Por: Héctor Zariñana
La mentira de Ciro Gómez no solo es un atentado contra la verdad, sino también contra la democracia. En su afán de desprestigiar a un gobierno progresista.
Por años, el periodismo conservador en México, como el de Ciro Gómez, ha fungido como vocero oficioso de los intereses más oscuros: los de la injerencia extranjera, la distorsión mediática y la fabricación de realidades útiles para sus fines políticos.
Uno de sus principales exponentes, Ciro Gómez Leyva, ha vuelto a incurrir en una de sus prácticas más frecuentes: mentir, tergiversar y sembrar miedo. En días recientes, el comunicador afirmó que fuerzas estadounidenses (militares, de inteligencia y de seguridad) están desmantelando laboratorios clandestinos en suelo mexicano. Una afirmación tan grave como falsa, que fue rápidamente desmentida por la propia Embajada de Estados Unidos en México.
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La desinformación lanzada por Gómez Leyva no es inocente. Responde a una estrategia narrativa que busca construir una percepción de caos ingobernable y colusión entre el Estado mexicano y el crimen, para justificar, en el plano simbólico y político, la intervención extranjera. Es una narrativa funcional para sectores reaccionarios que añoran la tutela de Washington y que jamás han aceptado que hoy México se gobierna bajo una lógica de soberanía, autodeterminación y respeto mutuo.

El desmentido de la Embajada CLARA y CONTUNDENTE la evidencia, la desesperación de un periodismo que ya no encuentra eco ni credibilidad entre la ciudadanía informada. En su comunicado, la representación diplomática de Estados Unidos dejó en claro que no hay participación de sus fuerzas armadas o agencias de seguridad en operaciones en territorio nacional, y reafirmó que cualquier colaboración se realiza dentro del marco del respeto a la soberanía mexicana. Es decir, desmontó la narrativa intervencionista que Gómez Leyva pretendía posicionar.

La mentira de Ciro no solo es un atentado contra la verdad, sino también contra la democracia y la dignidad nacional. En su afán de desprestigiar a un gobierno progresista que ha recuperado el control de instituciones y ha emprendido una estrategia de seguridad con enfoque social, el comunicador opta por el camino de la calumnia. Pero el pueblo ya no es ingenuo. Afortunadamente se ha despertado la conciencia crítica de millones, y hoy más que nunca, estamos listos para desmontar las mentiras del viejo régimen y sus voceros.
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