Comenzó el nuevo espectáculo que mantendrá ocupada a la oposición hasta que se resuelva la iniciativa propuesta por el Ejecutivo Federal, que entre otras cosas intenta sanear, democratizar y fortalecer al órgano electoral, a fin de que pueda coordinar todos los procesos electorales en México y no solo las elecciones federales, que sus consejeros sean elegidos por voto popular que democratizaría al Tribunal Electoral y para que todos los legisladores tengan que competir en procesos de elecciones, terminando así con la fábrica de parásitos plurinominales, ahorrándonos alrededor de 50 mil millones de pesos anuales en el proceso.

Como ya se veía venir desde que terminó la temporada del teatro opositor, en la que lloraron amargamente por la supuesta militarización del país y en la que se dedicaron a defender los intereses del crimen organizado instalado en los estados que ellos gobiernan, ahora desmontaron la escenografía que habían instalado para esos fines y colocaron la nueva con anuncios que destacan frases como “Yo defiendo al INE” o “El INE no se toca”.

Para variar convocaron a los mismos comediantes que utilizan en todos sus espectáculos, los vistieron con disfraces que ellos quieren hacer pasar como atuendos de demócratas y los pusieron a mandar mensajes en las redes sociales, con contratos de tiempo completo, buscando confundir desorientados con el rollo de la defensa de un órgano electoral exhibido ya sin lugar a dudas como faccioso, corrupto, débil y oneroso, que nunca ha servido para promover la democracia, sino para cargar los dados a favor de los partidos corruptos de la oligarquía, al límite de sus mermadas capacidades.

Hoy con Claudio X González a la cabeza, un sujeto mediocre pero hijo de rico, que se ha dedicado toda su vida a bloquear y viciar los procesos democráticos de México y a estorbar cualquier cosa que signifique un avance de la voluntad ciudadana, se lanzan en las redes y hasta convocan a una marcha, en un acto contrario a sus costumbres de abulia aburguesada, pidiéndole a ciudadanos que ganan sueldos limitados, que salgan a defender los salarios de 300 mil pesos mensuales que perciben los consejeros de INE, como peones de ajedrez jugando el papel de los esclavos obedientes, siempre útiles, a los que azotan sin ningún miramiento con el látigo de la opresión disimulada.

Todo este fandango organizado después de que el propio INE ha tenido que salir a publicar datos de encuestas y estudios, contratados por ellos con nuestro dinero, que revelaron que la mayoría de los ciudadanos lo ven como un órgano poco confiable y están de acuerdo con la propuesta de modificarlo completamente para que sirva por primera vez a los intereses ciudadanos, sin que nos cueste como si de verdad nos fueran útiles.

Pero su comportamiento en relación con estos datos fue lo más revelador; como los resultados no les favorecían los ocultaron, así de transparente, democrática y honesta fue la conducta de los consejeros del INE, en un estudio que solamente aporta datos. Ni siquiera estamos hablando de un proceso de elecciones que define gobiernos. Imagínense cuál ha sido su conducta cuando se trata de publicar resultados que no benefician a los que los pusieron ahí.

Sin embargo, con los datos revelados en esta encuesta ya todos sabemos, incluyendo a los opositores y a los mismos consejeros del INE, que 9 de cada 10 ciudadanos queremos que ese artefacto inservible, corrupto y caro se modifique; que definitivamente estamos de acuerdo en los cambios que propone la Reforma Electoral.

Así todos estos personajes estridentes intentan convencer con muchas falacias pero sin argumentos, a los mismos desorientados que ya están convencidos de opinar en contra de cualquier cosa que haga el gobierno. Es decir, a uno de cada 10 ciudadanos que son los que no quieren que el INE cambie. Digamos que están montando un espectáculo para que les aplaudan muy poquitos espectadores, mientras los demás los abucheamos.

Como dijo el poeta irlandés Thomas Moore: “Los farsantes son como los letreros de las encrucijadas, señalan sólo el camino que ellos no siguen”.

Por Erika