Prensa a AMLO: Primero condeno, después investigo

¿Qué pasa si hay incendios en el país? La culpa es del presidente.

¿Qué sucede si la impresión de los libros de texto gratuitos se atrasa un poco, por ajustes en el modo de licitar los contratos? No habrá libros para iniciar el nuevo ciclo escolar en tiempo y será culpa del presidente.

¿Qué males vendrán si López Obrador contesta en las conferencias mañaneras, a las notas mentirosas de la prensa fifí? Habrá una polarización social y la culpa será del presidente.

Para la prensa conservadora, se ha hecho costumbre señalar al titular del ejecutivo, como responsable de todos los males que aquejan actualmente al país, aunque el absurdo evidente, demuestre que se miente con desfachatez y sin recato.

Las campañas de la derecha, en contra del proyecto nacional que encabeza López Obrador, son de una pobreza y falta de imaginación sorprendentes.

Uno esperaría de la guardia pretoriana del grupo conservador, es decir, de los periodistas que han sido fieles a ese modelo económico, una destreza en el manejo de la idea y de la pluma, para mejorar la imagen pública de quienes perdieron el poder en las pasadas elecciones.

Son profesionales del periodismo y han ejercido el oficio por décadas. La mayoría de ellos, han disfrutado de las mieles que dispensa la buena vida, al amparo de los gobiernos neoliberales. Eso debería obligarlos a dar lo mejor de sí mismos, en el intento por rescatar a los viejos partidos políticos, hoy desacreditados y a la militancia de viejo cuño, enfangada y sin credibilidad, en base a un trabajo de imaginación e investigación profesional.

Pero la realidad nos muestra que han optado por el camino fácil. La descalificación sin argumentos, la mentira descarada y el rencor expresado en palabras, son las herramientas usadas para enfrentar a un gobierno que, con hechos, desmiente a diario cada una de las falsas noticias fabricadas en los cómodos escritorios de los periodistas fifís.

El colmo de esta guerra sucia, donde la verdad no importa, fue el comentario que realizó la pretendida analista Denise Dresser, respecto a una fotografía en la aparece el presidente del país, acompañado de un actor estadounidense. Sin comprobar datos, sin observar detenidamente la fotografía, dio por hecho que se trataba del anterior secretario de comunicaciones y transportes, reprochando al titular del ejecutivo que lo saludara, en lugar de investigarlo y proceder en su contra. El costo del error fue grande para la señora Dresser. Al menos en redes sociales.

Lo referente a los incendios que se están presentando en el país, también es motivo de atención para nuestra prensa conservadora. Se comenta que el recorte en el presupuesto que afecta a la dependencia encargada del control y prevención de este tipo de siniestros, es la causa principal de los mismos. Lo curioso, es que no se han presentado problemas mayores para controlar dichos incendios. Estamos en la temporada donde el calor extremo que padecen varias zonas del país, facilita el inicio de este tipo de contingencias. Pastizales y vegetación seca por la falta temporal de agua, son terreno perfecto para que se produzca y propague el fuego.

Pero la prensa fifí alega que la culpa corresponde enteramente al presidente. Esta afirmación, siendo de una falsedad evidente, no produce efecto alguno en una sociedad cansada de mentiras.

El problema en la impresión de los libros de texto, es también motivo de falsas acusaciones contra el presidente.

La prensa fifí habla de incapacidad e ineficiencia por parte del área de educación responsable de su elaboración. Señalan que el siguiente ciclo escolar, arrancará sin que los niños cuenten con las herramientas necesarias para iniciar sus estudios. La culpa de todo, obviamente, es del presidente.

En la conferencia mañanera del día de hoy, Esteban Moctezuma, secretario de Educación, señaló que el retraso no afecta en nada el plan de estudios del próximo ciclo escolar. Los libros se entregarán a tiempo a maestros y estudiantes. Efectivamente existe un atraso en la impresión, pero no es tan grave como para implicar problemas mayores.

Este desfase en la elaboración de los libros, se debió a que el programa de licitación para asignar el trabajo, se realizó evitando incurrir en las acciones de corrupción que se vinieron dando durante los gobiernos neoliberales.

Hay un ahorro de ciento setenta millones de pesos en este momento y al final de la impresión de libros, este ahorro se habrá duplicado.

Desmentir con argumentos las noticias tendenciosas de la prensa fifí, no es problema para el gobierno en turno. Cuando por la tarde nace un rumor de la derecha, sin argumentos válidos, ni pruebas firmes que lo sustenten, es predecible que, al día siguiente, en la conferencia mañanera del presidente, esa información superficial terminará en el cesto de la basura y el olvido.

López Obrador ha sostenido desde su llegada al gobierno que el debate público es sano y necesario dentro de una sociedad democrática.

Pero para que se den las condiciones necesarias para el debate propuesto por el presidente, se requiere de políticos y periodistas de la derecha, que asuman una actitud profesional, con propuesta políticas creíbles y no con la descalificación permanente, sin elementos reales que acompañen a sus declaraciones públicas.

Ha pasado casi un año, desde el momento en que la clase conservadora perdió el poder, por decisión mayoritaria de la sociedad. Y aún vemos a ese sector privilegiado, perdido en la derrota. No han sido capaces de asimilar un descalabro contundente, que se agrava día a día por la falta de gente realmente profesional, que reestructure el viejo aparato político conservador.

Su estrategia durante los casi once meses que llevan siendo oposición, se reduce a sembrar mentiras y engaños de muy baja calidad, que son desenmascarados en cuestión de horas.

Los conservadores se quejan de una polarización social, pero no hay tal. Son actualmente un grupo tan pequeño y tan desprestigiado, que no tienen fuerza para oponerse en modo alguno a la Cuarta Transformación.

Dentro de unos días, perderán las gubernaturas de Puebla y Baja California, así como la mayoría en varios congresos estatales.

Si en verdad desean participar con voz y voto en las decisiones nacionales, los políticos y periodistas de la derecha, deben comenzar por tomar en serio el momento que viven.

La guerra sucia no les está sirviendo de nada y solo los exhibe como promotores de la mentira y la desinformación.

Hay que fajarse los pantalones y comenzar a hacer trabajo de albañilería, para reedificar el viejo edificio fifí, que hoy por hoy, es solo un montón de cascajo, inútil para todo beneficio práctico.

 

Malthus Gamba