De los Krauze a los ‘pasquines inmundos’

Para el sector radical de la prensa conservadora, se ha hecho costumbre atacar sin argumentos y pruebas la actividad cotidiana del gobierno de la Cuarta Transformación.
Hemos sido testigos de la conducta deshonesta de pretendidos periodistas del pasado neoliberal, dedicados hoy en día a lanzar lodo a quienes construyen el cambio democrático en el país. Son precisamente las antiguas “estrellas” del periodismo, quienes más se inclinan por el uso de la difamación, la calumnia y la mentira, en su afán por desacreditar a un gobierno que decidió cerrar la puerta del financiamiento público, a quienes fueron cómplices de la corrupción durante el neoliberalismo.

Existe un periodismo opositor, que se aparta de las normas éticas propias de la profesión. Sus referentes más ubicables son Loret de Mola, a quien se conoce en la actualidad como “Lord Montajes”. Ciro Gómez Leyva, comunicador que ha tenido que ofrecer disculpas públicas en varias ocasiones, al difundir información equivocada. Joaquín López Dóriga, que también ha quedado evidenciado públicamente, por su inclinación conservadora para alterar la realidad. Raymundo Riva Palacio, un chayotero de la vieja guardia, ampliamente conocido por sus columnas tendenciosas, basadas en pronósticos catastrofistas hacia el actual gobierno.

La lista de desinformadores profesionales es grande. Algunos de ellos tienen contratos millonarios con los representantes de la clase conservadora que quiere regresar al poder. Otros trabajan por migajas, soñando que más adelante, podrán aspirar a mejores oportunidades, sin son lo suficientemente serviles y sumisos.

Este periodismo representa la verdadera personalidad de la derecha mexicana. Mentirosa, ambiciosa, inescrupulosa, servil y corrupta.
No hay compromiso social en ellos, ni amor a su profesión. Envilecen el trabajo periodístico y tienen un empreño particular por cumplir sus sueños y ambiciones personales, aún si para ellos debe ser sacrificada la sociedad en su conjunto y el país.
Pero hay periodistas, analistas y comunicadores (no hay división clara entre unos y otros), que rebasan la ya de por sí retorcida línea del trabajo servil.

Están en la extrema derecha de la prensa nacional, los medios de comunicación y los personajes que no se contentan con el trabajo desinformativo que propagan a diario.

Son personajes que se consideran a sí mismos parte de la intelectualidad del país, o medios de difusión que creen tener un poder de convocatoria tal, que pueden articular por su cuenta una campaña política en contra del gobierno en turno.
Entre los primeros, tenemos como claro ejemplo a Enrique Krauze. Un historiador de bajo nivel, que ha sido financiado por los monopolios más importantes en Méxco, para construirse un prestigio ficticio, dada la baja calidad de trabajo histórico.
Krauze ha sido uno de los personajes consentidos de la antigua clase neoliberal. Uno de los niños mimados del conservadurismo. Los contratos de sus empresas durante las administraciones pasadas, fueron millonarios. Podemos decir que su riqueza es proporcional a su servilismo.
De Krauze se conoce que participó activamente en la llamada “Operación Berlín”, que intentaba impedir la llegada de López Obrador al gobierno, en las elecciones pasadas.

La intención de este operativo, era incidir en el resultado de la elección referida, haciendo uso de todos los medios al alcance. Se contrató personal especializado para la difusión de rumores, se estableció un esquema de trabajo para infundir miedo al cambio propuesto por el hoy presidente. Se recibió dinero de los grupos de la derecha nacional para cubrir el costo de la campaña.
Es decir, se pasó de la actividad periodística, a la clandestinidad política que rompe con las reglas de la competencia electoral sana. Se buscaba un triunfo electoral a toda costa.

Krauze ha negado haber tomado parte en estas acciones y culpa de los actos que involucran a su “pasquín” Letras Libres en el operativo, a funcionarios de segundo nivel en la revista. Sin embargo, sus mismos cómplices en el proyecto, han declarado públicamente que Enrique Krauze fue la cabeza de este fallido intento para descarrilar la candidatura de López Obrador.

El periódico Reforma, tiene un historial muy parecido al de Krauze. Es el brazo golpeador del conservadurismo en el contexto de la prensa nacional.
Financiado y dirigido por los intereses más radicales de la derecha, se dedica, aparte de a desinformar a diario, a hacer un trabajo sucio tendiente a desestabilizar al país y a crear desconfianza social hacia el gobierno del presidente López Obrador.
Pasa de una actividad periodística legítima, aunque sumamente tendenciosa, a una campaña que busca fines políticos, en favor del proyecto neoliberal que aún le paga.

El Reforma fue calificado en día de hoy, en forma por demás acertada, como un “pasquín inmundo”. El presidente López Obrador señaló que el trabajo del Reforma resulta miserable, por dedicar las ocho columnas de su página principal, en la difusión de una mentira que pretende involucrar a la familia del mandatario en actos de corrupción inexistentes.
Reforma, “pasquín inmundo”, habla en su primera plana de la renuncia del alcalde y del cabildo de Macuspana, Tabasco, en su conjunto, a consecuencia de un desvío de recursos correspondiente a los ejercicios fiscales 2019 y 2020.
Reforma asegura que éste es el motivo de la renuncia de los funcionarios públicos. Y lo hace, porque la cuñada del presidente López Obrador, formaba parte de ese cabildo.

Lo miserable de en este encabezado, está en el hecho de que la cuenta pública 2019, está en este momento en proceso de revisión y no hay resultados que confirmen un desvío de recursos. En lo que corresponde al ejercicio fiscal 2020, será hasta el año entrante cuando se inicie por Ley, el proceso de revisión del gasto ejercido. No hay argumentos para hablar escandalosamente de un desvío de recursos.
Reforma no es un medio periodístico convencional. Es un ariete en medios de comunicación, para golpear permanentemente al gobierno de la Cuarta Transformación.

Hoy involucran sin pruebas a un familiar del presidente en un desvío de recursos ficticio, inventado por ellos mismos.
Pretenden desacreditar al actual gobierno, pensando que así tendrán mayores posibilidades de triunfo en las elecciones intermedias del 2021.
Krauze y el “pasquín inmundo” del Reforma, son parte de un operativo político.

Su intención no es analizar, comunicar, o informar. Trabajan a diario para que la derecha neoliberal recupere el poder.
Carecen de ética y honorabilidad. La mentira y el engaño son sus herramientas de trabajo.
La sociedad mexicana debe conocerlos sin máscara para saber la calidad de personas que defienden servilmente un proyecto político, que hundió a México en una dolorosa crisis de la que apenas y con mucho esfuerzo, vamos saliendo.

Mostremos nuestro rechazo con un NO rotundo, a personajes como Krauze y a “pasquines inmundos” como Letras Libres y Reforma.
México está cambiando y ellos estorban, al defender la corrupción de los neoliberales.

Malthus Gamba