López Obrador está calificado como el segundo presidente con más respaldo social en el mundo. Una buena ubicación sin lugar a dudas.
Pero hay otra evaluación dentro de nuestro país, que con seguridad rinde mayores dividendos a la sociedad mexicana.

El presidente ha sido considerado el mejor político de los últimos tiempos. Un personaje con toda la sabiduría que se acumula, después de haber recorrido el país, a lo ancho y a lo largo, en más de tres ocasiones.

Nadie entiende mejor la política nacional que López Obrador, pues conoce las necesidades y reclamos de la gente, así como las estructuras de poder que se tejieron en el territorio nacional, a lo largo de los años en que la hoy oposición, fue gobierno.

Por eso sabe acelerar, cuando hay motivo para hacerlo y meter freno, cuando las dificultades del terreno así lo exigen.

Política es tiempo, ha dicho el presidente en varias ocasiones, refiriéndose a una de las reglas de oro de ese oficio. Y nadie sabe actuar con precisión de relojero, en asuntos políticos, como López Obrador.

En la mañanera de este día, anuncia que hoy mismo, se envía a la Cámara de Diputados, la iniciativa presidencial que contempla la Reforma Democrática, que modifica de raíz el marco electoral.
En esta reforma se contempla la disminución de diputados y senadores en el Congreso de la Unión, así como en los Congresos de cada Estado. La desaparición de los diputados plurinominales. La disminución en el número de regidores, en los municipios del país.

Se propone la desaparición del INE y del Tribunal Electoral. La creación de un nuevo órgano electoral, que tenga facultades administrativas y jurídicas. La desaparición de institutos y tribunales electorales estatales. Que sea un solo organismo, bien estructurado, el responsable de cualquier elección y consulta en el país.

También se establece que los consejeros electorales, serán elegidos por voto directo de los ciudadanos. Nada de cuotas por partido político.
Habrá reducción de recursos para este nuevo órgano electoral y los consejeros, en lugar de ser 11 en número, pasarían a ser 7.

Se reduce el presupuesto a Partidos Políticos y solo tendrían acceso a los mismos, en periodo electoral.

El nuevo organismo, no podrá utilizar recursos públicos, ni ocupar tiempos oficiales, para promoverse o dar puntos de vista. Su función de juez, se limitará a la organización y supervisión de procesos electorales. No pueden hacer campaña, porque no son Partido Político.

Para todos estos fines, se propone reformar 18 artículos constitucionales y crear 8 más transitorios.

Esta noticia, aunque esperada, cae como balde de agua fría en los grupos opositores financiados por Claudio X González.

Y aquí es donde se ve en toda su dimensión, la talla política del presidente López Obrador.

La iniciativa de Reforma Electoral, es una jugada de ganar-ganar, tanto para el gobierno de la Cuarta Transformación, como para el partido político Morena.
Política es tiempo. Y el presidente saca del cajón del escritorio esta iniciativa, en el momento justo.

El tremendo golpe que la sociedad mexicana ha dado a los partidos opositores que votaron en contra de la Reforma Eléctrica, ha sido demoledor. Al grado de que los políticos de la derecha que recienten el impacto del golpe, han recurrido a su incondicional Instituto Nacional Electoral, para solicitar una “medida cautelar”, que prohíba a Morena calificarlos como “Traidores a la Patria”.

Las proyecciones que se hacen sobre los posibles triunfos electorales de la oposición, en las elecciones del 5 de junio próximo, son realmente alarmantes para ellos. Lo pierden casi todo. Y la causa es el repudio social inocultable, hacia todo lo que suene a conservador. Se les identifica como defensores de los intereses de Iberdrola, Enel, Mexichem y otras empresas nacionales y extranjeras.

En este preciso momento, el presidente López Obrador, envía su iniciativa de Reforma Electoral a la Cámara de Diputados.

Si el 5 de junio, pierden 5 de 6 gubernaturas los partidos opositores, en el siguiente año perderán también Coahuila y el Estado de México, donde habrá elecciones para gobernador. Esto, si votan en contra de la Reforma Electoral.

La sociedad mexicana estuvo en todo momento, a favor de que se aprobara la Reforma Eléctrica. El costo político que está pagando la oposición por haber votado en contra, es alto.
Lo peor para la clase reaccionaria, es que el repudio al Instituto Nacional Electoral y hacia sus consejeros electorales, es más alto todavía. Votar en contra de la Reforma que propone el presidente López Obrador, tira antes de cualquier elección, las posibilidades del PRI y del PAN.

Y eso no es lo peor.

En las elecciones presidenciales del 2024, el triunfo de su causa sería un imposible evidente.

¿Qué ganan el presidente López Obrador y Morena en cualquier escenario que se presente sobre esta Reforma?
Si es aprobada, es un triunfo indiscutible del gobierno de la Cuarta Transformación.

Si la votación no es suficiente y la iniciativa no pasa, se gana también. Quedará una oposición política muy golpeada. Sin respaldo alguno y fuera de toda posibilidad de triunfo.
Con seguridad, Morena arrasará en 2024 y contará con los votos suficientes para sacar adelante cualquier reforma, con la mayoría absoluta en el Congreso.
Las reformas van a salir, ya sea hoy, o en el corto plazo.

La oposición está acorralada y contra la pared.

López Obrador señaló hace poco que la Cuarta Transformación es un proyecto transexenal. No todo va a salir adelante en esta administración.

Pero lo que sí se está haciendo, es trabajar para conseguir el mayor número de cambios posibles y dejar sembrado el terreno para la cosecha que recogerá el siguiente gobierno.
Una oposición raquítica. Sin apoyo de la gente. Acusada de traidora a la Patria y sin espacios de gobierno, es un logro también.
En 2024 Morena va por el carro completo.

La única posibilidad de la oposición, para rescatar algo del desastre, sería debatir, aportar, enriquecer y sacar adelante la Reforma Electoral.
Limpiar un poco su muy maltratado rostro.

Eso fue lo que les recomendó el presidente López Obrador el día de hoy. Que piensen bien en las consecuencias que les han traído sus actos y en que la sociedad mexicana no les va a perdonar una traición más.

El presidente López Obrador está tranquilo. Sabe que tiene una mano ganadora, con los triunfos en su poder.
A la sociedad mexicana, identificada con la Cuarta Transformación, le queda la responsabilidad de recordar a diario a los políticos reaccionarios, que en este momento, están considerados unos Traidores a la Patria.

A diario, para que lo tengan presente a la hora de votar la Reforma Electoral.

Porque como dijo el día de ayer Epigmenio Ibarra en su video-charla: “Estamos en una lucha del todo por el todo”.
Y la Cuarta Transformación no da un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso.

Malthus Gamba