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Desde hace varias semanas, hemos disfrutado casi que con palomitas, los audioescándalos que ha presentado en “el martes del jaguar” la gobernadora Layda Sansores, donde el único que se ha puesto la soga al cuello es, en definitiva, el incomprensiblemente aún presidente del PRI, Alito Moreno. Ya hemos platicado de que este sujeto ha querido defenderse con patadas de cucaracha al estilo Alfredo Adame, diciendo que sí es su voz pero es un montaje espléndidamente hecho, y esas conversaciones hacen que parezca que él está ordenando que se ejecuten todos los actos necesarios para construir una riqueza mal habida, o que está extorsionando a patrocinadores y socios de sus negocios sucios, o que está ordenando la forma en que se deba escriturar para donar y luego recibir en donación terrenos que él compró a medio centavo el metro cuadrado y por los que se ha vuelto estúpidamente millonario.

En estos audios, que según ya fueron revisados por los peritos pagados por Moreno y en los que se determinó que, “efectivamente son un montaje” (SÍ COMO NO, JAJAJAJAJA), vemos el concentrado de las conductas típicas repetidas no una ni 5 ni 10 veces, sino miles por todos los personajes que han pasado por la vida política de México en los gobiernos del PRI y del PAN. Eran, como quien dice, el pan nuestro de cada día, durante los años en que estos 2 partidos fueron gobierno.

Para ejemplos, tenemos puños; tenemos ex gobernadores que están o compurgando una pena de prisión como Javier Duarte, alias Javidu, quién fue artífice del desvío de millones de pesos para inflar la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto del PRI; o Vicente Fox, quien llegó literalmente con los calzones que traía puestos y una ambición del tamaño de su estulticia y mágicamente y en unos cuantos meses, su situación económica pasó de ser prácticamente indigente a ser propietario de muchas más hectáreas que las que comprendía el predio que originalmente reportó en su declaración patrimonial de 2000, cuando llegó como presidente de México. Hoy posee, entre otras cosas, ese Centro Fox, que se extendió sobre las tierras expropiadas a la mala a sus vecinos para hacerlo más grande, más atractivo y rentable, y hoy es un centro de convenciones en el que te cobran hasta por respirar.

Pero bueno, de ratas y tepocatas hemos hablado ya bastante y de lo que vamos a platicar hoy es esta insistencia de querernos medir como idiotas, con la misma vara con la que ellos se miden como inteligentes. Es un poco ese síndrome del que padecen los más grandes tarados, que se denomina Dunning Kruger, y que se ejemplifica como el papá de Matilda, esa película en qué Dany de Vito era un tramposo, chapucero, defraudador que vendía automóviles que solamente recorrerían unos cuantos metros antes de descomponerse del todo y suponía que su inteligente plan de modificar el contador de kilómetros y lavar los carros era suficiente para atraer a la gente y que compraran sus chatarras. Su argumento era yo soy inteligente y tú no, yo soy grande y tú pequeña.

Y así se han comportado desde siempre. Cuando en los años posteriores a la Revolución, en que México aún tenía un gran porcentaje de su población iletrada, no dudaban en seguirse comportando como lo hacía don Porfirio, organizando votaciones amañadas, en donde la boleta se enviaba ya marcada, o bien todas las opciones se reducían a un candidato. t100 años más tarde, las viejas mañas retoñan y como decía mi jefa, gallina que come huevo aunque le quemen el pico; o sea, los trucos y los vicios de ganar a fuerzas les brotan por cada poro de la piel.

En estas elecciones pasadas, y a pesar de los escándalos del líder del PRI; los desfiguros del PAN y la nula ayuda que representó el PRD, en esa amalgama de cascajo aglutinada muy a fuerzas por el señor x, vimos como echaron a andar su vieja maquinita de hacer fraudes y lograron conservar el poder en 2 de las 6 entidades en que hubo elección para gobernador del estado. Los cínicos, aún se atrevieron a pedir el recuento de casillas en Tamaulipas, en donde muchísimas personas anularon su voto al escribir los números de folio con los que les pagarían los $500 comprometidos o bien, escribieron que les habían comprado el voto pero no querían que ganara el Truco Verástegui. Y ahí salió el peine: el PAN compró votos, lo que de acuerdo con nuestra legislación electoral significaría no sólo una sanción para el propio partido y la imposibilidad de presentarse en una nueva elección por tratarse de un delito grave que es la compra y coacción del voto, y cárcel a quienes resulten responsables. Sería justo que, además, todos esos votos les fueron restados de los votos buenos, lo que probablemente se traduciría en una pérdida de registro en la entidad, pero la autoridad electoral ahorita no está para bollos.

