1 de julio: La esperanza sigue intacta, un año después

Por Lucía Deblock

La reunión ciudadana a la que ha convocado el presidente López Obrador el próximo lunes 1o de julio, en el zócalo de la CDMX, es un ejercicio inédito para reunir a quienes verdaderamente le interesa informar sobre sus 7 meses de gobierno, justamente a un año de la gran victoria en la urnas.

Por más que la oposición insista en considerar un año de mandato argumentando que desde entonces tuvo injerencia en la toma de decisiones, los mexicanos conocemos la verdad y sabemos que se trata de otra de sus burdas manipulaciones, sobre todo porque, a pesar de la ruptura que significó el triunfo de Obrador, la transición fue tersa.

Desde ese gran día en que el voto masivo llevó a AMLO a la presidencia han pasado muchísimas cosas; desde antes México era un país burbujeante y vigoroso, con una sociedad cada vez mejor informada y más consciente del poder de su voz, gracias a la cual ya se había forjado una veta más crítica, pero fue la suma de esos dos factores -ese binomio que la oposición no alcanza ni siquiera a descifrar-, lo que ha provocado que a partir de ahí empezaran a suceder muchas cosas trascendentes, en diversos ámbitos, todos los días.

Al inicio del 2019 los mexicanos amanecimos con la lista de propósitos a conseguir en materia de anticorrupción, tal vez empezando por el juicio a ex presidentes, Estafa Maestra y Pegasus, entre otras, sin saber la cantidad de sorpresas que nos íbamos a encontrar en un futuro muy cercano. En retrospectiva, esas ambiciones primarias parecen un tanto ingenuas, pues desconocíamos la cantidad y la profundidad de la corrupción que AMLO iría a destapar ante nuestros ojos, las cuales nos han dejado la sensación de que, si no hubiésemos votado como lo hicimos, nuestro país iba a colapsar de tanta podredumbre que corroía el sistema.

No hay instancia gubernamental que se salve de las redes de corrupción, de los abusos de los funcionarios y de los desvíos de recursos que nunca llegaban a los beneficiarios. En estos siete meses nos enteramos de que había 100 mil maestros fantasma en la nómina magisterial, 80 mil niños inexistentes en el padrón de las guarderías, 3 millones de beneficiarios falsos en el programa social Prospera, que se robaron casi 500 mil millones de pesos vía huachicol de combustible y todavía no nos quedan claros las cantidades de los desfalcos en la compra de medicinas. Sobre las estratosféricas cifras de miles de millones de pesos que usaron para comprar chatarra en Pemex, además de los esquemas usados para evadir a la justicia mexicana, todavía nos mantienen entre la indignación y la sorpresa.

Salinas de Gortari ya tiene doble nacionalidad, lo cual le permite refugiarse en Reino Unido ante cualquier contingencia con la justicia mexicana, Emilio Lozoya está prófugo la justicia y desafía a sus enemigos con detallar los mecanismos diseñados para el saqueo, Emilio Gamboa está amparado, Javier Duarte amenaza desde la cárcel, Luis Videgaray aparece en todas las investigaciones de fraude, cohecho y malversación de fondos. Las oposición se une en las dos cámaras en contra de Morena. Los ex presidentes Fox y Calderón fracasan todos los días en su consigna contra las políticas de AMLO. El poder judicial goza a cabalidad de la antipatía ciudadana y cada paso que dan está bajo el escrutinio público. Ante los ojos ajenos, México podría parecer un polvorín, pero para los mexicanos, para quienes hemos padecido en carne propia las consecuencias de la corrupción y de los abusos de la clase política, todo está muy claro y cada asunto está cayendo por su propio peso.

Los medios de comunicación han sufrido una purga significativa. Ciertas voces como la de Ricardo Alemán, López-Dóriga y Loret de Mola han caído en el descrédito y la desconfianza no por ser antagónicas al gobierno, sino porque la sociedad se cansó de sus manipulaciones, omisiones y sus verdades a modo de quien les paga. Fuimos testigos del escándalo de la Operación Berlín, que expuso a la familia Krauze como los advenedizos que son. Y algunos todavía seguimos esperando que Víctor Trujillo muestre las pruebas que confirmen sus dichos acerca de que las conferencias matutinas de AMLO son un montaje pre-producido. Mientras tanto, otras voces, otros medios alzan la voz y asumen con responsabilidad la tarea de informar sin sesgos ni manipulación, dando cabida a un sinnúmero de relevos que han venido a refrescar el ámbito de la información.

Han sido 7 meses complicados, pero muy esclarecedores; el rumbo es claro y nadie debe olvidar que AMLO necesita el apoyo de todos los mexicanos, porque vamos bien, a todos nos va a ir mejor, pero la lucha todavía no termina.

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