, refiriéndose al tema del posible fraude.

Les recordó que no hay autoridad que esté en este momento, por encima de la Ley. Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, pueden despachar dentro de pocos meses dentro de una celda, si se les comprueba que efectivamente han incurrido en acciones que los colocan al margen de la Ley.

Igual los gobernadores, presidentes municipales y autoridades de cualquiera de los tres órdenes de gobierno.
Por primera vez en la historia del país, existen leyes vigentes, e intención política, para no dejar pasar un fraude más. La Fiscalía Especializada en Delitos Electorales y La Fiscalía General de la República estarán atentas al desarrollo del proceso electoral.

Las posibilidades de triunfos masivos por parte de la oposición, son nulos. Todas las encuestas señalan una brecha insalvable entre la mayoría de los candidatos de Morena, respecto a sus oponentes.
Además, los recursos públicos y privados que manejen las fuerzas de oposición estarán permanentemente fiscalizados.
Limpiamente no van a ganar.

Por las malas, van a correr muchos riesgos si apuestan su pobre capital al fraude.

A los ciudadanos y militantes de Morena, aparte las apelaciones y demás acciones legales que impidan que el INE aplique criterios que favorezcan a los partidos que sean menos votados, en aras de una “democracia ficticia” en el Congreso, nos queda la vía más sólida para trabajar.
Promover el voto masivo en favor de Morena.

Ese voto desbarata cualquier plan opositor. Contra él, no tienen defensa alguna y todo su castillo de naipes se viene al suelo.
Sin importar los candidatos, que pueden ser discutibles en algunos casos, lo que debe importar es la continuidad del proceso de cambio que vive el país.
Estamos por desaparecer a las reliquias políticas del neoliberalismo.

Estamos a punto de mandar a prisión a consejeros del INE y funcionarios públicos corruptos.
En 2018, vencimos a un aparato de gobierno mucho más poderoso y con recursos financieros y operativos ilimitados.
Hoy enfrentamos a una oposición rudimentaria y débil.

Incluso estúpida, porque después de tres años, no encontró otra ruta para recuperar el poder, que el fraude de siempre.
La receta la conocemos. Voto Masivo en favor de Morena.
Todos unidos con la Cuarta Transformación.

Resultó en 2018 y funcionará también en este 2021.
No pasarán.

Malthus Gamba

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