La oposición tiene la desinformación y la calumnia, AMLO su honestidad, ¿Qué pesa más?

Como sabemos, la derecha mexicana se encuentra en este momento descabezada, inmovilizada, impedida para emprender una propuesta sólida que convenza al ciudadano sobre las bondades del neoliberalismo, o del liberalismo a secas. Esa situación los desespera; no tanto por el descarrilamiento de su proyecto nacional, desde el primero de julio del año pasado, sino por la impotencia que viven hoy, al estar imposibilitados para levantarse de la lona y dar la pelea nuevamente.

La derecha conservadora ni siquiera ha entrado en convalecencia, a ocho meses del descalabro. Se encuentra aún en terapia intensiva.

Ante este difícil panorama ¿qué hace esa derecha para no dejar el tablero de juego en manos de Morena?

Lo único que le queda; lo que sabe hacer mejor que nadie: mentir.

Y esta estrategia del desesperado, le ha rendido algunos frutos, en el sector social más débil y desinformado.

Como ha señalado López Obrador en varias ocasiones: “la mentira, cuando no mancha, tizna”.

En estos ocho meses de calvario, la derecha, por conducto de los medios y periodistas que controla, se ha dedicado a desacreditar las acciones del gobierno del cambio, sin importarle en nada si son acertadas, o no lo son. Cada propuesta de la actual administración, desencadena críticas sin mucho fundamento, pero que sirven a los conservadores en el intento por crear desconfianza y recelo.

¿Cómo debemos leer las acciones del presidente, para no caer en las trampas que teje a diario la reacción conservadora? ¿Cómo leer a López Obrador?

En realidad, es muy sencillo:

Muchos se han inquietado cuando les dicen “se compraron pipas sin licitación”, “se nombraron funcionarios afines al presidente”, “habrá conflicto de interés en este nombramiento”, “se cenó en lo oscurito con el enviado de Trump” “revocación de mandato es la puerta a la reelección”.

Si somos justos, todas estas acciones las hemos vivido anteriormente y sabemos que efectivamente han sido síntomas inequívocos de corrupción en cada gobierno en turno. Lo sufrimos con el PRI y el PAN indistintamente. Nuestra experiencia de años se pone en alerta y pensamos en automático que el ciclo se repite una vez más con el gobierno del cambio.

A eso le apuesta la derecha. A ese tipo de comparaciones históricas, que generan duda y desconfianza.

El anzuelo ha sido lanzado y algunos, se engancharán fácilmente, sin presentar batalla. Comienzan las críticas al presidente, en base a datos inexactos y en ocasiones falsificados.

La manera correcta de leer a López Obrador es sencilla. Únicamente se requiere tener presente una sola premisa: la trayectoria de Andrés Manuel ha sido y es, intachable.

No hay una acción que puedan echarle en cara sus adversarios, sobre corrupción, conflicto de interés o deseos de hacer uso del poder para beneficio personal. Lleva años en la política y no hay mancha en su historial. Eso hace la diferencia.

No hay necesidad de buscar en el fondo de cada noticia una posible falta por parte del presidente. Si se toma en consideración que todas las acusaciones que le han hecho, terminan en el olvido, sin que pueda comprobarse en algún caso falta de probidad, podemos entender que la guerra sucia fracasa, esencialmente porque su base es la mentira sistemática. Nunca pasarán la prueba de la comprobación. Todo queda en rumor, o en chisme.

Repito, para leer bien a Andrés Manuel, solo hace falta tener presente siempre, que se trata del político más honesto de las últimas décadas. Si no olvidamos eso, toda crítica mal intencionada, falsa o tendenciosa, resbala y termina en el bote de basura, sitio de donde la sacaron originalmente.

Si damos crédito a la información sin argumentos sólidos, estaremos colaborando con quienes intentan regresar al poder engañando al pueblo, manipulando datos y creando ese universo paralelo, donde el liberalismo es la parte noble de la política y la democracia real, un ejercicio de gobierno que no ve por el ciudadano. El mundo torcido que quieren imponer los conservadores.

La información real, la escuchamos de lunes a viernes muy temprano, por boca del presidente. Más tarde, la comentocracia reaccionaria prepara sus notas periodísticas, alterando datos y criticando sin bases sólidas, las acciones de gobierno.

Hay que pensar bien a quién le otorgamos a diario nuestra confianza y el destino del país.

Hoy lo dijo temprano el presidente: la prensa fií, los conservadores fií existen. Debemos desenmascararlos para mostrar su rostro real.

Aunque lloren y hagan su acostumbrado berrinche.

 

Malthus Gamba
@MalthusGamba