Dudas por el escándalo LeBarón

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

Conforme pasan los días y amaina el escándalo LeBaron-Trump para intervenir en México con el pretexto de “terrorismo” de los Cárteles mexicanos, las “benditas Redes Sociales” vuelven a ganar importancia en el conocimiento de la verdad y de nuevo le bajan los calzones a los “indignados” PRIANazis que en 36 años NUNCA REACCIONARON ASÍ, o algo cercano, por tanto asesinato contra mujeres, niños, ancianos y hombres ajenos a sus intereses por todo el país.

La única diferencia es que los mexicanos no tenían la facilidad de los corruptos, para acceder a poderosos internacionales como Trump en la Casa Blanca, Luis Almagro de la OEA o Michelle Bachelet en la ONU. Poco a poco se va sabiendo que la masacre LeBaron fue aprovechada –si no es que preparada– por el grupillo guerrillero de la Ultraderecha del PRIAN, todavía muy resentido con el Pueblo de México por la revolcada que les dio en las elecciones de 2018, que consideraban ganadas con el Voto Útil que tanto clamaron Jorge Castañeda (asesor de Anaya) como Emilio Álvarez Icaza, el senador pseudo “independiente”.

Irrumpiendo al frente de la oposición, Felipe Calderón se puso a lanzar condolencias por las víctimas LeBaron —todas inocentes pues no se metían en las tranzas de los hombres adultos– cuando jamás lo hizo por alguna de las miles de víctimas mexicanas que regaba por el país su estúpida “guerra al narcotráfico”. Entonces, Calderón se dedicaba a declararlos “daños colaterales” o calificar los asesinatos arteros como “pleitos entre bandas”, como cuando señaló como “pandilleros” a 2 estudiantes de excelencia del Tec de Monterrey.

Entre la infinidad de muertos que Calderón y Peña Nieto fueron regando a su paso, ninguno mereció la atención expedita del vocero “desde la fe neoliberal” llamado Milenio, como se le prestó a Alex LeBaron para justificar su pedido de intervención armada del gobierno de Estados Unidos contra México, “por la incapacidad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para defender a su familia” que fue asesinada por los narcotraficantes “adueñados del país”.

¿Cómo fue que los LeBaron tuvieron pronto acceso a Trump y su petición obtuvo tan rápida respuesta de un presidente inmerso en el riesgo de un “impeachment” para sacarlo del cargo? Por más que Trump alegue que llevaba 3 meses elucubrando la calificación terrorista a los narcos mexicanos, la respuesta a tal celeridad puede estar en la comunidad religiosa mormona desprendida de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de Utah, que emigraron a México en los inicios del porfiriato, según relata Rebecca Janzen, profesora de Español y Literatura Comparada en la Universidad de Carolina del Sur, Estados Unidos.

Entre las familias mormonas cercanas a los LeBaron, están los Romney, parientes del ex-gobernador de Massachusetts y actual senador por Utah, Mitt Romney, quien disputó con Bush, Jr. la candidatura presidencial republicana, y cuyo padre (George Wilcken Romney) nació en México. En esa comunidad predominan los Republicanos, cuyo conservadurismo hoy se hermana en México con el nazismo del NeoPAN, surgido y promovido por la sociedad ultrasecreta El Yunque, que en política coincide con la iglesia católica más retardataria y medieval. En la influencia del senador Romney se explica la diligencia del gobierno gringo en recibir y atender la queja LeBaron. Y como sabe que el PRIAN neoliberal, tan benévolo con sus parientes, está enfrentado con el actual gobierno DEMOCRÁTICO Y HONESTO de México, a Romney no le tomó más que una llamada directa a la Oficina Oval, para atizar la jauría opositora. Medios y contra-todos iniciaron, luego luego, su histeria colectiva para acusar a AMLO y pedir la intervención gringa, esta vez sin solicitar un emperador que llegue a imponer el orden, pues ya tienen un Gerente en Espera.

