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Prensa mexicana: De fifí a chayotera

Por. Diego Iván López
@DiegoI_Lopez.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó una serie de polémicas declaraciones en su conferencia matutina, cómo ha sido una constante el mandatario se refirió a los medios de comunicación y a periodistas que critican -en ocasiones sin fundamento- a su gobierno. Habló de la línea editorial del diario Reforma y El Universal, también cuestionó la ética profesional de Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva y del director del periódico Excélsior, Pascal Beltrán Del Río.

López Obrador también señaló que hay periodistas que defienden a la 4T, de acuerdo al mandatario se trata de Federico Arreola de SDP noticias, Enrique Galván de la Jornada y Pedro Miguel. Asimismo agregó a Jorge Zepeda Patterson, articulista de El País. AMLO criticó la ética periodística y dijo: “Entonces no hay en México un periodismo profesional, independiente, no digo objetivo porque eso es muy difícil, la objetividad. Pero ético, están muy lejos de eso. Es parte de la decadencia que se produjo y lo mismo la radio y la televisión”.

El presidente de la República reprochó el acercamiento de los grandes medios de comunicación con el gran capital “Lo que tenemos ahora es un periodismo muy cercano al poder económico, y muy distante al pueblo. Es un periodismo de la élite que no defiende al pueblo raso, cuando mucho a la clase media y de ahí para arriba”. No debemos olvidar que el poder económico es propietario de estos medios; una relación en donde resultaron favorecidos durante mucho tiempo: el gobierno y la élite económica.

El primer mandatario realizó un breve resumen sobre los periodistas que a lo largo del tiempo han contribuido, según desde perspectiva con un periodismo más libre y serio. “En la Revolución, Filomeno Mata, Daniel Cabrera, los hermanos Flores Magón y muchos más. En la cárcel en la clandestinidad, Paulina Martínez y posteriormente un periodismo aún durante el tiempo de más autoritarismo en México. Recientemente Manuel Buendía, un buen periodista independiente Miguel Ángel Granados Chapa, pero ya queda muy poco”.

El término “fifí” en México se remonta a los tiempos revolucionarios, a principios del Siglo XX se le denominaba de esa forma a las élites conservadoras que estaban ligadas con el régimen porfirista. Con la llegada de Francisco I. Madero a la presidencia de la República, la polarización se hizo más evidente y el punto culminante fue el asesinato de Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, en la antigua penitenciaría. Posteriormente en Tamaulipas existió el diario “El fifí” dirigido a la clase acomodada.

La palabra “fifí” fue retomada por el presidente López Obrador, en distintas ocasiones se ha referido de esa manera a sus opositores, principalmente a los grandes medios de comunicación. Pero no es el único término para denostar al periodismo mexicano, un icónico calificativo del México posrevolucionario es el de “Chayotero”, utilizado para los periodistas o medios de comunicación que recibían algún tipo de dinero, beneficio o trato especial por parte del gobierno en turno.

El “Chayote” es una especie de soborno a un periodista; se trata de una remuneración -generalmente económica- a cambio del silencio, omisión de algún tema relevante o por escribir a favor o en contra de un personaje y/o una situación específica. En resumen, es una práctica de corrupción ejercida en los medios de comunicación. Es la prostitución de la pluma. Dicha práctica ha sido desarrollada por décadas, pero se acentuó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El año pasado el gobierno federal enlistó a 36 periodistas y sus empresas, por haber recibido contratos durante la administración de Peña Nieto por un monto total de aproximadamente mil millones de pesos, por concepto de publicidad y gastos de comunicación en el periodo 2013-2018. La lista la encabezaron: Joaquín López-Dóriga, Federico Arreola, Enrique Krauze, Callo de Hacha, Raymundo Riva Palacio y Ricardo Alemán. Casualmente, todos ellos son férreos opositores a López Obrador.

El triunfo electoral de 2018 del presidente López Obrador trajo como consecuencia una fuerte polarización que se ha visto reflejada en los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales y diferentes plataformas digitales. Una parte de esos medios, sobre todo independientementes ha mostrado su apoyo al proyecto de nación de AMLO y otra parte, principalmente los grandes medios de comunicación, ligados al poder económico, muestran su resistencia al lopezobradorismo.

La actual coyuntura ha propiciado un ataque desmedido en contra de las políticas adoptadas por la 4T; desde el manejo de la pandemia del Covid-19 hasta la estrategia del ejecutivo federal para afrontar la eventual crisis económica que se aproxima. El periodismo debe ser crítico con el gobierno, es parte fundamental de la democracia, pero nos encontramos con una prensa decadente y poco objetiva, que a través de las “fake news” y la manipulación de la información busca dar un golpe certero en contra de López Obrador.

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