Las declaraciones que hace el presidente López Obrador hoy por la mañana en su conferencia mañanera, ponen a pensar a más de uno, sobre la naturaleza de un Movimiento Social y un gobierno, al que se creía indiscutiblemente de izquierda.

El presidente señala categórico lo siguiente:

“No creo en la ortodoxia de la izquierda, en lo que corresponde a la tesis de que la acumulación del capital en pocas manos, se debe siempre a la explotación del trabajador, por parte de los dueños de los medios de producción. Al menos en México, la génesis ha sido diferente. Aquí en nuestro país, la principal causa de que muchos tengan en excesos de todo, mientras otros carecen de lo básico, se debe casi enteramente a la corrupción”

“Tampoco estoy de acuerdo en la tesis de que se debe cobrar más impuestos a quienes más ganan, aplicando ese método a rajatabla. Este proceder propicia vicios como el que vivimos aquí, donde el monto de los impuestos puede aumentar para los que más tienen. Y sin embargo, en la práctica, esos millonarios se convierten en evasores que no cumplen con el pago de sus contribuciones, por ser parte del sector social identificado como el de los Traficantes de Influencias”. Lo que hicimos aquí, fue obligar a estos evasores a cumplir con la Ley, tal y como lo hacen sus trabajadores”

“Por último, no comparto la posición de la izquierda tradicional, que se ocupa de los aspectos político-económicos de la sociedad, dejando el aspecto de la familia, en manos de la derecha. La familia es la base de la seguridad en nuestro país. Nuestro Movimiento nace del respaldo social que recibimos de las familias mexicanas. Aquí, damos un valor especial al núcleo familiar y procuramos el desarrollo de todos los integrantes de la familia. Niños, mujeres y hombres en edad productiva, así como personas de la tercera edad”.

“No sé que palabra utilizar para definir el tipo de sistema que estamos impulsando, pero puede ser algo que tenga relación directa con nuestro enfoque social”.

Lo que dice hoy el presidente, no es algo nuevo para la gente que simpatiza con los movimientos de izquierda.
Es más, es un planteamiento enteramente ortodoxo, dentro de la teoría clásica de la izquierda.
Vamos a ver esto.

Según el pensamiento que toma como base la teoría materialista, ningún movimiento social es idéntico a otros anteriores, o a revoluciones hermanas que nacen al mismo tiempo. Cada país tiene su experiencia particular, que es única e irrepetible. Las sociedades nunca son las mismas, porque tienen tradiciones, elementos culturales y características e identidades propias, que hacen de cualquier movimiento una experiencia única.

México vive un cambio profundo actualmente y las decisiones que toma el presidente López Obrador, tienen que ver con la naturaleza de nuestra sociedad. Con nuestra historia anterior, nuestra idiosincrasia, cultura y tradiciones.

Efectivamente, la corrupción es todavía el principal problema de nuestro país. Pero este fenómeno de corrupción, nace de un modelo neoliberal que impulsa la acumulación de riqueza en pocas manos. La corrupción es consecuencia del sistema y no la razón principal. Igual a como lo son la violencia, la desigualdad y falta de bienestar social para todos.

Por eso muchos impulsamos y aplaudimos la derrota del neoliberalismo en el 2018. El sistema que dio impulso a la corrupción, caía en ese año. Y no vamos a permitir que regrese.
Lo que está impulsando el presidente López Obrador en este momento, es algo ortodoxo también. El materialismo histórico, base del pensamiento de izquierda, señala que todo está en constante movimiento. Todo está en desarrollo y esto no excluye al pensamiento de izquierda.

Lo que señala el presidente es exacto. Es evidente que la aplicación del modelo socialista “a rajatabla” no obtuvo los resultados esperados. Aplicó mal en buena parte de los países que lo siguieron y de ahí su estrepitosa caída.

Pero hay que tener en cuenta algo. La teoría político-económica de la izquierda, es exacta. La lucha de clases es real y cualquiera la ve en la vida diaria, sin importar el país en que se encuentre. La acumulación del Capital en pocas manos, es un fenómeno verdadero. El Imperio está ahí, predador como siempre, nutriéndose de los recursos del resto de las naciones del mundo y desatando guerras que le benefician y que causan destrucción y muerte en otras naciones.

Incluso el Imperialismo, aunque en crisis, ha encontrado la manera de salir de situaciones difíciles, recurriendo permanentemente a la industria de la guerra. Ucrania es ejemplo claro de esto. Primero le vende armamento millonario para que soporte una guerra que a nadie, fuera de Estados Unidos, beneficia. Después de la guerra, le dará crédito y le cobrará sumas millonarias para reconstruir su país. Así pasó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos se convierte en país hegemónico. La guerra se vivió en Europa, a la que surtió de armas y después, para la reconstrucción de buena parte de los países de ese continente, otorgó créditos y materiales a alto costo.
Así sale el imperio de sus frecuentes crisis económicas.

¿Qué pasa con la izquierda en este momento?

Vive una etapa de redefinición.

Lo que dice López Obrador, tiene mucho sentido. La izquierda no pueden seguir su camino teniendo como base una experiencia práctica que no funcionó bien. Lo que marca la teoría (distinta a la práctica), es la búsqueda permanente de vías que correspondan a las necesidades de cada sociedad. Y eso es lo que están haciendo López Obrador y otros gobernantes de vanguardia en el mundo.
Buscar caminos que lleven a una sociedad más justa, equilibrada y que mire permanentemente por la calidad de vida de todos sus integrantes.

Hace algunas décadas, Erich Fromm, uno de los padres de la psicología social, señalaba atinadamente que la herramienta que nos dejaban los grandes pensadores de la izquierda, era impecable en los terreno político y económico. Pero que faltaba el ingrediente básico para que fuera viable a nivel mundial.

El aspecto HUMANO.

Una aplicación “a rajatabla” sin tomar en cuenta los aspectos emocionales, tradicionales y culturales de una sociedad, está destinado al fracaso.

López Obrador introduce ese factor en el Programa del Movimiento de Transformación.

Nuestra cultura está en el centro del cambio. Las tradiciones se respetan y respaldan. Los pueblos originarios tienen la atención principal del gobierno. La educación y culturización son los dos elementos transformadores a mediano y largo plazo.

Y nada es impuesto. Todo se va dando por convencimiento y diálogo.

“Diálogo y si el diálogo no funciona, más diálogo”, es una de las frases que le hemos escuchado al presidente.

Esa redefinición de la izquierda la vivimos hoy en México y es un paso hacia adelante, que se da de manera pacífica.
La ortodoxia en la praxis de izquierda, está descartada. No va a funcionar así en país alguno.

Pero la izquierda revitalizada y con ese ingrediente humanista incluido, tiene muchas posibilidades de extenderse en el mundo.
Actualmente, gobiernos y gobernantes como López Obrador, ponen el ejemplo.

Mientras el Imperio se colapsa de a poco, la izquierda ya está en la vía correcta, para reposicionarse como fuerza transformadora.
Y ese movimiento, México es vanguardia.

Malthus Gamba