Sólo persiste un claro en toda esta historieta tan benéfica para la micro-oposición mexicana. ¿Cómo es que los sicarios tan entrenados en puntería, rociaron de balas la camioneta de mujeres y niños, y no hay reportes conocidos de ataque a alguna otra? Parece que el objetivo estaba bien definido, para mover a conmiseración y exacerbar a la gente, al grado de reclamar una invasión del USArmy que aquiete a los “Bad Boys” y, de paso, nombrar un “interino” de las fuerzas de ocupación que no hable despacito ni con acento tabasqueño.

La tele-entrevistadora del vocero desde la fe neoliberal, tan puntillosa en otras ocasiones, no tuvo la mínima duda para oponerle a LeBaron y aceptó todo lo que dijo el mormón. Aunque debe rescatarse el oscuro origen de la “lavada de coco” que reconoció LeBaron como motivo de presión para escribir a Washington y pedir la invasión de Marines, Air Force y Army, como mandaron a Panamá por Noriega. La mano negra y peluda de uñas muy largas, ya había presumido de limpieza azul antes de la Usurpación Fecalista. Sería un momento propicio para reaparecer junto al ejército invasor y los 120 millones de votos que no fueron para AMLO y la 4T. Ya se ha visto que a la Ultraderecha no se le da la discreción ni mesura Ni la lógica.

Otra duda entre la niebla: ¿Cuál es el estatus migratorio de la comunidad LeBaron? No son de aquí ni son de allá. No respetan las leyes de Estados Unidos ni de México, ¿ENTONCES? Como nuevos “pilgrims” llegaron huyendo de Utah, porque se había proscrito la poligamia en Estados Unidos y ellos no podían renunciar a tantas esposas y vasta prole. Ni Porfirio Díaz ni administraciones posteriores –ni las que se nombraban Revolucionarias– fueron capaces de poner orden y respeto a costumbres y leyes mexicanas. Les valió madres.

OTRA DUDA: ¿De dónde se hizo de chivas Pedro?, preguntaban las abuelas ante riquezas inciertas. Los gobiernos del PRI dejaron que las comunidades mormonas en 1970 empezaran conflictos con propietarios agrícolas a los que la Revolución había dotado de tierras cuando el reparto agrario. Los mexicanos acusaban que las tierras de los “invasores” de la Colonia LeBaron habían sido adquiridas ilegalmente, de antiguos ejidatarios presionados por funcionarios y comisariados ejidales. Y ya se sabe que abundan los casos de “ejidatarios nylon” y comisariados ejidales que por una lanita son capaces de firmar que en sus ejidos nació Maximiliano o/y Carlota.

Tanto jaleo se armó entre mormones y terratenientes, que se metieron partidos políticos a sacar raja del lío. El PRIAN logró calmar los ánimos, hasta los recientes brotes contra el abuso de Alex LeBaron que se quiso agandallar el agua y otras tierras, aprovechando que fue alcalde por el PRI, el cual debe aclarar cómo rayos hizo candidato a un extranjero que hoy invoca la protección de “su gobierno” para su familia.

Los gobiernos de Chihuahua (donde primero se asentaron), Sonora (en cuyos límites se realizó la matazón) y Federal (por ser de su competencia las leyes y disposiciones migratorias y poblacionales), deben ACLARAR y ORDENAR todo ese merequetengue de las comunidades mormonas, para que: 1) Respeten las leyes y costumbres mexicanas, armonizándolas con sus creencias, sin abjurar de ellas; 2) Se revise con ESTRICTO DERECHO la adquisición de tierras y el reclamo de propietarios vecinos quejosos, revisando actas de asambleas ejidales y fallos de Tribunales Agrarios para dar a cada quien lo suyo; 3) Regresen a Estados Unidos, con todas las garantías de respeto y traslado, las familias que se acojan a su nacionalidad estadounidense; 4) Permanezcan en México sólo quienes obedezcan y se apeguen a la Constitución y leyes mexicanas y renuncien a intervenir de cualquier manera en las relaciones entre ambos países vecinos.

La paz y tranquilidad del Pueblo Mexicano no admite titubeos ni el “dejar hacer, dejar pasar” de todos los gobiernos desde Porfirio Díaz. Ya es momento de que se ponga orden donde hubo desorden y se entienda que QUIEN VIVA EN MÉXICO SE ACLIMATA O SE “ACLICHINGA” como todos. Incluyendo iglesias y opositores. Todos coludos o todos rabones.