Todo era ‘excremento’ y noticias falsas; hasta que detuvieron a Lozoya

La noticia de la detención de Emilio Lozoya en Málaga, España, comenzó a correr la mañana de hoy.

Redes sociales y medios convencionales, dan cuenta del informé que dio el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, sobre la captura de uno de los personajes más relevantes en el gabinete del expresidente Peña Nieto.

Y en automático, la euforia de las miles de cuentas bots, contratadas y pagadas por Felipe Calderón y otros poderosos opositores al gobierno de la Cuarta Transformación, desapareció en redes sociales.

Durante dos días, estos falsos usuarios que son en realidad perfiles creados con la intención de distorsionar la información en redes sociales, se dedicaron a promover etiquetas con insultos vulgares al presidente de la república, a su esposa y a sus hijos.
Orgullosos de su actitud, se dedicaron a hacer el trabajo sucio por el cual les pagan. Un trabajo que no requiere idea, ni razonamiento. El insulto, la mentira y el chiste barato, es suficiente.

Un comentario del presidente López Obrador, a propósito de la corrupción y los corruptos, a quienes las futuras generaciones deben ver como lo más sucio que le ha sucedido al país en las últimas décadas, dio pie a esta serie de descalificaciones mediocres.
Cuando el titular del ejecutivo dice que muchos de los integrantes de los gobiernos neoliberales “apestan”, no intenta insultar a ciudadanos respetables, que han dado muestras de servir al país, poniendo el interés nacional por encima de los intereses personales.
Cuando dice que la corrupción debe ser repudiada por ser comparable con la “caca”, no insulta tampoco a las administraciones públicas neoliberales.
Está describiendo hechos reales y dando cuenta del enorme problema creado por esos personajes, durante los gobiernos conservadores, que llevaron al país a un desastre nacional, como no se vio ni en periodos de guerra en el pasado.
La violencia generalizada, la venta de los recursos del país sin importar en nada la soberanía nacional. Los negocios multimillonarios que enriquecieron a pocos y condenaron a la pobreza a millones, están hoy a la vista de todos.
Si por algo perdieron los neoliberales las últimas elecciones, es precisamente por el hecho de que todos esos vicios del viejo régimen, estaban a la vista.
Los bots conservadores y los grupos de poder que compran sus servicios, tomaron como ofensa el señalamiento de una realidad que los ofende, por poner una vez más al descubierto, el verdadero rostro del lamentable periodo neoliberal.
La vía para ocultar la esencia, o el alma conservadora, fue impulsar una campaña sucia en redes, con la esperanza de confundir a los ciudadanos sobre dónde se esconde la suciedad que daña tanto al país.
Pero todos estos esfuerzos son inútiles. La realidad no tarda mucho en poner a cada quien en su lugar.
Y llega hoy temprano la noticia de la captura de Emilio Lozoya en España.
Uno de los acusados en México por el caso Odebrecht, está detenido, con fines de extradición a nuestro país.
Uno de los principales operadores durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, para el desvío de recursos hacia campañas electorales o hacia cuentas personales y de cómplice en el gobierno.
Esta captura vuelve a colocar a muchos funcionarios públicos, de expresidentes hacia abajo, en el umbral de la prisión preventiva y después, si se les comprueban los delitos cometidos, en los centros de readaptación de alta seguridad.
Rosario Robles, otra funcionaria consentida durante el periodo peñista, se encuentra en este momento enfrentando un proceso, sin posibilidad de salir bajo fianza.
Genaro García Luna, secretario de seguridad pública de Felipe Calderón, está detenido en cárceles norteamericanas, acusado de asociación delictuosa y tráfico de estupefacientes.
Felipe Calderón se dice ajeno a los tratos que García Luna tenía con el Cártel de Sinaloa, para brindarle protección y auxilio en sus actividades. Pero pocos mexicanos creen que el jefe inmediato de este probable delincuente, no estuviera al tanto de lo que sucedía.
¿Dónde se encuentra verdaderamente la suciedad política en nuestro país?
La respuesta a esa pregunta, fue respondida de manera abrumadora por los ciudadanos en las pasadas elecciones.
Una estrepitosa caída de los conservadores. Un deseo de cambio inmediato conducido por el hoy gobierno de la Cuarta Transformación.
La captura de Emilio Lozoya, provoca el repliegue de los operadores cibernéticos que manejan las granjas de bots contratadas.
No pueden hablar de “caca” queriendo señalar a la actual administración y al titular del ejecutivo, cuando la realidad les echa en cara que los personajes más sucios del neoliberalismo, están siendo capturados de a poco, para enfrentar responsabilidades ante la justicia mexicana, o extranjera, como en al caso de García Luna.
La suciedad conservadora es inocultable. Los mancha su deshonestidad y falta de patriotismo.
Emilio Lozoya y Genaro García Luna, son eslabones importantes en una cadena de corrupción, encubrimiento y asociación delictuosa.
Su captura y posterior enjuiciamiento, permitirá conocer a otros involucrados en la construcción de una maquinaria, que sirvió para mantener el control político en el país, para beneficio de determinados grupos de poder y para los políticos que participaron en el saqueo nacional.
¿Dónde se encuentra la suciedad, la caca, el desperdicio en que se convierten la política y los políticos, cuando la deshonestidad hace presa de ellos?

Las capturas que se vienen dando en México y en el extranjero y los juicios que deberán enfrentar estos exfuncionarios públicos, sacarán a la luz toda la podredumbre que padeció nuestro país por varias décadas.
Emilio Lozoya y Genaro García Luna tienen dos opciones en este momento: declarar la verdad, para no cargar con toda la culpa que en realidad es compartida, o guardar silencio y recibir condenas mayores que probablemente les impidan disfrutar de libertad en los años que les resten de vida.
Si callan, serán nuevamente cómplices y además, chivos expiatorios.
Si se deciden a hablar para aminorar sus penas, dejarán salir toda la “caca” de la que habló el presidente y que pretendieron disfrazar los grupos de poder y las granjas de bots conservadoras.
Los conservadores están entendiendo que “no se puede tapar el sol, con un dedo”

Malthus Gamba