¿Camaleones o tibios?

El desacuerdo es bueno. ¡Es excelente! Lo que es pésimo es darse besos con la oposición; hacer amarres y tener una velita prendida en cada capillita. Eso es ser traidor. Y no solo pragmático, como quieren hacer creer. Y quienes aplauden esto, son lambiscones e hipócritas. @cevalloslaura

Este es un tuit que dediqué como respuesta a los aplausos rabiosos con que el antes súper cuatroteísta, Gibran Ramírez, festinó el mal-comprendido pragmatismo del “compa-ñero” Ricardo Monreal, que en los últimos días del 2021 y lo que va de este año, se ha descocado por completo, al volcarse en apoyo a su fiel escudero, el señor del Río Virgen, por ser acusado y procesado por la fiscalía de Veracruz, de tener vínculos con los hechos en que se privó de la vida al candidato a la presidencia municipal de Cazones, René Tovar.

Ese joven a quien creí brillante, trae impregnada la lengua y los dedos con la palabreja sectarismo y con ella, tilda a todos los que se oponen a su forma de pensar. Hoy, a los que no se autoadscriben como los valientes de la sección de los desacuerdos, los llama sectarios y él, en su prosapia, no capta que lo que él ha promovido, es justamente la conflagración interna por su exigencia de un puesto de honor en la cúpula de la dirigencia, porque tenía, según él, la habilidad y la necesariedad suficientes para el cargo. Y además, llama traidores a los que están en desacuerdo con su desacuerdo. Para el caso, el propio presidente sería un traidor sectarista. En fin, así el berrinche…

Volviendo al contexto, el hasta ahora el líder de la junta de coordinación política, aprovechando el río revuelto, desafió a sus compañeros de bancada en el Senado, iniciando -según él y sus cálculos-, un juicio para decretar la desaparición de poderes en el Estado de Veracruz, no sólo con intención de salvar a su segundo de a bordo de las garras de la injusticia y la persecución política, sino también para cumplir con ese respaldo que su partido-ruedita-de-apoyo, mejor conocido como Movimiento Ciudadano, requiere para ir posicionándose (en su imaginación), en el gusto de los votantes de la entidad gobernada por un hombre leal a la 4T y totalmente respaldado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ya habíamos platicado que, en su intento de amago, organizaron una mini-jucopo con miembros del mc, de pan, del pri y hasta del prd, pero no de morena, aun y cuando éste último es el partido de mayoría; y saltándose todos los procedimientos legales y legislativos, lanzaron esta amenaza; sin embargo, y para su infortunio, no pasó de una bravuconada que, de refilón, llevó a Monreal a desnudarse en sus intenciones para contender por la presidencia.

Y aquí tengo que hacer un paréntesis que estoy segura, todos concordarán conmigo: no hay en la política, una sola persona que no tenga intenciones de ir ascendiendo y quizá, hasta llegar al máximo puesto, que es la presidencia. Por eso, quienes desde jovencitos van construyendo una carrera pública, apoyados en el activismo, en el andar entre el pueblo y convertir las exigencias en políticas públicas; quienes engrosan las filas de la militancia participativa y que, eventualmente son miembros de los comités ejecutivos estatales y nacionales, luego van componiendo los cuerpos políticos en los diversos órdenes de gobierno. En conclusión, ésa y no solo la fama, es la finalidad que buscan quienes en realidad apuestan por la carrera política. Y es lícito. Hasta ahí el comentario a favor de que todos tienen derecho a competir por puestos públicos, de acuerdo con sus capacidades.

Ahora bien, hay una diferencia con quienes son parte del cuerpo administrativo en las distintas oficinas e instancias, que están bien ahí, tranquilines, sin mayor ambición que conservar sus puestos, jubilarse y ser felices. Ellos no quieren ser líderes o secretarios de nada, porque no estaba en su plan ascender hasta esos escaños.

Pero, otra vez, regreso al tema: Monreal aprovechó la coyuntura en el escenario judicial del estado jarocho para ponerse el traje de líder carismático, o pavorreal, que el país estaba necesitando pero se equivocó y se enfundó el de camaleón, se puso parches aquí y allá de diversas “fuerzas políticas”. Con la cabeza cubierta con la máscara de morena, el pecho de movimiento ciudadano, las garritas del prd y el pan, pero la colota del pri ¿y la lengua? Ya sabemos que esos animalitos la tienen larga, como la cuaresma.

