¿Se han preguntado la razón por la cual, el presidente López Obrador “destapa” tan anticipadamente a tres posibles candidatos a la presidencia por parte de Morena?
Hay dos motivos principales que deberían ser considerados, para explicar esta decisión que a muchos tomó de sorpresa.

La primera tiene que ver con las autoridades electorales que han hecho hasta lo imposible por debilitar las opciones del partido político Morena, para favorecer a una oposición que en realidad está jugando sin cartas ganadoras y solo esperanzado a que su guerra de lodo y odio, tenga efectos negativos en el presidente López Obrador y en los posibles candidatos de Morena.
Tanto el INE como el Tribunal Electoral, han intentado frenar las aspiraciones de candidatos sólidos que compiten en Morena por la candidatura presidencial.
El arma que utilizan, es una torcida interpretación de la Ley, que puede suspender los derechos electorales de una persona, si se le comprueban actos que constituyan la falta de no llevar “una forma de vida honesta”.

Las amonestaciones y sanciones en contra de Claudia Sheinbaum y otros militantes destacados de Morena, van encaminada a conseguir ese fin. El árbitro electoral y el Tribunal que determina en última instancia lo procedente, han penalizado a esos militantes de Morena, por haber asistido a actos de campaña, de candidatos del partido en distintos estados.
Esa asistencia es considerada una falta, por los integrantes del INE. Señalan que la presencia de Sheinbaum y otros, sí influyó en el resultado final de las elecciones. Sí inclinó la balanza en favor de Morena. Y eso es una falta grave.

La acumulación de sanciones de este tipo, al ser considerado un acto reincidente, puede provocar que el INE inhabilite a Sheinbaum para competir en cualquier electoral futura. Reincidir en este tipo de faltas, demostraría que la hoy Jefa de Gobierno, no lleva “una forma de vida honesta”. Es decir, la reincidencia demostraría que viola la Ley de manera sistemática.
Esa es la apuesta del INE y el Tribunal, no solo con Claudia. Se intenta con los otros dos candidatos. Nada más que con Marcelo Ebrard no pudo aplicarse la sanción que fue efectiva con Sheinbaum, porque el canciller se encontraba enfermo de Covid, en las fechas en que se celebraron los eventos a los que asistieron Adán Augusto y Claudia.
Si a esto agregamos todas las piedras que intenta colocar la oposición en el camino de los tres aspirantes en Morena, veremos que la ruta es complicada y que la caída de uno, o dos precandidatos, no puede ser descartada.

El otro motivo está relacionado en cierta manera con el anterior. Falta bastante tiempo para la elección del 2024.

Una falla, un error, algún accidente que brinde elementos para que se deteriore la imagen de alguno de los aspirantes a la candidatura de Morena, puede dejar fuera a quien haya cometido el error, o se vea seriamente afectado por las consecuencias de una acción mal manejada, fortuita, o preparada por la oposición para hacer caer al aspirante comprometido.
Estos dos motivos debieron ser valorados muy anticipadamente por el presidente López Obrador. Ir con un solo candidato era bastante peligroso y ponía en riesgo el Proyecto de Cuarta Transformación.

Sabemos que no habría “dedazo” desde el inicio del sexenio. Que la sucesión presidencial se daría por la vía democrática. Que los mejores estarían compitiendo por esa candidatura.
Y los mejores sin duda alguna son, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López. No hay más.

Pero ¿qué hubiera pasado si se estuviera hablando en este momento de una sola posibilidad dentro de Morena?

Todo el fuego del INE, el Tribunal y la oposición, estaría dirigido hacia este candidato firme.

Lo que hace el presidente es abrir tres frentes distintos, para dividir el fugo enemigo. Dejar que se desgasten en un ataque disperso y no frontal, las fuerzas reaccionarias.
Si llegara a caer alguno de los candidatos, quedarán en pie otros dos, ya en campaña, que respaldarán y darán continuidad al Proyecto de Transformación.

Los tres funcionarios que figuran como “corcholatas”, son de probada lealtad al presidente. Por eso el mismo López Obrador los puso como opciones para sucederlo a partir del 2024.
Podrán haber preferencias personales por parte del presidente, pero en cuestiones políticas, eso queda al margen. López Obrador ha diseñado, impulsado y construido un Proyecto Nacional, que es el resultado de años de lucha social.

Lo que le interesa es que ese proyecto tenga continuidad, una vez que él se hay jubilado. Por eso pone a sus mejores piezas sobre la mesa, para que de esas tres buenas opciones, salga el siguiente presidente del país.

Me parece que esa es la visión que tiene el presidente sobre la sucesión.

Ya estando en competencia sana al interior de Morena, es bueno tener presente que la guerra sucia no es opción dentro de un Movimiento que trabaja por un CAMBIO DE MENTALIDAD.
Hay gente en redes sociales que en un afán por respaldar a su candidato, está desacreditando a los otros dos. Y eso, aparte de ser una conducta propia de la gente de la reacción, puede traer consecuencias futuras.

¿Qué va a pasar si a lo largo del camino “tiran” o se “cae” su candidato?

¿Intentarían respaldar entonces a aquellos dos que fueron blanco de sus ataques?

La ruta es larga de aquí al final del sexenio y muchas cosas pueden suceder. Los enemigos son muchos y la suerte no siempre nos sonríe, ni está en todo momento de nuestro lado.
El respaldo al candidato de nuestra preferencia, es valido. El intentar manchar a los otros dos, sacando a relucir posibles faltas pasadas, no lo es. Los tres tienen un pasado y como seres humanos, son susceptibles a cometer errores.

Pero ninguna posible falta los ha marcado en forma negativa. Siempre han sido más sus aciertos y por eso están trabajando al lado del presidente.

Uno de los tres llegará al final del camino. Pero al Movimiento le conviene que llegue en los mejores términos con los otros dos aspirante.

El Movimiento es el Pueblo y ese pueblo no se puede dividir por haber confundido política, con politiquería.

Apoyemos a nuestro candidato. Pero sin demeritar a los otros dos, que también valen mucho.
Es la única manera de impedir que los conservadores regresen al poder.
Somos Movimiento Nacional y unidos y fuertes, somos invencibles.

Malthus Gamba