Por: Rafael redondo
@redondo_rafa

Cronología de hechos:

7:30 am La médica Carmen Aristegui solicita que una ambulancia del IMSS donde labora, pase a su casa para llevarla a su consultorio.

9:30 am Su tercer paciente del día, llega quejándose de un dolor en el dedo gordo del pie, conocido como hallux. El paciente tiene un historial de uñas encarnadas debido a su diabetes. El paciente puede no saber de medicina, pero sí sabe perfectamente qué le causa molestia, y dónde.

9:37 am La médica Carmen Aristegui, realiza una revisión de tórax del paciente y cree que el dolor en el hallux, se debe a una vesícula biliar a punto de reventar, porque un colega suyo igual o peor de eficiente que Aristegui, le dijo que, “a hallux adolorido, vesícula tronada”. El paciente insiste en que revise su dedo. La molestia no la siente en el tórax.

9:45 am La médica Aristegui envía al paciente a rayos X, exigiendo en tono autoritario como si el hospital público fuera de su propiedad, un lugar urgente en rayos X para su paciente con riesgo de explosión de vesícula.

10:30 am El paciente regresa con las placas y la médica Aristegui haciendo gala de liderazgo y profesionalismo, ya exigió a gritos y sombrerazos un lugar urgente en los quirófanos para practicar una colecistectomía (extracción de vesícula biliar). El paciente se sorprende. Aristegui no ha revisado las placas de rayos X, no ha realizado estudios preoperatorios, pero, ya solicitó quirófano. Lo que aún no desaparece, es el intenso dolor en el dedo del paciente.

12:30 pm El paciente está en quirófano, anestesiado y listo para ser intervenido. Al practicar la incisión utilizando laparoscopía, el enfermero de quirófano señala que la vesícula está sana; Aristegui en ese momento se distrae y lesiona vasos sanguíneos que van hacia el hígado. El paciente tiene una hemorragia interna. Aristegui está verde de coraje por estar perdiendo su tiempo, pero ni por casualidad se preocupó por el riesgo en que está ahora su paciente.

1:30 pm Luego de que, desesperada por no saber cómo resolver su error, y cansada porque tuvo mala noche y no durmió bien, pide la ayuda de un compañero suyo. El segundo médico logra estabilizar al paciente y sacarlo de esa cirugía innecesaria. El segundo médico descubre que el paciente efectivamente, tiene solamente una uña encarnada pues en medio de su somnolencia, el paciente mueve de un lado a otro su dedo que seguramente, está recibiendo una tunda de esa uña encarnada.

3:00 pm Los familiares del paciente van a reclamar a Aristegui. La madre del paciente, indignada y como buena madre, dispuesta a todo por defender a su hijo, inicia en tono un tanto temeroso, pero exige a la médica una explicación del motivo de la cirugía. Le pregunta si revisó el dedo desde un inicio y le pide le muestre dónde están en esas placas de rayos X, las imágenes que confirmen un padecimiento en la vesícula. Carmen, sólo se queja amargamente de la injusticia que cometen contra ella esas personas ignorantes, carentes de todo conocimiento en medicina y sin argumentos, están desprestigiando su pulcra trayectoria y lesionando su prestigio. Ante las respuestas evasivas de Carmen, la madre del paciente se desespera y le mienta la mamá a Carmen unas 15 veces. La madre sale corriendo hacia el Ministerio Público para demandar por negligencia a la médica Carmen Aristegui.

Así como un médico tiene bajo su responsabilidad una vida, un periodista tiene bajo su responsabilidad información con la que su auditorio tomará decisiones en su vida; un periodista no tiene en sus manos un cheque en blanco para decir lo que se le da la gana. Avalar un “reportaje” como “Sembrando vida y la Fábrica de Chocolate” de Sergio Rincón y Tania Gómez, donde se anuncia una supuesta, relación de complicidad entre un Hugo Chávez, al que acusan de mantener una relación turbia de negocios con el hijo del Presidente, pero no fueron capaces de decir específicamente qué hace este hombre en Sembrando vida, qué actividades tiene, cuánto gana, si maneja recursos públicos y cuáles son los montos. Sólo dicen, es conocido desde la infancia del hijo del Presidente. ¿Dónde está ahí lo turbio? Bueno, ni sabor le dieron los reporteros a su propio trabajo, porque no tienen clara ni su propia investigación, ni gracia y son tartamudos y/ o nerviosos. Nunca, muestran un documento que avale una sociedad entre ambos, no dicen por qué está mal que se siembre cacao en esa zona de Tabasco, sólo que está mal ¿? No muestran trayectorias de dinero, de las ganancias, de las negociaciones con las empresas que compran el producto. Hablan de un registro en Nueva York con el nombre Rocío, pero dicen no están seguros de que sea la misma empresa (no me imagino a Marie Curie diciendo que descubrió algo que quizá sea polonio, pero quién sabe porque no está segura). Ningún flujo de dinero desde Sembrando vida hacia cuentas personales. Nombres de empresas que compren el cacao y que los depósitos vayan a la cuenta de Chávez o de José Ramón López Beltrán…

Creer que una casa en Houston de un millón de dólares es una mansión (Really?), pero no muestran el nombre del propietario con una escritura en la mano; el hijo del Presidente ni siquiera está en el organigrama del Gobierno Federal, probablemente la casa fue rentada, pero tampoco eso pudieron probar… Además, un reportaje copiado, no es original de Carmen (cuando se copia, se busca al más listo de la clase, nunca a Loret de Mola).

Mucho ruido y una pequeña tienda de chocolate bio en el centro de la Ciudad de México del tamaño de una panadería. Después, un desmentido de Baker Huges. En resumen, nada: una uña encarnada en el hallux convertida en una hemorragia interna por un mal diagnóstico y una cirugía innecesaria. ¿Ese es un reportaje? En serio, ¿a ese nivel tan cutre de investigación está la periodista?

Una periodista que, además transmite comercialmente a través de canales abiertos de radio o televisión utilizando un bien público concesionado, no una propiedad privada; sin embargo, argumenta que el presidente utiliza recursos públicos para “atacarla”. Se le olvidó que ella a su vez, utiliza un bien público para dar información sin sustento, con nulo rigor metodológico, distorsionada o falsa.

En un mundo donde estamos nadando todos los días en una marejada informativa, el mejor periodista no es el que grita más fuerte, sino el que sabe darle forma y utilidad a la información. Y muy importante: así como el paciente sabe que lo que le duele es un dedo, el auditorio sabe quién le miente. Los tiempos de los mensajes verticales quedaron en la historia y la gente, aunque lo duden, no es tonta. Nadie, sólo un mal profesional, es capaz de calcinar su propia trayectoria.

Por Columnas

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