Nuevo camino para la recuperación económica

La desaceleración económica precipitada que ha causado la pandemia en todo el mundo, tiene dimensiones inéditas desde hace nueve décadas. Prácticamente todos los países, salvo China que es el único que registra crecimiento, han sufrido una disminución muy severa en las cifras de su Producto Interno Bruto.

En países como Alemania y Francia, la caída del Producto Interno Bruto ha sido mayor al 10% en este segundo trimestre; en el Reino Unido por ejemplo, disminuyó en 20% y en España casi 19%.

La economía mexicana no fue la excepción. En este periodo la caída del PIB fue de 17%, y si tomamos en cuenta los primeros 6 meses del año ha sido del 10%.

Lo más preocupante para nuestro país, es el comportamiento registrado en la economía de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, con quien mantenemos una relación de negocios que representa el 80% de nuestras exportaciones.

En el segundo trimestre el Producto Interno Bruto de ese país se desplomó casi un 33%, y la pérdida de empleos ha sido mayor a un millón semanal durante las últimas 19 semanas; sólo en la última semana se perdieron casi un millón y medio de plazas de trabajo, acumulándose una pérdida de 54 millones de empleos en lo que va del año.

Si tomamos en cuenta que en febrero había 152 millones de empleos totales en los Estados Unidos, en sólo 4 meses ese país ha perdido la tercera parte de todas las plazas de trabajo que tenía.

Aunque en México la situación también ha sido muy grave, porque solamente en los registros del IMSS se reporta una pérdida de casi un millón de empleos, no es ni de cerca la que está sufriendo nuestro vecino del Norte. Una situación similar en nuestro país se estaría viviendo, si en lugar de casi un millón, hubiéramos perdido más de 7 millones de trabajos en los registros de IMSS.

El tema importante en este momento, es qué tan rápido vamos a poder recuperarnos de esta coyuntura. Está claro que lo que sucede en Estados Unidos no son buenas noticias para nuestra economía en el mediano plazo; sin embargo, hay varios factores que nos indican que en el muy corto plazo, México puede comenzar a levantarse, apoyado en el nuevo modelo económico aplicado por el Gobierno Federal.

La estrategia de impulsar con fuerza el consumo como principio básico para buscar la recuperación acelerada, parece estar dando buenos resultados. Desde abril, que fue el mes en que se perdieron 550 mil empleos, la cifra de empleos perdidos ha ido disminuyendo con 340 mil en mayo, 82 mil en junio y solo 3,400 en julio. El consumo de combustible, que cayó 75% en marzo, para julio se recuperó y ya solo es 25% menor al que fue en febrero.

El monto de impuestos recaudados no se desplomo, y se mantuvo prácticamente en el mismo nivel que tenía el año pasado; pero la más relevante, es que las ventas registradas por los comercios no solamente no han disminuido, sino que se han incrementado hasta en 8% en relación con su nivel del año pasado.

Esto significa que no solamente no tenemos una crisis de consumo, sino que éste va aumentando. Cuando aumenta el consumo en las tiendas, estas tienen que resurtir los productos y los fabricantes producen más para entregarle a las tiendas, dando empleo y generando riqueza.

De esta forma, impulsando el consumo, como lo está haciendo el Gobierno Federal por medio del otorgamiento directo de apoyos y créditos, se está logrando que las empresas vuelvan a producir y la economía se comience a reactivar.

Como dice Jack Ma, magnate chino fundador de Alibaba: “Nunca te rindas, hoy es difícil, mañana será peor, pero pasado mañana saldrá el sol”.