Lo bueno es que la mayoría de los mexicanos ha entendido el mensaje del presidente López Obrador.
Son pocos los que traen en este momento la pintura de guerra en el rostro y trabajan en favor de la división del Movimiento y no para consolidar el cambio que significa la Cuarta Transformación.

El cambio por el que hemos luchamos durante décadas.

La sucesión presidencial en 2024 les sentó mal a algunos. Los indigestó y con ese malestar encima, comienzan a arrojar suciedad en contra de compañeros de causa y de partido, sencillamente porque están a favor de que alcance la candidatura de Morena, uno de los tres competidores que están construyendo su plataforma, para lanzar su campaña oficial llegado el momento.

Ellos quieren que triunfe el “suyo” y les importa poco que para conseguir su fin, se utilice la misma guerra de lodo que distingue a los políticos, comunicadores y haters del conservadurismo, en su campaña infructuosa en contra del presidente y del Proyecto Nacional que impulsamos quienes creemos en un cambio pacífico en el país.

“Es que este candidato garantiza la continuidad del proyecto”, afirman unos, para justificar sus ataques permanentes hacia los otros dos.
“Es que ha estado al lado del presidente en las buenas y en las malas”, dicen otros.
“Es que ya lo sucedió anteriormente”
“Es que se conocen de toda la vida”
“Es que también se apellida López y eso cuenta”

El día de hoy, el presidente López Obrador en su conferencia mañanera, ha repetido una vez más, algo que ha señalado reiteradamente.

“La Cuarta Transformación va a tener buen relevo dentro de dos años, cuando termine mi sexenio. Tenemos tres perfiles valiosos y bien preparados, para asumir la presidencia del país, a partir de finales del 2024. Cualquiera de los tres hará un gran papel en el futuro. Y yo voy a apoyar al que alcance la candidatura del Partido. No tengo favorito, porque los tres son como mis hermanos. Y hay algo que me da absoluta confianza para el futuro. Los tres están comprometidos con al Proyecto de Nación que se construye. No somos iguales, porque hasta en las familias hay posturas distintas. Cada uno tiene su forma particular de pensar y trabajar. Pero la meta es la misma. Profundizar en la Transformación del país, teniendo como bandera que, por el bien de todos, primero los pobres”.
López Obrador no defiende a ninguno de los tres posibles candidatos a la presidencia por Morena. Esa decisión le compete al Pueblo, porque así funciona la democracia.

Lo que sí señala, es que sin UNIDAD, el Proyecto Nacional se pone en riesgo.

“Lo único que quiero dejar firme, al momento en que deba retirarme definitivamente de la política, es un partido unido. Porque quien sea mi sucesor en 2024, debe entender que le será imposible dar continuidad al cambio, si no va a acompañado de buenos y experimentados políticos. Nada de que ya gané y no necesito de nadie. Solo, ningún político puede gobernar correctamente”.

“Y de igual forma, quienes resulten no favorecidos por la suerte en esta ocasión, deben saber que siguen siendo elementos importantes dentro del proceso de transformación. Deben ser parte activa dentro del nuevo gobierno”.

Con toda claridad lo expresa el presidente. Parte de la herencia que dejará a los mexicanos, tiene que ver con la unidad indispensable para que el Proyecto de Nación que va avanzando, continúe sin interrupción, no obstante enfrentar un inevitable proceso de sucesión en el corto plazo.

López Obrador desearía un nuevo gobierno unido. Sin fragmentación nacida dentro de nuestras propias filas. Donde ganadores y perdedores después de una competencia política limpia y leal, continúen unidos en favor de México.
Porque romper con el partido es de los más fácil. Basta poner los intereses personales por encima del bienestar del país, para desligarse del proyecto y del partido.

“Que no salga alguno con que hoy que perdí la encuesta, me doy cuenta de que dentro de Morena no existe democracia. Me hicieron fraude y por eso me voy. Y me voy a la oposición, para que más les duela”.

El mensaje fue claro y sabemos que llegará al destinatario, aunque momentáneamente, éste se encuentre fuera del país.
El pequeño sector que se dice de izquierda y ataca a diario a compañeros de Partido, en realidad está trabajando para desestabilizar a Morena y al Movimiento.

Han llegado al extremo de utilizar calificativos como “ebrardistas”, “claudistas”, “adanistas”, como insulto hacia quienes respaldan a los precandidatos de Morena que no son de su agrado.

Y si uno entiende esa belicosidad cuando va dirigida hacia una oposición que utiliza la calumnia, el engaño y la difamación como herramientas para agredir a la Cuarta Transformación, no se justifica la misma actitud, cuando va dirigida hacia los mejores cuadros de Morena.
No es la primera vez que el presidente advierte a tiempo sobre los riesgos que implica romper la unidad dentro de Morena.
En dos años, no tendremos al líder nacional que todo lo resuelve y soporta a pie firme, la monstruosa embestida de quienes desean que la oligarquía regrese a gobernar.

El nuevo presidente no podrá, en soledad, sortear ese mar de amenazas que se convierten en tormenta, a cada paso que intenta dar la Cuarta Transformación hacia adelante.

Los odiadores están activos también dentro del Movimiento de Cambio. Y eso lo señaló también el presidente. Se contaminó mucho el ambiente político en la izquierda.

No debemos permitir que esto suceda. No debemos aliarnos a ellos en esta guerra que destruye y nada aporta.
¿Estás a favor de uno de los candidatos de Morena?

Bien hecho. Es tu decisión y tienes toda la libertad para respaldar a quien mejor te parezca. Hazlo a diario. Hazlo con fuerza.
Pero eso no implica que debas destruir, manchar, calumniar, o agredir a los demás.

Eso es ir en contra del Partido, del Movimiento y del pensamiento de López Obrador.
Piénsalo.

Malthus Gamba

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