Cortan el copete a CONEVAL: la medición de la pobreza y la austeridad republicana

Hace algunos días, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer cifras alarmantes en cuanto a la operación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo encargado de evaluar las políticas públicas orientadas al combate a la pobreza, la vulnerabilidad y el rezago, se descubrieron gastos dispendiosos y absurdos, llegando al grado de gastar más en arrendamiento de edificios que en la propia realización de estudios de medición.

Los focos rojos de los especialistas y académicos en la materia (y de la comentocracia que todos los días vive escenificando un drama…) se encendieron cuando el compañero Presidente mencionó que se consideraría la existencia misma del CONEVAL, y con ello surgió la propuesta de que sus tareas las podría llegar a realizar el INEGI. Definitivamente, una decisión como esa sería muy controversial, significaría un viraje importante en cuanto a la forma en la que se ha abordado el tema en los últimos 20 años. Pero que no nos espanten los aulladores, se ha dicho que el organismo seguirá en funcionamiento pero con otra dinámica.

Es importante decir que el CONEVAL ha contado con la capacidad técnica y operativa de realizar una de las mediciones más importantes y reconocidas a nivel internacional, se trata de la medición multidimensional de la pobreza, misma que ha evolucionado integrando indicadores distintos que buscan fortalecer la validez científica del ejercicio. La valiosa aportación técnica que ha realizado desde 2004, año de su creación, no debe reflejarse en excesos ni ineficiencia en la gestión de sus recursos, resulta radicalmente contradictorio que la institución dedicada a la medición de la pobreza sea excesiva con los recursos que utiliza.

Además es necesario promover su renovación interna, solamente el ex Secretario técnico de CONEVAL duró más 13 años en el encargo, mientras algunos de los integrantes de su Consejo Directivo han superado los 4 años previstos en la ley para mantenerse en ese rol y el gasto en nómina se duplicó gracias a que entre 2013 y 2018 subió de 107 a 212 plazas.

Y es que eso pasó mucho en los gobiernos neoliberales… instituciones valiosas, importantes para nuestro país por distintas razones, se pervirtieron en sus objetivos y funcionamiento, pasando a formar parte de la élite neoliberal privilegiada, desperdiciando recursos necesarios para impulsar la nueva generación de políticas públicas robustas que ha impulsado el gobierno de la cuarta transformación.

Las políticas públicas deben evaluarse, mientras dicha evaluación sea de mayor calidad técnica y neutralidad garantizada, las decisiones que se pueden tomar en cuanto a metodologías de implementación, poblaciones prioritarias y plazos específicos para sus acciones, éstas se realizan de mejor manera, pero ello no debe resultar en un ejercicio irresponsable de los recursos, por pura y sana congruencia, su funcionamiento debe ser austero.

Desde mi perspectiva, hoy más que nunca el nuevo modelo de políticas públicas y programas sociales de los gobiernos de la cuarta transformación, requiere demostrar que los planteamientos de la época neoliberal fueron errados: el mercado se regula solo y el Estado no debe intervenir, los programas sociales deben ser focalizados, el asistencialismo en todas sus versiones es negativo. Dichos como éstos se habían convertido en mantras de gobierno, el Proyecto Alternativo de Nación que impulsamos por tanto tiempo dedicó infinidad de páginas a cuestionar desde la oposición a la política pública neoliberal, hoy necesitamos echar a andar la nueva maquinaria y recabar mediciones profesionales y objetivas que nos digan qué cambios se logran identificar en la sociedad ante los nuevos programas sociales universalistas, asistenciales en algunos casos y de importante intervención en la economía a través de distintos apoyos tales como la entrega de fertilizante a productores del campo, por mencionar un ejemplo.

Además de lo anterior, estamos por llegar a un momento particularmente importante para la medición socio estadística en México, se aproxima la aplicación del censo 2020 por parte del INEGI, y con ello es necesario robustecer la batería de datos con los que se cuenta para poder identificar cuáles son las políticas públicas que han resultado eficientes y cuáles se requieren modificar para hacer frente a la nueva realidad demográfica y económica de México.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador deberá aprovechar este tipo de situaciones como oportunidades para fortalecer las herramientas con las que cuenta para la toma de decisiones, debe limpiar de excesos y dispendios las instituciones, rescatarles para cumplir sus objetivos, poner orden en la casa que hoy se abre a un nuevo proceso, dejando atrás los manejos irresponsables, plagados de privilegios con los que se manejaron durantes los últimos 30 años.

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