Sindicato Mexicano De Electricistas

Caravana fifí antiAMLO; opacada por un obrero

El brazo musculoso destacaba fuera de la ventanilla del autobús. La voz fuerte del hombre gritaba a los integrantes de una de las escuálidas caravanas conservadoras que desfilaron sin apoyo social en algunas ciudades del país: ¡“ridículos”! ¡“los obreros mueven al país”! ¡“esto mueve al país”! repetía, mostrando su brazo trabajador a quienes protestaban desde la comodidad de sus autos de lujo.

Lo que la gente recordará de esta manifestación reaccionaria, será seguramente la voz de este trabajador que gritó con fuerza una verdad que hacen suya millones de obreros, campesinos y empleados, a lo largo y ancho del país.

Las caravanas convocadas por la ultra derecha mexicana, concluyeron su jornada de protesta, con plena conciencia de que su evento terminó, como han terminado otros anteriores impulsados por una derecha sin brújula ni proyecto nacional, en un total fracaso.
No asistió el número de manifestantes esperado, en las plazas donde la presencia del poder neoliberal no ha muerto del todo.
A pesar de los intentos de la prensa tradicional por hacer ver estos eventos como señal de inconformidad masiva, la verdad terminó por imponerse y fue inútil tratar de maquillar cifras y esconder la realidad.

Muy pocos automovilistas. Una ausencia de apoyo ciudadano a los llamados y planteamientos de una derecha que no acaba de entender que el pueblo de México, no va a apoyar un regreso al pasado de corrupción que acabamos de abandonar.
Sin proyecto alterno, es imposible que empresarios, priistas, panistas, calderonistas y fuerzas inferiores conservadoras, logren convencer al pueblo de México, de que lo mejor para el país es retornar a un tipo de gobierno que condenó a la pobreza extrema a millones de mexicanos.

La derecha no ofrece otra cosa actualmente, que el regreso a las viejas fórmulas políticas fracasadas.
La estrategia de llamar al presidente López Obrador “comunista”, no les ha funcionado. Esa práctica que sirvió en el pasado, hoy carece de valor y suena en realidad, ridícula.

En tiempos en que la gente no disponía de internet y redes sociales, era fácil engañar a los ciudadanos tejiendo historias fantásticas sobre la maldad e infamia que vendría acompañando al socialismo y al comunismo antidemocrático.
El socialismo y el comunismo eran pintados con rasgos similares a los de la Santa Inquisición y la gente que vivía dentro de un férreo clima de manipulación informativa y con enormes lagunas educativas y culturales, creía a pies puntillas las historias fantasiosas que le contaban los medios de comunicación a su alcance.

Entonces eran efectivos este tipo de rumores, para desacreditar a personajes que luchaban por mejores condiciones de vida para el pueblo. Se trataba invariablemente de comunistas al servicio de los intereses soviéticos.

Hoy, cuando se dice que los rusos están detrás de la Cuarta Transformación, que el presidente López Obrador lleva al país hacia el comunismo, o que nos encaminamos hacia una prolongada dictadura socialista, lo único que estos cuentos despiertan en el pueblo, es risa.
Las redes sociales ponen a disposición de cualquier ciudadano, toda la información relacionada con temas filosóficos, políticos y sociales, que tienen que ver con las vías reales del socialismo y el comunismo. Todo está ahí.
No es de extrañar por tanto que el pueblo de México tenga conciencia de que la visión del presidente López Obrador, es cien por ciento humanista y democrática. Nada que ver con las historias que inútilmente fabrican los “teóricos” de la derecha, para restarle apoyo popular.
Al pueblo no se le engaña fácilmente, en tiempos de la Cuarta Transformación.

Por eso las deslucidas caravanas neoliberales. Los autos de lujo, manejados quizá por empleados que a la hora de votar, se incluirán en favor de un proyecto de nación que sienten suyo. Todo acaba en desangelados eventos que sirven para poner en evidencia la debilidad extrema de un sector social antes favorecido, que se ha quedado solo, rodeado de su riqueza. Nadie está con ellos. Nadie los acompaña.
Y los medios de comunicación tradicionales no tienen más remedio que dar vuelta a la hoja. Hablar de otros asuntos, para no exhibir la pobreza manifiesta de todo acto convocado por sus hoy despreciados patrones.
El México actual, se asemeja más a lo expresado por este valiente trabajador que levanta la voz sin miedo, ante la presencia en las calles de un pequeño segmento social, al que identifica con la clase explotadora del país.

Son los que durante los últimos treinta y seis años, disfrutaron de todos los privilegios que les otorgaron los gobiernos del PRIAN.
Hoy, puesto a nivel del pueblo, obligados a pagar impuesto y a competir en igualdad de oportunidades sin el apoyo gubernamental, reclaman la vuelta a los mecanismos corruptos que tanto los enriquecieron.

Para la sociedad mexicana, es evidente que quienes participan en caravanas, marchas y movilizaciones de corte conservador, no representan al conjunto de los mexicanos. Son rapaces grupos de interés que ven por su propio beneficio, sin que les importe el desarrollo nacional.
Han ido a tierras norteamericanas, a mendigar apoyo del gobierno del presidente Donald Trump. Quieren imponer su visión político-económica en nuestro país, aún si para ello hace falta renunciar a la soberanía nacional.

Son los mismos que preparan golpes de estado en contra de un gobierno elegido democráticamente y convocan a las fuerzas armadas a levantarse en armas en contra del presidente López Obrador.

Son los que no quieren a México. Los que utilizan a México para favorecer sus interese de clase acomodada.
Por eso su permanente fracaso cuando llaman a los ciudadanos a sumarse a su causa. Piensan equivocadamente que nuestro país es tierra de traidores y que todo mexicano tiene las mismas inclinaciones que a ellos los mueven.
La imagen del brazo del obrero respondiendo a los bocinazos de los autos de la clase acomodada, se ha hecho viral en redes sociales y medios de comunicación alternos.

Es la respuesta de la democracia, entendida como gobierno del pueblo para el pueblo, a una clase decadente que entiende al gobierno, como el aparato siempre dispuesto para atender sus reclamos de riqueza y poder.

Esa visión está muerta en tiempos de un profundo movimiento de cambio social. Es la visión de la derrota. De quienes hoy protestan en soledad.
No van a regresar al poder.
El pueblo de México, es mucho pueblo para permitirlo.

Malthus Gamba