Reformas estructurales de la 4T: Trabajando para el pueblo

En los sexenios pasados les dio por llamar reformas estructurales a los cambios constitucionales por medio de los cuales entregaban legalmente las riquezas del país a la oligarquía local o a las empresas extranjeras, mientras llevaban a cabo esta bonita labor, robándose el dinero del erario a través de dar y recibir sobornos para que los legisladores vende patrias aprobaran dichas modificaciones.

En su urgencia por entregar el país y por recibir los moches que fueron aparejados con esta actividad propia de los neoliberales corruptos, ni siquiera tuvieron la delicadeza de incluir en los contratos cláusulas de castigo suficientemente severas, como para obligar a las empresas que los recibían a cumplir con los compromisos que adquirían cuando estampaban sus firmas en ellos.

Así terminamos con un montón de contratos multimillonarios celebrados a favor de empresas de oligarcas mexicanos y extranjeros, que no han cumplido con las obligaciones que adquirieron en estos tratos y que se han dedicado a especular con dichos contratos en los mercados internacionales, sin invertir los fondos que reciben de esta especulación en los proyectos amparados por los contratos.

Lo peor del asunto, es que mientras haya minas o campos con petróleo concesionados a través de estos documentos, nadie más puede hacer algo para explotarlos y se encuentran tan ociosos como los políticos que los autorizaron, algunos de los cuales hoy están muy ocupados en evitar caer presos.

Sin embargo, a partir de que llegó la 4ª transformación al gobierno de México, hemos estado presenciando cambios estructurales verdaderos y profundos, que no solamente implican modificaciones constitucionales, sino el beneficio directo para millones de personas que antes estaban abandonadas, sin ninguna oportunidad para mejorar su situación.

Para empezar se dejaron de entregar minas, zonas petroleras, hospitales, reclusorios y concesiones de todo tipo, para que siguieran saqueando el presupuesto a su antojo, sin cumplir los compromisos adquiridos.

Después se elevaron a rango constitucional los programas de apoyo social para la mayoría de la población que no recibía ninguno, porque los que estaban destinados a ello se perdían en estafas maestras y en bolsillos de corruptos insaciables.

Este 2022 habrá en México una inversión histórica en programas sociales. Los recursos que destina el gobierno de mexicano para estos programas, alcanzará la cifra histórica de más de 445 mil millones pesos, lo que representa un aumento de más de 100 mil millones a lo ejercido durante 2021, con la ventaja adicional de que ahora esos medios son entregados de manera directa, sin intermediarios, lo que garantiza que lleguen a quien en verdad lo necesita, sin Rosarios Robles, Jose Antonios Meade, Ricardos Anaya, Margaritas Zavala o Luises Videgaray de por medio.

El 65% de los hogares del país están recibiendo por lo menos un apoyo directo para adultos mayores, pensiones para discapacitados, becas para estudiantes sin recursos, jóvenes aprendices que se preparan para trabajar en empresas o abrir negocios, madres o padres solteros que no tienen con quien dejar a sus hijos, dinero para comprar semillas o fertilizantes, etc.

Esta reforma estructural, que se logró sin moches y sin acuerdos en lo oscurito, implica un cambio profundo en la vida de mucha gente y no solamente el abultamiento de carteras de las cucarachas obesas que antes se quedaban con todo. A esto se le llama reforma estructural y no a las mentiras con las que antes nos engañaron durante tanto tiempo. Vamos a ver si en el futuro volvemos a permitir que esta clase de alimañas perniciosas lleguen al congreso a querer echar para atrás estas medidas. Algo tendrán que decir sobre esto las personas que viven en los 23 millones de hogares que hoy reciben un apoyo económico del presupuesto.

Como dijo el filósofo griego Platón: “Cuando el pueblo ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos”.