¿Veremos un INE aún más corrupto que el actual?

Salvo los grupos neoliberales hoy derrotados, todos nos hemos quejado del trabajo que ha desarrollado el Instituto Nacional Electoral, en su triste y lamentable historia.

Fraudes constantes a nivel federal, estatal y municipal, han sido avalados de manera ininterrumpida por un árbitro electoral tramposo, corrupto y aliado a los interese conservadores, a los que sirve hasta la fecha.

Los sueldos que estos funcionarios públicos reciben mensualmente son insultantes y el resultado de su trabajo, mediocre.
Para la mayoría de los mexicanos es indispensable una depuración total en ese instituto, donde a la corrupción poco ha podido combatirse hasta la fecha.

La selección de quienes ocuparán las plazas vacantes de Consejeros en el INE, despertó gran expectación social. Se pensó que había llegado el momento de integrar a personajes de una trayectoria intachable y con una honorabilidad a toda prueba.

Fue constituida una comisión evaluadora que fijara las bases para la inscripción de candidatos, calificación de los mismos y propuesta de los veinte perfiles mejor posicionados ante la Cámara de Diputados, para que en base a ese listado, se eligieran a los cuatro nuevos integrantes del INE.

Al final, hemos sido testigos de que esa Comisión Evaluadora que prometía mucho, rindió pésimos resultados.
Fueron eliminados los mejores perfiles para ocupar el cargo de consejero, con argumentos que ha explicado plenamente John Ackerman.
Las fobias políticas, los desencuentros personales y la consigna que llevaban los evaluadores, dejan a veinte finalistas que en la mayoría de los casos, resultan impresentables.

Porque la Comisión Evaluadora fue secuestrada por los políticos conservadores.

El “árbitro” que debió ser ajeno a toda inclinación de orden político, se vendió. Dio su aval para que las cuatro quintetas presentadas a los diputados, estuvieran integradas por viejos operadores políticos de la derecha, familiares de consejeros electorales en funciones y hasta gente afín a Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien ha brindado su apoyo a todo golpe de Estado perpetrado en Centro y Sudamérica, en contra de las democracias emergentes en nuestro continente.

Pocos candidatos limpios hay en esas quintetas. Uno quizá en cada grupo.

De entre ellos, los diputados decidirán mañana miércoles, cuáles son los que obtienen el voto mayoritario para ser nombrados nuevos consejeros del INE.

Al parecer, no hay manera de evitar que estas quintetas sean las que se voten en la Cámara de Diputados.

Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena, ha tenido en sus manos la oportunidad de regresar la propuesta a la Comisión Técnica, dado que su voto en la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados se lo permitía. El voto de quienes representan a las distintas fuerzas políticas en esa comisión, tiene el mismo peso del tamaño de cada bancada. Morena, por ser fuerza mayoritaria, tiene un peso superior al del resto de los integrantes de otras fuerzas representativas.

Mario Delgado por sí mismo y representando a los diputados Morena, pudo votar por el rechazo a estas quintetas. Y no lo hizo.

Habrá que escuchar sus motivos al respecto, cuando se decida a manifestarlos. Por lo pronto, el rechazo hacia su persona por un amplio sector de simpatizantes de Morena, es grande.

Quizá Delgado nos diga en su momento que hay por lo menos un integrante limpio en cada una de las cuatro quintetas presentadas y que a éste candidato le apuesta la votación de Morena. Habrá que ver los resultados obtenidos después de la votación.
O tal vez nos diga que rechazar a los propuestos, era dar elementos a la oposición para señalar que se había violado el debido proceso y que Morena intentaba forzar la designación de candidatos a modo. Eso, sabemos, no es verdad.

O que el marco legal no permitía rechazar las quintetas. Aunque un comité técnico no puede estar por encima de la voluntad de pueblo, representado por sus congresistas.

Lo que molesta en este momento, es que Mario Delgado nos quiera engañar diciendo que esas quintetas están compuestas por “los mejores candidatos”.

Sabemos bien cómo se dio el proceso de selección y conocemos a los veinte personajes que conforman los cuatro grupos.
Delgado intenta engañar a una sociedad que está bien enterada y es participativa.

Es muy posible que en lugar de que el INE se reestructure con nuevos elementos limpios y honestos (recordemos que este último factor es el que más toma en cuenta el presidente López Obrador para elegir a quienes integran la administración pública), seamos testigos el fortalecimiento del bloque corrupto que hoy maneja el destino de la nación en materia electoral.

Más neoliberales serviles a los intereses panistas y calderonistas, en lugar de elementos que cuiden por la democracia en nuestro país.

¿A qué nos lleva a todo esto?

Creo que a reiterar lo que hemos señalado antes en este espacio.
Debemos entender el verdadero significado de la Cuarta Transformación en nuestro país.
Este cambio de régimen lo estamos construyendo todos en forma diaria.
La Cuarta Transformación no es Morena, ni los políticos que ahí militan. Ellos son una pequeña parte.
La Cuarta Transformación no son los diputados y senadores de Morena, que representan al partido dentro del Poder Legislativo. Ellos son una pequeña parte.

No lo son tampoco el Poder Judicial y los organismos autónomos, que hoy sufren de un grave problema de corrupción, que apenas empieza a corregirse.

La Cuarta Transformación es el Poder Ejecutivo, a cargo del presidente López Obrador y los funcionarios de la administración pública designados directamente por el presidente.

La Cuarta Transformación es sobre todo, el PUEBLO que acompaña al presidente en este proceso histórico.
Presidente y Pueblo son en este momento, los que impulsan el cambio de régimen.
Los diputados y senadores se equivocan, como en este caso. Hay que señalarlo. Ellos son representantes del pueblo y deben ajustarse a lo que el pueblo exige.

Jueces y organismos autónomos se equivocan más, puesto que la corrupción anida en estos sitios. También hay que señalarlo.
Lo importante es el entendimiento que hay entre el proyecto de nación del presidente López Obrador y el pueblo.
Si el INE se descompone aún más, en base a nuevos perfiles tan corruptos como los que lo integran en este momento, no hay mayor problema.

López Obrador sabe, por haberlo vivido en las elecciones pasadas, que el voto multitudinario de la gente, vence todo intento de fraude. A eso le apuesta en todo momento el presidente. Al poder avasallador del pueblo.

Nada puede el neoliberalismo frente a una sociedad organizada, participativa e informada.
Lo que sí debemos tener presente, es la calidad de los políticos que hoy se dicen de izquierda y que en un momento determinado actúan en contra de los intereses ciudadanos.

Gente como Muñoz Ledo, Mario Delgado y demás diputados que se muestran felices porque “mañana se presentarán a votar a los nuevos candidatos al INE”, fingiendo ignorar cómo se dio el proceso de selección, deben ser vigilados con cuidado.

Han demostrado incapacidad en el mejor de los casos, o intereses personales que nada tienen que ver con la transformación del país.
Estemos atentos a ellos.

Malthus Gamba