Después de tantas calumnias; los detractores también se vacunan

Sergio Aguayo, Sabina Berman y algunos expresidentes del país, han escrito páginas personales lamentables en los últimos días.
Como opositores al gobierno del presidente López Obrador, se han mostrados duros en exceso en sus permanentes descalificaciones a toda política pública, impulsada por la Cuarta Transformación.
Han mentido a tal extremo, que más que mover a indignación, producen risa.

Sergio Aguayo aseguraba no hace mucho, que toda persona de la tercera edad que se contagiara de Covid-19, estaría condenada a muerte. Según él, el sistema hospitalario mexicano sería saturado en los primeros meses de la pandemia y el gobierno federal, tomaría medidas extremas, decidiendo quién debía vivir y quién quedaba condenado a muerte, por falta de atención y cuidados.
Su campaña en este sentido circuló en redes sociales, como la advertencia que hacía un investigador del Colegio de México, de acuerdo a la información que obraba en su poder.
Nada de esto sucedió. Hasta el día de hoy y gracias a las políticas sanitarias establecidas por este gobierno, la red hospitalaria no ha sido rebasada. No han faltado camas y respiradores para enfermos de cualquier edad. Nunca se estimó como política de emergencia, salvar a algunos, a costa de la vida de otros.

Sergio Aguayo nunca tuvo dato alguno que sustentara sus dichos. Solo dijo lo que han dicho junto con él, todos los integrantes de la clase conservadora del país. Esto es, que el doctor Hugo López Gatell equivocó la estrategia y que el control de la pandemia fracasó.

Esa ha sido la cantaleta opositora, que no presenta prueba alguna sobre este supuesto fracaso. Los contagios y fallecimientos en México, son proporcionalmente idénticos a los que se presentan en el resto de las naciones del mundo. La pandemia afecta de igual modo a todos los países y en el nuestro, es evidente que el plan de salud implementado, funciona en lo que corresponde a recuperados. Tampoco el número de fallecimientos se ha disparado. México vive el mismo escenario que puede verse en cualquier otra nación, ante una enfermedad para la que no existe tratamiento probado y donde las vacunas apenas estás siendo distribuidas.

Lo curioso en el caso de Sergio Aguayo, es que, por ser persona de la tercera edad, le corresponde ser vacunado en la primera etapa de aplicación en la Ciudad de México. Feliz, Aguayo pone un tuit en el que anuncia que ya se inscribió satisfactoriamente en el programa que aplica en la capital del país. Tiene su folio de inscripción y la fecha en que será atendido. Está contento y así lo escribe.

Olvida todas las descalificaciones y mentiras que circuló en contra del gobierno que, sin distinción alguna, lleva la vacuna por todo el territorio nacional. Se apunta en la lista y aprovecha un beneficio al que descalificaba hace poco.

Si Sergio Aguayo hubiera contraído el contagio y hubiera necesitado cama y respirador para recuperar la salud, los hubiera tenido sin problema alguno. Seguramente también se hubiera sentido contento.

Los expresidentes Vicente Fox y Carlos Salinas de Gortari, ya se inscribieron en el portal de vacunación, para recibir las dosis que les corresponden. Son personas de la tercera edad y tienen derecho a este beneficio social.

Fox sobre todo, ha dicho cualquier cantidad de mentiras en contra del doctor Gatell y del presidente, señalando que la gente muere por negligencia y que nada se hace para frenar este hecho. Ha dicho que la estrategia de control epidémico es un fracaso y que nada sirve en el sector salud.
Sin embargo, llega la vacuna y de inmediato pide ser atendido por el gobierno, como lo serán millones de mexicanos en los siguientes meses.

Lo que no servía, hoy sirve y hay que aprovechar el beneficio de salud que consigue el trabajo y esfuerzo del gobierno del cambio. Hay que estar sanos para seguir mintiendo y asegurando que el presidente López Obrador toma siempre decisiones equivocadas.

Sabina Berman, después de haberse quitado la máscara de intelectual, para asumir con firmeza la posición de “matraquera” del #TUMOR, sube un mensaje en redes sociales, donde anuncia que su señora madre de 90 años, ya tiene fecha para recibir la vacuna contra el Covid-19. Será en la Ciudad de México y pregunta al doctor Gatell, cuántas horas estará parada su mamá haciendo fila, para recibir su dosis contra el contagio.

Si en verdad Sabina Berman está viendo lo relacionado con la vacuna de su mamá, debe saber entonces que, en la llamada telefónica que hacen las autoridades de salud para dar indicaciones sobre el sitio y la fecha de la vacuna, se puede señalar que, dada la avanzada edad del adulto mayor y sus problemas de movilidad, no puede asistir al sitio que se le indica. Entonces es programada una visita domiciliaria al hogar del adulto mayor, para vacunar en casa a la persona.

El caso de la mamá se Sabina Berman no es excepcional. Sucede con muchas personas de edad avanzada y el programa de vacunación, contempla desde el inicio, la aplicación de la dosis en el domicilio de las personas mayores con incapacidad motora, o edad muy avanzada.

Utilizar a la mamá con la finalidad de obtener un fin político, no es bien visto socialmente. Pero cada quien muestra la educación y su grado de humanismo, en los actos que ejecuta en su vida diaria.

La mentira es una de las características de la clase conservadora, según comenta el presidente López Obrador en sus conferencias mañaneras.
Pero la mentira tiene un límite y no puede ser estirada más allá de mismo, sin que reviente la falsedad y deje descubierto al mentiroso.

Se puede decir que “nada de lo que hace este gobierno funciona”. Pero la realidad demuestra que quienes esto dicen, son los primeros en aprovechar los beneficios de los programas sociales y acciones para atender las necesidades de la gente.

Dicen que el programa de vacunación es un fracaso. Pero los conservadores son los primeros en aprovechar todo beneficio ofrecido por el gobierno.
Así se desenmascaran ellos solos. Con sus propios actos y acciones.
Por eso carecen de credibilidad.
Por eso no obtienen votos.

Malthus Gamba