SinLineaMX - Live

Gerardo Fernández Noroña, es un diputado que llega a la Cámara Baja, impulsado por el Partido del Trabajo.
Ha expresado su intención de competir por la candidatura a la presidencia de la república, rumbo al 2024 y tiene toda la libertad y el derecho a hacerlo así, igual a como puede hacerlo cualquier ciudadano que considere reunir los requisitos suficientes para aspirar a ese cargo.
A favor de Noroña está su innegable capacidad como orador en tribuna y su posicionamiento fuerte en contra de quienes forman parte del minoritario grupo parlamentario opositor en esa Cámara.
En eso radica la fuerza política que puede utilizar en la competencia por la candidatura de una izquierda partidista, que aún no define si continúa unida o no, rumbo al 2024.
Y esto es importante.

La alianza política de Morena con el Partido del Trabajo y el verde Ecologista, ha funcionado a medias en el Congreso. Hay que recordar que iniciativas como las referentes a la desaparición de fideicomisos y la relativa a disminución o desaparición de las diputaciones plurinominales, han sido seriamente cuestionadas e incluso votadas en contra por el Partido del Trabajo.
Fernández Noroña está en contra de la iniciativa presidencial, para que la Guardia Nacional, pase a formar parte de las fuerzas armadas. No obstante que el presidente del Partido del Trabajo, sostiene que el voto del PT será a favor de esa reforma.

La alianza a nivel Congreso, no ha mostrado una solidez permanente y sobre eso no debería haber sobresaltos
Una alianza política es así. Se intenta construir e impulsar acciones, en base a una agenda básica. Pero hay libertad para defender la agenda particular de cada partido, cuando el tema tiene enfoques diferentes en cada fuerza política.

Me parece que este punto es entendido por todos, a nivel general.

El Partido del Trabajo, Morena y el Partido Verde, son aliados y caminan juntos las más de las veces. Pero hay ocasiones en que deben responder individualmente, a situaciones en las que las plataformas políticas, no son coincidentes.

Lo que en lo general parece claro, en el campo particular, ha creado pequeños conflictos.

Para algunos simpatizantes y militantes de izquierda, el respaldo a Gerardo Fernández Noroña, debe ser obligado, por ser parte de la Alianza de Izquierda. Y si ese respaldo no es posible, el señalamiento de sus deficiencias políticas y formativas, debe evitarse, por ser considerado por esos simpatizantes, como una acción de división interna, dentro del bloque que impulsa la Cuarta Transformación.

Eso es falso.

Así como los partidos tienen diferencias dentro de la alianza, los enfoques distintos se dan también a nivel individual.

Quienes creen que por ser parte de la Alianza de Izquierda, se debe respaldar en todo al PT, o al Verde, siendo morenistas, se equivocan. Igual se equivocan quienes piensan que el PT debe impulsar a todo político de Morena o del Verde, por ser militantes de un partido de la alianza.

Así no operan estas uniones políticas en México y en el mundo. Cada partido tiene su plataforma particular y una alianza no hace renunciar a ninguno a ellas, en favor de intereses de los otros integrantes de la coalición.

En el caso de Fernández Noroña, es ridículo exigir a ciudadanos identificados plenamente con Morena, que respalden una candidatura externa. ¿Por qué habrían de hacerlo? Y más cuando hay argumentos que evidencian que ese candidato no está preparado para el puesto que pretende.

Gerardo Fernández Noroña ha sido diputado federal en dos ocasiones. Y nada más.

Carece de experiencia alguna en el manejo de áreas de gobierno. Ni presidencia municipal, ni alcaldía, ni jefatura de gobierno, ni secretaría de estado, ni consejero o director de algún organismo autónomo.

Y eso es importante. Pedir que se guarde silencio al respecto, es algo ridículo e inadmisible. Noroña no ha tenido contacto alguno con la administración pública y pretende ocupar el más alto cargo dentro de la administración pública, sin saber de lo que se trata.

Muchos recordarán las críticas que se hicieron a Luis Videgaray, cuando llegó a “aprender” a la cancillería y no dio una en ese puesto.

A quienes señalan que la falta de preparación en Noroña es preocupante, se les califica como “agentes divisores”, porque no respaldan, o callan en favor de un político “de la alianza”
Y ese argumento, aparte de ser ridículo, es poco objetivo.

Respaldar al gobierno del presidente López Obrador, que es la causa que impulsa a muchos en este momento, no obliga a todos a “formar” o ser parte de alguna “alianza”. Esa decisión es personal.

Yo soy obradorista cien por ciento y estoy aquí por eso.

En segundo lugar, me inclino decididamente por Morena y me gustaría que el próximo presidente de México saliera de las filas de ese partido, o de los integrantes del gabinete del presidente López Obrador.

No me inclino por un presidente “Verde”, o del Partido del Trabajo, al que por ciento no pertenece Noroña, aunque esté en la diputación, gracias al espacio que le brindó el PT.

Que Noroña haga su lucha si quiere. Está en total libertad de hacerlo. Que lo respalden sus simpatizantes a fondo. Nadie los limita.

Pero que tampoco pretendan limitar a quienes siendo de izquierda, no vemos acertada una candidatura a la presidencia, representada por Fernández Noroña.

Nadie de Morena está obligando a compañeros de otros partidos, a respaldar a Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, o a Adán Augusto López, en su empeño por alcanzar la candidatura presidencial. Eso le corresponde a la militancia y simpatizantes del partido.

Si Noroña quiere esa nominación, deberá demostrar que sus limitantes políticas y de manejo administrativo, no le impedirán hacer un buen gobierno. Algo sumamente difícil, pero que puede intentar.

Quienes tenemos la certeza de que esas deficiencias son importantes y lo descartan de entrada, tenemos todo el derecho de decirlo.
Estamos hablando del próximo presidente del país y del político que sustituirá a Andrés Manuel López Obrador.

Esta crítica objetiva no divide. Solo pone el acento y llama la atención sobre puntos importantes de interés nacional.
Y nadie puede callar a quienes hacemos ver lo evidente y demostrable.

Si la gente afín a Gerardo Fernández Noroña se ofende o se molesta, es su problema.

Dentro del amplio espectro de la Cuarta Transformación, hay obradoristas, morenistas, aliancistas, verde ecologistas, gente del partido del trabajo y noroñistas.

Todos con una visión fuerte y básica de izquierda. Pero con expectativas y visiones diferentes de lo que debe ser el futuro y el rumbo del país, en el corto y mediano plazo.
La izquierda es un movimiento amplio, donde todos caben. Pero donde tampoco es obligatorio compartir los puntos de vista y preferencias que no corresponden a nuestra manera de pensar.
Y no por eso se divide, o se traiciona.

Malthus Gamba