No son 30 pesos, son 30 años: Chile en pie de lucha

El Dr. Salvador Allende fue el primer presidente marxista que llegó al poder mediante una elección democrática; su perfil contrastaba con la de otros líderes revolucionarios. Su gobierno buscó un cambio profundo para su país, le llamaba: “La vía chilena al socialismo”.

Sin embargo, la derecha norteamericana no vio con buenos ojos la nacionalización de empresas privadas, por lo que buscó boicotear a su gobierno con huelgas en el transporte y promoviendo la escases de alimentos, pero el pueblo chileno resistió a los embates del poder.

Apoyados por el Gral. Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, el Palacio Presidencial de La Moneda, fue bombardeado y allí sería asesinado el Dr. Allende. Antes de perder la vida, el presidente se dirigió a sus compatriotas por una estación de radio y su discurso se tornaría histórico y profético:

“Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superaran otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”

Pinochet y sus seguidores jamás aceptaron que su actos eran un Golpe de Estado y lo consideraban como una “guerra”, una guerra en la cual el ejercito traidor e inhumano comenzó su experimento del neoliberalismo, utilizando el terror para que el pueblo se sometiera a los designios del “libre mercado”.

Poco después otros países adoptarían la misma política económica, de norte a sur, de occidente a oriente. Todos con la misma lógica de autoritarismo y represión, algunos gobiernos llegaron al poder mediante la vía electoral, algunos otros mediante Golpes de Estado.

Chile comenzó con la venta de empresas públicas y se convirtió en el máximo exponente del “milagro” económico del neoliberalismo, por sus altos ingresos y su crecimiento económico. Sin embargo, la dictadura de Pinochet recortó apoyos en la salud y educación, lo mismo que en apoyos a pobres y campesinos.

La desigualdad económica llevó al país en convertirse en el más desigual de la OCDE, donde menos del 1% de la población tiene el 30% de la riquezas del país. La política instaurada por Pinochet hizo que el “milagro chileno” beneficiara a una minoría, pero dejo en desamparo a la inmensa mayoría.

Lo mismo sucedió en otros países de la región, mientras políticos y sus amigos se enriquecían, el grueso de la población tuvo que enfrentar los bajos salarios, el resquebrajamiento de sus derechos laborales y la falta de asistencia medica gratuita y de calidad, lo mismo que la educación.

Casi medio siglo de instaurado el modelo neoliberal, las palabras de Allende se han convertido en realidad, y hoy las grandes alamedas de Chile se ven abarrotadas por ciudadanos que piden un cambio en el modelo; lo mismo ha sucedido en Ecuador y Argentina.

Las autoridades que en un primer momento actuaron con represión, se vieron superadas por las grandes manifestaciones sociales, aunque se intentó mediáticamente manipular y censurar la información, la aparición de las nuevas tecnologías han permitido que los ciudadanos se organicen para poner fin a la política del saqueo y desigualdad.

Lo acontecido en estos países podría traer un viraje internacional del modelo que ha fracasado, pues estas masivas movilizaciones dan cuenta que la organización popular, puede doblegar al poder y a los dictados de las grandes organizaciones financieras como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

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