Durante los meses que duró la precampaña y la campaña para los 6 gobiernos que estuvieron en juego, corrían simultáneas las grabaciones de que hemos hablado; así como el pase de lista que empezamos, y en el que nombramos a los 223 diputados traidores a la patria que pretendían tostonear la soberanía energética y la seguridad nacional del país, con tal de quedar bien con los cabilderos nacionales y extranjeros que fueron exprofeso a comprar el voto de los legisladores de las bancadas del PRIANRD. Todo eso sumó al evidente descontento de la sociedad por los nulos resultados que tuvieron durante los años en que gobernaron sin oposición estados como Durango, Aguascalientes o el propio Tamaulipas, aún gobernado por una persona que tiene propiedades por 3 veces los ingresos que ha ganado legítimamente toda su vida, eso sin contar las decenas de vacas que posee en su rancho. El Cabeza de Vaca.

Como los exhibimos por lo que son: ratas, parásitos legislativos, desperdicios de curul y, ponga aquí la definición que usted prefiera ____________, las personas que votaron en estos 6 estados se decantaron por otra opción, los eliminaron, prácticamente, de la vida política de estas entidades, y aún en donde dicen haber ganado, como Durango, donde morena gobernará en 20 de las 39 municipalidades.

Bien decía aquel anuncio de una tarjeta de crédito que hay cosas que el dinero no puede comprar, y una de ellas es, precisamente, la preferencia del público. Al señor x, le han costado miles de millones de pesos las campañas en medios nacionales y en los estados donde pretendieron sobrepasar la voluntad del pueblo, y ni aún así remontaron la imagen que tenemos de que su unión obedece a la desesperación que tienen por volver a los puestos de poder en donde obtenían prebendas, exenciones de impuestos, contratos a modo; donde podían desaparecer a voluntad miles de millones de pesos en obras que jamás culminaban… Y es por eso que estamos viendo como los jeques de las industrias farmacéutica o de papel de baño, están que se jalan los pelos y no encuentran el “cómo”, para volver.

Siendo brillantes como lo son, y no teniendo otra forma de negociar más que la amenaza y el chantaje, tal como lo hicieron secuestrando los votos de la cámara en la reforma eléctrica, ahora que ya no pueden salir con la misma, idearon un nuevo plan: el 8,354,697 y en el que definitivamente, fracasaron incluso antes de ponerlo en práctica. El plan se llama “moratoria constitucional”. Los científicos legislativos del grupo del vapor-México, supusieron que el petate del muerto, siempre es suficiente para espantar.

Y este nuevo petate no llega ni a abanico. Decidieron organizarse y plagiar la idea para justificar una suspensión de facto de sus trabajos legislativos. Elegantemente la denominaron “moratoria constitucional”; la adquirieron de una situación extraordinaria que la unión europea emitió en relación a las deudas contraídas por los países de la Unión con el Banco Central Europeo y las personas físicas con los bancos locales, por medio de una figura denominada moratoria en los pagos como producto de la crisis económica a raíz del covid 19 y que imposibilitaba hacer frente a las deudas que se tenían desde antes de la pandemia.

Pero estos soperutanos creen que nos pueden seguir viendo la cara de priandejos, y que tenemos las rodillas hacia atrás; que nos vamos a morir del susto porque no quieren trabajar y que además vamos a salir corriendo atrás de ellos ofreciéndoles fajos de dinero para pedirles que por favor se queden. Nada más lejos de la realidad. Si no quieren trabajar, como dijo el presidente, que no trabajen, que renuncien, pero que tampoco cobren.

Y es que en los reglamentos internos de las Cámaras de Diputados y Senadores, se especifica que los representantes deberán acudir físicamente o de manera remota a las sesiones y que deben votar en cada una de ellas y que en caso de que no puedan, deben justificar su abstención. Que su ausencia, solo se justificará por licencia de maternidad, enfermedad, ser parte de una encomienda designada por las Cámaras y que las inasistencias que no se hayan justificado, serán sancionadas por la Mesa Directiva de cada Cámara. Es decir, no hay un medio legal que permita a los susodichos, la justificación de sus vacaciones permanentes por lo que queda del sexenio, tal como pretenden, amparados en un subterfugio legaloide inexistente, que no encuentra otra razón que el berrinche de haber perdido.

Eso sí, dicen que votarán en lo que sea estrictamente de su gusto y sobre modificaciones a leyes secundarias, pero no modificaciones constitucionales. Pues si no estamos a ver de qué quieren su nieve. Es el momento que los que hayan votado por esos prianredistas les exijan trabajar; presentar propuestas, dejar de insultar como corsarios, ir puntualmente a las sesiones y sobre todo, ser partícipes del cambio de pensamiento que esta Cuarta Transdformación le exige, también, a ellos, a los legisladores de la reacción conservadora.

De lo contrario, nosotros, el pueblo seremos quienes decidamos si pueden seguir entrando al Palacio Legislativo de San Lázaro a hacerse tarugos en sus curules, cobrando como si su presencia fuera estrictamente necesaria para el progreso de México. Cada vez toleramos menos estas posturas en que se nos miden a ver quién puede más. ¿quieren apostar que siempre ganaremos nosotros, el pueblo?

@cevalloslaura