Se acabó la impunidad en México

Por: Javier Lozano
@JavierLozanoMor

Durante toda una etapa que enmarcó el presidencialismo más soez y espurio en los periodos en lo que, el abuzo del poder, ocupó un modo habitual repleto de impunidades, actos de corrupción e injusticias de una clase política, ha llegado a su final— porque en medio de los recorridos de la campaña del presidente Obrador, se comprometió erradicar el flagelo que dio cuanta a un sinfín de capítulos ominosos y cumplió.

Los grandes aliados desde el poder legislativo y su crucial frente de batalla del Senado que, durante el primer tercio de gobierno, se ha convirtió en la punta de lanza de la principal agenda del presidente López Obrador. Ahí, la influencia determinante del grupo parlamentario de Morena y sus socios con lo que ha hecho mancuerna, han llevado a cabo un número sustancial de modificaciones al marco constitucional que en un momento determinado eran impensables que llegara aterrizar por la atmósfera contaminada que cobró fuerza en los gobiernos del PAN y del PRI.
Esa era terminó.

La semana pasada se abrió paso a una nueva fase de procuración de justicia. El senado de la República aprobó que el presidente pueda ser juzgado como cualquier ciudadano del territorio nacional, asimismo, para que las y los legisladores federales puedan ser imputados y juzgados por traición a la patria, hechos de corrupción, delitos electorales y todos aquellos ilícitos por los que podría ser enjuiciados.

Esa actuación sustancial— avanzó primero en las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos Segunda que aprobaron el Dictamen que adiciona un tercer párrafo al artículo 108 de la Constitución Política de las Estados Unidos Mexicanos. Posteriormente con 89 votos el pleno aprobó el proyecto.
En medio de esa decisión atinada, surgen las reflexiones para la consolidación de un proceso de construcción democrático que, durante décadas, hemos anhelado todos (as) los mexicanos. Se terminó la dominación burocrática y el cobijo del amparo del poder que adquirió una clase política como mecanismo que ocultó los actos más desleales y antisociales de una maquinaria presidencial todopoderosa en el pasado.

Por esa razón, la historia reciente abre camino a un nuevo principio donde la legalidad priorizó y garantizó el equilibrio de la justicia sin prejuicios ni distinción. Sea quien sea tendrá que ir a los tribunales sí se le comprueba los delitos que se le imputan. Eso tiene que ver también con la clase política. Se terminó el autoritarismo y el esquema clientelar.
En el caso del nuevo gobierno Lopezobradorista, se priorizó el fin de la impunidad: un lastre que aquejó a la sociedad mexicana y produjo durante décadas un deterioro sustancial. Ahora, nada será impedimento para no avanzar en uno de los pilares de la soberanía de un país: la justicia social.
De este modo, el presidente López Obrador cumplió. Eso fue una de las prioridades cuando sembraron la semilla de la cuarta transformación. Asimismo, el apoyo incondicional y la lealtad que mostraron los legisladores de Morena en el momento de actuar bajo el deber irrestricto que les delegó la inmensa mayoría del pueblo de México mediante el voto popular, ha sido fundamental para cumplir con las metas.
Un factor determinante, fue también el quehacer que realizó la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República que trabajó arduamente en el dictamen que adicionó el tercer párrafo del artículo 108 de la de nuestro máximo órgano jurídico y de normatividad: la Constitución.

Notas finales

Asumiendo ese rol sustancial, el grupo parlamentario de Movimiento Regeneración avanzó en dos temas fundamentales: aprobó que el presidente pueda ser juzgado como cualquier ciudadano del territorio Nacional, asimismo, para que las y los legisladores federales puedan ser imputados y juzgados por traición a la patria, hechos de corrupción, delitos electorales y todos aquellos ilícitos por los que podría ser enjuiciados. Esto quiere decir que, las reformas a los artículos 108 y 111 de la Constitución tuvieron modificaciones y ajustes.

Asimismo, trascendió que a partir del periodo en que se formó el clima intenso por la extinción de los Fideicomisos, sería la prueba de fuego hacia muchos legisladores de la Cámara Alta que aspiran a ser candidatos en sus Estados.
De ahí, prácticamente saldrían palomeados y con la venia de Palacio Nacional y su máximo líder de Morena, López Obrador. No obstante, con los dictámenes aprobados esta semana sobre la Reforma al Poder Judicial, así como la aprobación y ajustes al artículo 108 y 11 de la Constitución en la que el presidente podrá ser juzgado, refuerza la hipótesis que fortalece la candidatura de los senadores de Movimiento Regeneración.
Están muy cerca y, más aun, porque Mario Delgado publicó la convocatoria hace un par de días y en virtud de que son punteros en los sondeos de confianza que han anticipado su inminente postulación por el partido guinda. . En esa coyuntura, vive su mejor momento en Michoacán, Cristóbal Arias Solís, que se afianzó como la carta más sobresaliente en Morena; al igual se pronostica el abanderamiento de Miguel Ángel Navarro por Nayarit; Tlaxcala será para Lorena Cuéllar, que el muestreo resaltó por su enorme trecho. En ese mismo universo, Víctor Manuel Castro Cosió y Cruz Pérez Cuéllar han resaltado en sus territorios en las encuestas con amplio campo desde el frente de batalla del Senado de la República.

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