De Intelectuales asintomáticos

El mismo día que el Secretario de Hacienda del Gobierno de México anunció que nuestro país cuenta ya con 151 millones de vacunas, adquiridas con las distintas farmacéuticas que las están fabricando en todo el mundo, con un costo de 32 mil millones de pesos, el grupito de intelectuales asintomáticos de siempre, publicó una carta al Presidente recomendándole que se asegurara el abasto de vacunas.

Habrá que informarles a estos integrantes del cártel de la pluma, que de acuerdo con el censo realizado por el INEGI en 2020, la población total de México alcanza poco más de 126 millones de personas, por lo que habiéndose adquirido 151 millones de vacunas, el abasto está asegurado.

Es entendible que gente como esta, sin información objetiva, que ocupa lo que queda de sus cerebros para fabricar mentiras y maromas mentales, no tenga espacio neuronal suficiente para procesar los resultados de un censo.

En su misiva al Presidente, digna de un curso de redacción para párvulos, solicitan que sea un grupo de expertos reconocidos quienes se hagan cargo de la estrategia de atención a la pandemia y al plan de vacunación, sin haberse enterado tampoco que son expertos reconocidos a nivel mundial quienes lo hacen en México, cosa que no podríamos decir de ninguno de ellos.

Pero su punto principal, con el cual abren su comunicación y es de hecho lo único que no está haciendo el gobierno, es pedirle al Presidente que detenga temporalmente los grandes proyectos de infraestructura que se están desarrollando para concentrarse en el combate a la pandemia.

Ante el avance firme de las obras por medio de las que se están desarrollando estos proyectos, les ha entrado la desesperación por que se cancelen. No están satisfechos con intentar hacerlo ellos y sus cómplices por medio de la presentación de cientos de amparos, que en algunos casos han logrado retrasar las obras.

Semanalmente se informa puntualmente sobre el avance de las obras en cada uno de ellos y con toda seguridad, cada semana los intelectuales asintomáticos y sus compinches hacen berrinche. Nada les daría más gusto que ver detenida la transformación del país, representada por la culminación de estos proyectos.

No deja de ser ridículo que quieran hacer creer a los que todavía los leen, que sería necesario desviar el dinero que se destinó al desarrollo de los proyectos, para que alcance en el proceso de vacunación, cuando el dinero para la compra y aplicación de las vacunas está ya separado en el presupuesto del gobierno.

Ya no saben qué hacer para detener el proyecto de transformación que los alejó del dinero del erario y de los privilegios que tenían. Para su desgracia, el mismo Presidente les respondió que no era necesario detener la construcción de los proyectos para los fines que ellos proponen y que sólo con recortar el chayote que recibían alcanzaba perfectamente.

Es muy interesante darnos cuenta a través de sus escritos, donde hacen gala de su estupidez enfática, que esta gente cuyo nivel de raciocinio es tan elemental, hayan sido considerados como “intelectuales”, protegidos por los gobiernos anteriores como si fueran vacas sagradas. Hoy nos damos cuenta que son más básicos que aprender el alfabeto.

Como dijo el filósofo francés Michel de Montaigne: “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”.