El Blindaje de la 4T

A tres años de haber comenzado el proceso de transformación de la vida pública de México, encabezado por el Presidente López Obrador, a partir de un mandato popular que acogió como suyo el programa de cambio planteado por él en el libro llamado La Salida, publicado en 2017, ya se está especulando sobre la sucesión presidencial que se tendrá que dar dentro de 3 años.

Algunos intentan adivinar quienes son los precandidatos más aptos o mejor posicionados por la opinión pública para resultar candidatos de Morena, porque queda claro que ninguno de los otros partidos tiene la más mínima oportunidad de hacerlo; es más, en vista de su desempeño hasta hoy, prácticamente todos los demás estarán luchando para no perder su registro.

Se discute sobre las capacidades y debilidades de los posibles precandidatos que podrían representar a Morena y se duda sobre si los que pueden llegar ahí, continuarán con el proyecto del presidente hacia la 4ª transformación del país en el mismo rumbo.

De hecho hemos recibido ya varias señales en el sentido de que el mismo Presidente López Obrador no tiene confianza en que su sucesor, quien quiera que sea, vaya a continuar con el plan actual y más nos vale tenerlas muy claras, porque en sus mensajes tácitos se encuentra la clave de nuestro blindaje contra las mafias que nos han saqueado por décadas.

Como lo dijo en su 3er informe de gobierno, las dos cosas fundamentales en este momento, son continuar desenmascarando la farsa que significa el neoliberalismo y continuar despertando el cambio de mentalidad de los ciudadanos. Si bien una cosa lleva a la otra, este es el verdadero blindaje con que cuenta la sociedad para evitar que el control del Estado vuelva a caer en manos de saqueadores, criminales y ladrones.

Mientras más consciente sea la ciudadanía de lo que representa la farsa neoliberal, de cuáles fueron sus efectos, sus intenciones y su modus operandi, será mucho más complicado que nos vengan a vender espejitos de nuevo, disfrazados de lenguaje tecnocrático y conceptos diseñados para que nadie los entienda.

Por otro lado, mientras más claras tengamos nuestras convicciones, principios y valores morales, éticos y espirituales, que nos orientan hacia la búsqueda del bien común, así como de una conducta solidaria y empática, más difícil será volver a aceptar la imposición en nuestra comunidad de sistemas de corrupción, orientados a enriquecer a unos cuantos, empobreciendo a todos los demás, siendo más vigilantes para garantizar nuestra democracia.

El presidente no está dejando el seguro de continuidad del proyecto en manos de un sucesor, sino en manos de los ciudadanos despiertos para que nos mantengamos alertas, vigilando, exigiendo y trabajando para mantenerlo en marcha, sin importar quién sea el que lo sustituya en 2024.

Para que los ciudadanos podamos lograr esto, también nos está dejando un buen juego de herramientas muy útiles, como la revocación de mandato que nos permitirá despedir a su sucesor en caso de que se desvíe del plan y de la voluntad popular. Entre otras cosas más, nos deja un paquete de leyes que castigan la corrupción y los delitos electorales como delitos graves; las reformas que elevan a rango constitucional el derecho a que se entreguen pensiones, apoyos económicos, becas, servicio médico integral gratuito universal y otros beneficios sociales.

Su desconfianza en la voluntad de cualquier sucesor que pudiera llegar es tal, que decidió no desarrollar proyectos de infraestructura y obras cuya terminación pueda llevar más tiempo del que va a durar su período de gobierno, porque nada le garantiza que quien siga las vaya a terminar.

Así es que no nos engañemos. No van a ser Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum o algún otro quien nos vaya a garantizar que nuestro proyecto de crear una nación en la que todos podamos vivir con bienestar y tranquilidad continúe. Somos nosotros, los ciudadanos, el pueblo, quienes vamos a poder hacerlo con las herramientas que nos está dejando el Presidente López Obrador para ponerlas en acción cuando haga falta.

Como lo dice el propio Presidente, inspirado en una frase de Ricardo Flores Magón: “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”.