3
Jun 2026
3
Jun 2026

Noticias

InicioOpiniónLenguaje y colonialismo: ¿por qué Díaz Ayuso insiste en escribir México con j?

Lenguaje y colonialismo: ¿por qué Díaz Ayuso insiste en escribir México con j?

Díaz Ayuso busca deslegitimar la manera en que México se define a sí mismo para reafirmar la idea de que España es superior.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido acreedora del desprecio de cientos de mexicanos debido a su discurso colonizador y ultraconservador.

Además de negarse a ofrecer disculpas por el violento proceso de la Conquista, la española ha difundido la narrativa de que México es un “narcoestado” donde gobierna “la ultraizquierda”.

PAN denuncia censura a Díaz Ayuso

Uno de los aspectos que más llama la atención de sus ataques es la manera en que decide nombrar a nuestro país, ya que insiste en escribir “Méjico”, con j. ¿Por qué elige hacerlo así? ¿Se trata de mera preferencia personal o hay algo más de fondo?

El origen del nombre México

“México” proviene del náhuatl y está ligado al origen de la civilización mexica, que fundó su ciudad en 1325 en el lago de Texcoco. Su significado más aceptado es “lugar en el ombligo de la Luna”, a partir de las raíces metzi (luna), xictli (ombligo o centro) y el sufijo -co (lugar).

Fundación México-Tenochtitlan

En su pronunciación original, el término sonaba como “Méshico”, ya que en el español medieval existía el sonido /sh/, representado con la letra “x” conforme a la norma impulsada por Alfonso X de Castilla.

Con el paso del tiempo, ese sonido /sh/ desapareció del castellano entre los siglos XVI y XVII, y fue sustituido por el sonido /j/. Esto llevó a que palabras como “México” comenzaran a pronunciarse con jota, aunque mantuvieron su escritura original.

Historia de Méjico Hernán Cortés

Sin embargo, en 1815, la Real Academia Española propuso regularizar la ortografía y recomendó escribir “Méjico”, al considerar que debía reflejar la pronunciación vigente.

Aunque este proceso pudiera parecer neutral o inofensivo, es en realidad un claro ejemplo de cómo la normalización lingüística opera como una herramienta de dominación cultural, ya que modifica grafías, sonidos y nombres de la lengua de los colonizados para adaptarlos a la comodidad fonética y administrativa de la lengua de los colonizadores.

Ngũgĩ wa Thiong’o

Al respecto, el lingüista Ngũgĩ wa Thiong’o explica que la imposición lingüística es una parte fundamental del proceso de colonización, ya que al borrar los rastros de pronunciación y cosmovisión de los pueblos originarios se distorsiona su identidad y percepción, y es más fácil que valoren lo ajeno sobre lo propio.

¿Por qué Díaz Ayuso insiste en escribir México con j?

Podemos concluir, entonces, que el acto de nombrar no es arbitrario ni es una forma imparcial de organizar el mundo, sino que ha sido la manera predilecta en que quienes ocupan el poder han decidido cómo deben nombrarse los pueblos sometidos y les han arrebatado la agencia que tienen sobre la denominación de su propia existencia. Nombrar implica decidir qué existe, cómo se reconoce y desde qué lugar se interpreta.

Isabel Díaz Ayuso México

La decisión de Díaz Ayuso de insistir en escribir “Méjico” es una estrategia para legitimar su proyecto colonialista. La misma política que reivindica la figura de Hernán Cortés, minimiza la violencia de la Conquista y omite el proceso de castellanización forzada pretende también agenciarse el derecho de nombrarnos.

Díaz Ayuso Méjico

Insistir en una grafía impuesta desde la lógica de la normalización española funciona como un gesto de autoridad simbólica sobre un país al que se le difama con narrativas falsas basadas en prejuicios y desinformación.

Con ello, Ayuso busca deslegitimar la manera en que México se define a sí mismo para reafirmar la idea de que España, o en este caso sus herederos políticos, conservan una superioridad cultural y moral sobre el territorio que colonizaron.

Yasnaya Elena Aguilar Gil

Frente a ello, la lengua se vuelve un espacio de resistencia. Como señala la lingüista Yasnaya Aguilar: lo lingüístico es profundamente político, y en ese terreno se juegan también formas de autonomía.

Al defender cómo se nombra nuestro país defendemos nuestro derecho a existir en nuestros propios términos.

No olvides seguirnos en FACEBOOK, X, INSTAGRAM, YOUTUBE TIKTOK

Últimas noticias