DOS BOCAS vs La Hidra Neoliberal

Por Miguel Angel Lizama
@Migueliz8

Antes de la expropiación petrolera de 1938, México tenía 15 refinerías y la de Poza Rica estaba en construcción, que en 1933 inició la británica El Águila, SA, y se concluyó en 1940 ya como PETRÓLEOS MEXICANOS. Esta refinería y la de Azcapotzalco fueron clausuradas en 1991 por orden de Carlos Salinas de Gortari, al iniciar el desmantelamiento de PEMEX para favorecer la importación de gasolinas, apoyado en los negros “diagnósticos y pronósticos” de inviabilidad de la empresa paraestatal que sostenía la economía mexicana y la voraz depredación del gobierno.

El argumento de la tecnocracia salinista para chatarrizar las refinerías hasta desaparecerlas, fue que la refinación petrolera “no era negocio” y la tendencia global era no construir nuevas, sino ampliar y modernizar las menos posibles, dejando el negocio en pocas corporaciones transnacionales. Era la mitad de su sexenio y Salinas ya había puesto su mira en un organismo internacional que se gestaba bajo el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) y culminaría en la OMC (Organización Mundial de Comercio) al final de su periodo. Por todos los movimientos que emprendió contra México a favor de los buitres extranjeros, Salinas consideraba que por conveniencia éstos lo impondrían en ese organismo. Los estropicios del “error de diciembre” que tuvo su sucesor Ernesto Zedillo a causa de la herencia que dejó Salinas, le frustró su sueño de retiro dorado en Ginebra, Suiza.

La chatarrización de las refinerías por falta de presupuesto para mantenimiento y “modernización”, fueron desapareciendo las plantas una a una, hasta quedar sólo 6 trabajando a un máximo de 40% de su capacidad, pues estaba en feliz auge la importación de refinados y la venta de crudo, más lucrativas para la tecnocracia neoliberal por las enormes comisiones recibidas bajo la mesa. Al cabo que el costo de las compras se cargaban al consumidor mexicano, bajo pretexto de “cuidar el medioambiente”. Jamás le dieron importancia al disgusto social en el país por los constantes aumentos de precio en los combustibles que desataban alzas en cadena. Todo lo resolvían con argumentos de “macroeconomía”.

Desde la primera marcha al frente de petroleros tabasqueños para exigir reivindicaciones, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR percibió esa “astilla” en el cuerpo nacional que extendía su infección sin merecer la mínima atención de los arrogantes doctores en finanzas macroeconómicas internacionales. Durante 18 años se acallaron las protestas distrayendo la atención con los medios de comunicación encabezados por la televisión. Si no aparece en la tele, no existe, fue el axioma imperante en el credo neoliberal.

Al evidenciarse con el Pacto vs México la truculenta privatización de PEMEX, se dio como argumento que bajarían los costos de todo y ganarían los mexicanos con las “reformas estructurales” aprobadas por los partidos políticos de entonces. Hasta Cuauhtémoc Cárdenas empleó sordina al comentar la agresión al legado histórico de su padre, el siempre reconocido General Lázaro Cárdenas del Río.

Pronto se vio el tamaño de esa mentira “estructural” con los constantes “GASOLINAZOS” cada vez más descarados por “privatizarse” la venta de combustibles con concesiones de expendios de gas y gasolina, aunque la importación la pagaba Pemex. La costosa Comisión Reguladora de Energía sólo sirvió para justificar con complicados “cálculos actuariales” los aumentos incesantes. Las protestas crecían en proporción a la sordera del gobierno, que se vio obligado a aumentar de forma descomunal sus candado$ y $impatía$ en la prensa para silenciar de inmediato las revueltas que surgían por todos lados.

Eso indujo el arrastre que tuvo el 2 veces trampeado AMLO por el contubernio PRIANal, especialmente cuando reveló su intención de construir una magna refinería en Dos Bocas, Tabasco, para dejar de importar combustibles que lesionaban la economía de los mexicanos. Peor les fue a sus opositores cuando las “Benditas Redes Sociales” fueron revelando la trama de sobornos y engaños para apoyar los planes de Peña Nieto, de quienes eran candidatos del PAN y PRI. Prometieron baja de combustibles y electricidad para justificar su firma en las “reformas estructurales” y fue todo lo contrario. ANDRÉS MANUEL ARRASÓ y lo primero que hizo fue preparar la construcción de la Nueva Refinería de PEMEX en Dos Bocas. Desde un principio encargó el asunto a quien había sido combativa legisladora federal avezada en temas energéticos y conocía los intríngulis petroleros, por su formación petroquímica: NORMA ROCÍO NAHLE GARCÍA.

De inmediato los corruptos organizaron la resistencia a la desaparición de su lucrativa Hidra y emprendieron ataques políticos, mediáticos y judiciales a su Hércules tabasqueño que amenazaba con degollarla, y a sus dos auxiliares llamados Nahle (en Pemex) y BARTLETT (en CFE). LÓPEZ OBRADOR era un verdadero peligro para la lucrativa Corrupción que consumía a los mexicanos. Pronto se vio cuánta razón tuvo el Pueblo de MÉXICO al confiarle su voto y el rescate del país.

Semana a semana, Rocío Nahle reporta los avances en Dos Bocas, pese a las argucias leguleyas de los Nuevos Protectores de México encabezados por el Amo de los Donativos Exentos de Impuestos, Claudio X. González Guajardo, y el democrático líder de un sindicato patronal, Gustavo de Hoyos, en anticipada campaña electoral para 2024 (aunque con posible escala legislativa en 2021), a ciencia y paciencia del INE, supuesto árbitro electoral ciudadano.

El caso es que AMLO con Dos Bocas se está engullendo a la Hidra Multicéfala neoliberal, para librar al país de ese voraz monstruo nacido del PRIAN.

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