Prueba de Fuego para la 4T

La llegada del ex secretario de la defensa Salvador Cienfuegos para ser juzgado en México, una vez que las autoridades estadounidenses desestimaran los cargos que le habían fincado, es la prueba de fuego para la justicia mexicana.

Independientemente de lo que este hecho significa para la defensa de los principios y de la soberanía de nuestro país, Cienfuegos es probablemente el funcionario de más alto rango y poder que hasta este momento, se haya encontrado sujeto a un proceso de investigación por parte de las instancias de procuración de justicia de este lado de la frontera.

Es muy polémico que se le haya trasladado a México y aunque con las reservas que implica encontrarse sujeto a investigación, una vez recibiéndolo en el aeropuerto de Toluca se le haya liberado.

Esta situación fue festejada abiertamente por algunos miembros de la oposición moralmente derrotada, quienes piensan que el gobierno puede estar mandando una señal de debilidad, hacia quienes podrían contar con palancas poderosas que permitan una suerte de justicia selectiva.

Seguramente los más entusiasmados por ello, son los expresidentes corruptos y ladrones a quienes los ciudadanos tenemos en la mira para encerrarlos en la cárcel.

En realidad, toda la labor diplomática que se llevó a cabo para defender los principios de respeto y soberanía de México ante los Estados Unidos, en este caso habrá resultado como cometer suicidio, si la Fiscalía General de la República no realiza su trabajo de investigación y le finca las responsabilidades a que haya lugar a este personaje de novela negra.

Hasta donde nos han informado, las autoridades estadounidenses proporcionaron a la Fiscalía mexicana todas las pruebas en las que fundamentaron las acusaciones, por las cuales encerraron a Cienfuegos en una prisión federal de los Estados Unidos y nos queda claro que debe tratarse de pruebas sólidas sobre delitos presuntamente cometidos por este sujeto. De no ser así difícilmente los americanos hubieran actuado como lo hicieron para detenerlo.

Dejando de lado las teorías conspirativas publicadas en el New York Times y en el Wall Street Journal, que luego replicaron los pasquines mexicanos, a los ciudadanos nos queda un amargo sabor de boca sabiendo que este pájaro de cuenta ya estaba enjaulado y ahora anda volando de árbol en árbol.

Nos molesta porque estamos acostumbrados a que nos mientan; a que nuestros gobiernos simulen situaciones para engañarnos y a que nos vean la cara de tontos.

Sin embargo, si lo que nos han informado el Presidente y el Canciller mexicanos es la verdad, el hecho de procesar a Cienfuegos en México, representa un reto mayor, no solo para las autoridades que van a estar a cargo hacerlo, sino para demostrarnos el verdadero nivel de justicia al que se puede acceder en el México de la 4ª Transformación.

Está claro que las autoridades estadounidenses ven a México como un país capaz de ejercer el mismo nivel de justicia que se aplica en los Estados Unidos. Por desgracia, aparentemente somos los mexicanos los que no creemos en nuestras instituciones, a pesar de todas las pruebas que estamos recibiendo diariamente para enterarnos de que las cosas están cambiando para bien.

Afortunadamente este caso nos va a permitir darnos cuenta del nivel de cambio real que está experimentando nuestro país en materia de justicia y de legalidad. No hay que comer ansias con especulaciones y controversias inútiles. El reto está ahí y nos vamos a enterar de la verdad.

Como decía la actriz estadounidense afroamericana Cicely Tyson: “Los retos te hacen descubrir cosas sobre ti mismo que ni siquiera conocías”.