Alejandro Encinas: posible equilibrio para la dirigencia de Morena

En los meses pasados, Morena y la opinión pública han sido testigos de una lucha de poder infructuosa en el interior del partido. Durante todo el tiempo en que se dieron las disputas no se logró ningún acuerdo que beneficiara al partido: las bases militantes y simpatizantes del obradorismo no fueron representadas con eficacia.

Vimos a dos grupos diferentes en visión y práctica política ir por el todo o nada y quedarse en el lugar en donde iniciaron. Un ciclo vicioso político que se entiende porque las posturas que se pusieron en juego fueron irreconciliables. Mario Delgado y Bertha Luján -con sus respectivos equipos y alianzas- merecen mi respeto, pero en la autocrítica necesaria para avanzar cabe decir que debilitaron al partido.

Con la encuesta que ordenó el TEPJF al INE, conviene que Morena promueva la unidad y no la división. Cualquiera de los perfiles que ya mencioné -aunque han acompañado de una u otra manera al presidente- causarán recelo del otro lado en caso de ganar la presidencia de Morena. Ni el idealismo puro ni el pragmatismo absoluto parecen ser la vía para encabezar el proceso electoral de 2021.

Eligirá INE a la dirigencia de Morena: Alfonso Ramírez Cuéllar

 

Por otro lado, ambos equipos políticos han cometido el error de confrontarse con el presidente. Mario Delgado fue regañado por el presidente cuando no incluyó la agenda del gobierno federal en el periodo legislativo durante el cual fueron electos los consejeros del INE. También fue criticado por la esfera simpatizante del presidente en la opinión pública.

AMLO regaña en plena mañanera a Mario Delgado y Ricardo Monreal por ignorar sus iniciativas

Bertha Luján es menos conocida y además se desgastó en enfrentamientos con la ex presidenta en funciones de Morena, Yeidckol Polevnsky. Quien sí se enfrentó al presidente fue su amigo (de Luján), Alfonso Ramírez Cuéllar, quien pidió cancelar la austeridad republicana y que México contrajera deuda para afrontar la pandemia del coronavirus. Ramírez Cuéllar también recibió una crítica del presidente por este motivo.

 

AMLO cuestiona a Ramírez Cuéllar por qué no aguanta la austeridad si tiene asegurado su sueldo

Con estas dos opciones confrontadas entre sí, se confrontan también dos formas de ver la política y de ejercerla. Por un lado, está el idealismo absoluto que no permite hacer alianzas – y por ende llegar a resultados concretos en el ejercicio del poder -, por otro lado está el pragmatismo que no se interesa por las agendas populares sino por tejer las alianzas convenientes para llegar al poder sin importar otras consideraciones. Ambas son posturas llevadas al extremo que demostraron no ser efectivas para ejercer el poder y al mismo tiempo representar la voluntad popular. Se necesita un punto medio.

Combinar el espíritu de la lucha callejera y militante, cercana con el sentir popular y de espíritu de movimiento social con la practicidad que requiere el ejercicio del poder. Eso necesita el partido del presidente; eso es lo que representa el presidente mismo. La justa medianía entre ambas características no parece ser representada por ninguna de las dos fuerzas en disputa hasta ahora.

Hay un nombre que comienza a sonar entre quienes están pendientes al proceso interno de Morena: Alejandro Encinas. Desde la subsecretaría de gobernación, su mejor resultado ha sido acompañar con éxito al movimiento de los padres de los normalistas de la normal rural Isidro Burgos, los famosos 43 desaparecidos durante el infame sexenio de Peña Nieto. Por otro lado, fue presidente del PRD y recibió el golpe que dieron los perredistas traidores al movimiento y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al partido. Cuando el TEPJF dio el golpe al PRD, el movimiento del presidente comenzó a emigrar hacia Morena.

 

En caso de que Encinas renunciara a la subsecretaría de Derechos Humanos, Migración y Población de México, seguramente podrá encabezar Morena y dirigirlo