Propagadores de rumores: su misión engañarte

Poco antes de fallecer, el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda contaba en público que su desesperación, al conocer que padecía leucemia avanzada, fue enorme. Desesperado, preguntaba al destino reiteradamente “¿por qué a mí”?

No encontraba consuelo a su dolor y esa frase se convirtió en estribillo habitual.

En una ocasión, estando frente a su madre, que conocía todo lo referente a su enfermedad, repitió el lamento en tono desconsolado. Su madre, con la calma que permitía el momento, viéndolo al rostro le reviró ¿”y por qué a ti no”?

Rascón Banda comentaba que esa respuesta de lo madre, lo trajo de regreso a la realidad. Entendió que su situación no era en nada especial. Si en otras personas el dolor de la enfermedad y la inminencia de la muerte, la veía como cosa natural, ¿por qué considerar que una situación idéntica debía ser medida con distinta vara, solo porque el involucrado era él mismo?

Víctor Hugo Rascón Banda murió de leucemia poco después, pero vivió el tiempo que le restaba de manera tranquila y feliz, rodeado de sus seres queridos.

Aquilatar la vida en todo su valor y asumir que el destino final de cada uno de nosotros es irrevocable, es una de las últimas experiencias que disfrutó Rascón Banda.

Asumir con serenidad y seriedad una dificultad mayor en la vida, es algo que debiéramos aprender a tiempo todos nosotros.
En el momento actual, donde el mundo experimenta la presencia de una pandemia que pone en riesgo la salud de buena parte de los habitantes del planeta, resulta conveniente apelar a este tipo de experiencias personales.
Todos estamos expuestos a contraer la nueva enfermedad. Muchas personas sienten que el peligro de muerte es grande y reaccionan de manera poco razonable ante la nueva situación.

Vemos filas en algunos centros comerciales, donde se agotan alimentos, agua y desinfectantes. Escuchamos rumores donde se detallan escenarios de desabasto y hambre que no tienen justificación objetiva. Vemos cómo se habla de una catástrofe nacional que estallará en las próximas semanas.

Y todas esas personas se lamentan permanentemente en su vida diaria y en redes sociales.
“¿Por qué a nosotros”? ¿”Por qué no a otros”?

Este sector social que desea que la epidemia de coronavirus se resuelva de inmediato y por arte de magia, quiere ignorar que el problema que vivimos es mundial. No existe en la tierra lugar seguro, en este momento. Países de todos los continentes están siendo afectados por la epidemia.

¿Por qué nosotros deberíamos ser la excepción?
Aceptar que hay una circunstancia especial, que nos obliga a ser cuidadosos en todo lo que respecta al manejo de nuestra salud, es el paso importante para dar solución a ese problema en el ámbito personal.

Antes que nada se debe aceptar que la enfermedad ya está aquí y que hay la necesidad de atenderla de la mejor manera posible.
México va a padecer las consecuencias del coronavirus, tal y como lo hacen las demás naciones. Eso es un hecho irrevocable.
Lo siguiente es tomar las medidas necesarias, para lograr que el daño sea mínimo y afecte al menor número de mexicanos.
En este momento, cuando nos preparamos para entrar a la fase dos de la epidemia, es de suma importancia tomar la información que requerimos, de fuentes confiables. Escuchar a los especialistas del sector salud primeramente y a los comunicados que en los momentos oportunos, dirija al pueblo el presidente López Obrador.

Hay una estrategia de salud pública y otra de seguridad social, que tienen como finalidad mitigar los efectos de la enfermedad. Sobre todo, durante el tiempo en que el contagio puede ser mayor.

Esta información oficial, permite a los ciudadanos adoptar las medidas adecuadas, sin caer en escenarios de pánico inmotivado.
El Covid-19, no es por sí misma una enfermedad que genere una tasa de mortandad alta. Es una realidad que la gran mayoría de los infectados, recuperan la salud después de guardar el debido periodo de cuarentena. Otro porcentaje que requiere hospitalización, se restablece en el mediano plazo y solo aquellos infectados, con padecimientos anteriores de hipertensión, diabetes, enfermedades respiratorias e inmunológicas, pueden fallecer a consecuencias de un contagio que agrava su ya de por sí precario estado de salud.
Tener presente todo esto es importante.

Pero importante es también, no dar oídos a los políticos y prensa conservadora que han tomado a la epidemia, como un arma de tipo político, para golpear al gobierno de la Cuarta Transformación.

Vemos una campaña orquestada que pretende sembrar pánico en la sociedad. Hay el intento de propagar rumores, noticias alarmistas y escenarios caóticos sobre un futuro próximo, donde no se encuentran alimentos y medicinas disponibles.
Raymundo Riva Palacio, el eterno mentiroso al servicio de la derecha radical, publica hoy en su portal “Eje Central” y también en su columna de opinión de “El Financiero” un texto donde habla sobre escenarios de comercios saqueados, turbas iracundas que salen a las calles a realizar actos de pillaje y violencia.

Argumenta que se trata de un “diagnóstico” que hace la Guardia Nacional, en prevención de futuros problemas de orden social. No presenta el documento, como es su costumbre. Todo se reduce a lo dicho por uno de los periodistas más mentirosos dentro del medio de la comunicación.

Y uno se pregunta: ante el problema de coronavirus que enfrenta el planeta, ¿en qué país hemos visto situaciones de saqueo y violencia social? ¿Dónde se han dado motines ciudadanos como respuesta a las consecuencias que trae la enfermedad?
En realidad, la comunidad mundial ha respondido en forma adecuada a la presente crisis.
De manera general, hay un sólido apoyo a las políticas de los gobiernos de cada país. Las medidas sanitarias que se establecen, distintas en cada caso, son respaldadas por los ciudadanos con actitud cívica.
Desafortunadamente, los buitres de la comunicación hacen presencia siempre. Al olor de la posible desgracia, que puede ser utilizada de manera ventajosa para causas políticas que son en estos momentos secundarias, difunden datos sensacionalistas, o mentirosos, que en nada sirven para la correcta atención del problema.

Lo importante para todos los mexicanos, es recibir información confiable, en forma permanente. Esto lo está haciendo el gobierno a diario.
Enfrentemos este reto nacional del mismo modo en que hemos encarado situaciones difíciles en el pasado.
Seamos solidarios y participemos activamente, siguiendo todas las recomendaciones que nos indiquen los especialistas del sector salud.
Al mismo tiempo, no hagamos caso a lo que pretenden difundir los mentirosos de siempre.
Ellos no son especialistas. Son “chayoteros” resentidos que trabajan no por el bien común, sino por el regreso al poder de un sistema que les brindaba grandes beneficios económicos, a cambio de ser serviles.
No están hoy con el país. Nunca lo han estado. En realidad, trabajan en contra del bienestar de los mexicanos.

Malthus Gamba