Y cuando la gente se le puso brava y el Presidente lo paró en seco, él, muy digno, dio una gran entrevista al reforma, donde se describió como la octava maravilla del mundo. En extracto, dijo ser:

  • Socialdemócrata, como los de los países nórdicos. Solo que aquellos entienden que el servicio público, además de ser una imposición y no un lujo, trata de los encargos, no de los cargos, muy diferente a la concepción de él…
  • Llevar 24 años en el partido fundado por AMLO, sólo que éste no tiene más de 10 años. (se fundó el 2 de octubre de 2011) Exageradito…
  • Progresista para evitar caer en la extrema derecha o extrema izquierda. Solo que progresista no es eso. Lo que propone es ser tibio, acomodaticio y de los que llevan agua para su molino…
  • El mejor para suceder al presidente, y obviamente, superior a la que él considera la favorita de AMLO, o sea Sheinbaum. Aunque en el panorama del presidente hay muchos…
  • Y se atrevió a decir que los radicalismos destruyen, porque de llegar alguien radical a la próxima presidencia, destruiría al país, además de señalar que, dentro del partido, hay radicales (que obviamente no se identifican con ese mimetismo que se requiere para quedar bien con todos y con ninguno hacer compromisos firmes).

Eufemismos. Total abuso de las palabras bonitas, con la finalidad de tergiversar su real significado para causar pánico. No hay como llamar al pan, pan y al vino, vino; al que bebe, borracho, al que roba, ladrón; y al que coquetea políticamente con todos, camaleón.

¿Por qué será que en México siempre tenemos tanto miedo a las palabras y a lo que significan precisamente? si el eufemismo tuviera rostro, sería el de ésos que se dicen “políticos mesurados”, políticos de centro-izquierda o socialdemocrátas, de derecha-conservadora y que en realidad no es más que la tibieza de quienes no logran asumirse con valentía en uno u otro lado de la calle, y es que el gatopardismo y el traje de camaleón les resulta cómodo y seguro. También es la postura del político que tiene la “habilidad de hablar con todos” para obtener los resultados acompañados con risas y brindis felices que agraden a los machucones, aunque en verdad busquen únicamente hueso y no el bienestar común.

Así como cuando sacan la sabanita con figura de fantasma que se llama “comunismo” para espantar al más incauto, hay algunos otros monstruos con que asustan o apantallan a los que se dejan, dependiendo del lado del cuento que les cuenten. Por ejemplo, si alguien se dice de izquierda, lo tachan de radicalista, como si profundizar en algo “hasta la raíz” fuera pecaminoso o necesariamente malo. Ser de izquierda es oponerse al conservadurismo; es no permitir el abuso de los ricos ni el avance de los poderosos sobre aquellos que consideran sus vasallos.

El presidente puntualizó lo que significa ser radical: es arrancar de raíz el régimen corrupto y de privilegios. No llegamos aquí a simular, no es más de lo mismo. No engañamos a nadie porque si revisan lo que he dicho por años, lo que he escrito, es lo que estamos haciendo. Aquí no hay medias tintas, luchamos por principios, no por cargos, no somos ambiciosos vulgares. Y esto, en respuesta a la cargada de Monreal contra el presidente, porque aseguró que siendo más radicales pueden obtener el cargo o la posición política que anhelan, allá ellos. Se equivocan, porque no va a quedar país para nadie. El aniquilamiento solo deja destrucción.

Y sólo quien haya tenido los ojitos cerrados no captará que lo que monry está proponiendo, es moderarse, ir al centro, ser tibios, no ser contundentes para que haya un país de simulación, tal como se hacía antes: paz simulada, detenciones simuladas, combate a la corrupción simulado, separación del poder político y económico simulado; gobernabilidad simulada, separación de poderes simulada… tibieza y simulación debería ser el slogan de su candidatura simulada. ¿para qué? Para dar por cierto ese cuentito del gran Condorito, cuando le preguntaron cómo debía ser un buen político y contestó: pues un buen político es aquel que, al platicar con el panadero, habla de bolillos; al hablar con el carnicero, charla de jamón, y cuando se reúne con los dos, platican de tortas. O sea, siempre tiene felices a todos, menos a los que comerían (o no) esas tortas.

Al país no le sirve un operador eficiente que busque éxitos que pueda llevar a su bolsa personal de milagros políticos. La Patria requiere legisladores que convenzan a las demás bancadas de la utilidad de las reformas y la aprobación de leyes por ser las que la sociedad está necesitando, y no como botín capitalizable para ascender a más altos escaños.

Monreal asegura lealtad al Presidente y al partido. Puede aparentar que en toda su gestión como coordinador de la jucopo y en sus anteriores encargos no ha traicionado abiertamente lo que propugna esta cuarta transformación, pero como escribí al inicio, andar guiñando ojito a los que no se cansan de bloquear el progreso que beneficiaría a las personas, sin importar sus preferencias políticas, es, en mi concepto, una traición y no acciones de pragmatismo que conduzcan a agilizar las tareas legislativas, como en apariencia, ocurre.

La 4t exige a quien gobierna: no mentir, no robar, no traicionar al pueblo. Aun hay quienes no lo internalizan. Por eso, hay que ayudarles a entender que los estamos viendo y que ninguna cosilla oscura nos convence ya. La 4t somos millones y no solo unos protagonistas que persiguen caricias al ego y se miran al espejo con ojos que los revisten como monarcas, pero nosotros los vemos como los reyes desnudos de la historia aquella…