Salario mínimo, humillación histórica

Esta semana la secretaria del Trabajo, presentó la evolución histórica que ha tenido el salario mínimo en nuestro país desde 1980 en términos de dólares, para facilitar su comparación con el salario en otros países y para tener una idea de su valor en relación con su poder adquisitivo.

En 1980 el valor del salario mínimo en México era equivalente a 186 dólares mensuales y comparado con los salarios mínimos que se pagaban en otros países, el nuestro ocupaba el lugar número 12, siendo el más alto el de Bélgica con 789 dólares por mes, que representaba 4.22 veces el valor del que se pagaba aquí.

Para 1990, 10 años después, su valor había perdido 70 dólares, equivalentes a perder el 38% de su valor en 10 años, ubicándose en 117 dólares al mes y ocupando el lugar 30 en el mundo, cuando el de Luxemburgo era el más alto con 1,500 dólares mensuales, que representaba 12.8 veces el valor del nuestro.

A partir del 2000, en los gobiernos panistas del cambio anunciado por Fox y continuado por Calderón, el salario se desplomó al lugar 30 entre los salarios del mundo, al lugar 81 entre los años 2000 y 2010, y continuó desplomándose hasta el 2018.

En estos años el salario mínimo no sólo cayó en su comparación contra todos los salarios del mundo, sino que comparándolo con los que se pagan en América Latina, donde México es la segunda economía de la región, el nuestro se encuentra por debajo de casi todos los países, como Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y Belice, sino que se ubica en los niveles de salario mínimo pagados en Cuba y Venezuela.

Durante todo este tiempo, los tecnócratas corruptos al servicio de los oligarcas voraces que manejaban la economía del país en beneficio propio y que tanto nos espantaron con el cuento de que nos íbamos a convertir en Venezuela, en realidad ya habían colocado a los trabajadores mexicanos viviendo con salarios que sólo se pueden comparar en su nivel de poder adquisitivo con los de ese país, o con los que se pagan de Cuba.

Esos últimos 30 años, este grupito de sanguijuelas insaciables nos mantuvo engañados con la patraña de que el salario mínimo no se podía aumentar, porque según ellos, la inflación se iba a disparar.

¿Cómo le hacían otros países para ir aumentando el salario mínimo sin disparar sus niveles de inflación? Solamente estos incompetentes con ínfulas de grandeza no podían; de hecho, basándonos en sus argumentos falaces, podemos comprobar que cualquier secretario de finanzas de Salvador o Guatemala era mucho más capaz que toda esta caterva de asnos.

Entre 2019 y 2020 el salario mínimo de México se incrementó en 16 y 20% respectivamente; es decir, acumuló un incremento mayor al 39% en términos nominales sin que se dispararan los niveles de inflación; de hecho ésta disminuyó en 2019.

Eso demuestra más allá de cualquier sombra de duda que estos farsantes nos engañaron durante años, o bien que son tan incompetentes, que no podían hacer lo que los funcionarios de la mayoría de los demás países hizo en materia de salarios durante 36 años.

El gobierno de México hoy está intentando negociar con empresarios y trabajadores, que el salario mínimo vuelva a aumentar en 15% para 2021, con lo que se acumularía un incremento de 60% en términos nominales para los primeros 3 años de esta administración. Esto, combinado con una inflación baja, logrará recuperar algo del poder adquisitivo de los trabajadores, terminando con la vejación que los gobiernos anteriores les aplicaron por décadas.

Para todos estos tecnócratas miserables cabe el contenido de una frase del escritor galés Ken Follet: “Las vejaciones a las que sometes a los demás, regresan tarde o temprano para torturarte”.