No hay más, ¡voto masivo para Morena en 2021!

El panorama político en nuestro país, se va poniendo interesante, conforme se aproxima la fecha de arranque para el proceso electoral intermedio del 2021.
Las desprestigiadas y desangeladas fuerzas de oposición, intentan con muchas ganas, pero con pobres resultados, ofrecerse al votante como opción viable en el siguiente proceso.
Quieren ser atractivos a la gente, pero mientras más empeño ponen en su guerra sucia en contra del actual gobierno, menor es el respaldo que reciben de parte del sector social que pudiera dudar aún de su posición política. No convencen a los indecisos.

La farsa de FRENA y su plantón circense, en donde hay actos de levitación por parte de las casas de campaña elevadas por el viento, provoca risa, antes que solidaridad hacia la causa de la derecha ultra.

El pretendido regreso político de Ricardo Anaya, ha sido motivo de burla en redes sociales, al considerar que más que un retorno que lo coloque nuevamente en el primer plano dentro del panismo, lo que busca Anaya es el fuero que pueda librarlo de una eventual estancia en la cárcel, a consecuencia de las acusaciones que realiza Emilio Lozoya, respecto a sobornos millonarios a quienes aprobaron las Reformas Estructurales del peñismo, previo pago en efectivo.

Ricardo Anaya es un residuo político, con muy pobres posibilidades a futuro. Su carrera está rota y pocos ciudadanos creen actualmente en su honorabilidad y honradez.
Felipe Calderón tuitea y tuitea, intentando convencer a los mexicanos de que la consulta popular para juzgar a expresidentes, es inconstitucional, no obstante que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, acaba de fallar a favor de la misma, al considerarla como una herramienta democrática, apegada a la Constitución del país.
Calderón ve que las amenazas de prisión hacia su persona, se fortalecen a ambos lados de la frontera. Genaro García Luna dice en la audiencia del día de hoy, que rechaza las acusaciones en su contra y se declara inocente de los delitos de delincuencia que se le imputan. Pero las pruebas en su contra son monumentales y aún no está cerrada la puerta para que García Luna pueda llegar a un acuerdo con la justicia norteamericana, declarándose culpable para disminuir su pena y señalando a quienes fueron sus cómplices y “jefes” en la estructura criminal diseñada desde el gobierno calderonista.

Aquí en México, la consulta popular, que ganará con seguridad el “SÍ” al enjuiciamiento de los expresidentes neoliberales, lo deja en situación bastante comprometida.
Por lo mismo, es difícil pensar en una verdadera fuerza opositora que pueda restarle votos a Morena en el siguiente proceso electoral.
Los problemas de Morena en este momento están relacionados con el nombramiento de la dirigencia que tendrá en sus manos la designación de candidatos a puestos de elección para el 2021.
Hay grupos de poder dentro del Partido, que pretenden constituirse en la autoridad que asigne las candidaturas que competirán en las próximas elecciones.
Hay una fuerte lucha interna por la dirigencia del Partido. Pero de este proceso que se decidirá vía consulta abierta a la ciudadanía, saldrá la nueva mesa directiva, que deberá hacer un trabajo responsable, con miras a ganar el mayor número de puestos electorales en disputa.
A Morena le urge contar con el mayor número de representantes posibles en todos los espacios donde habrá competencia, pero sobre todo, es urgente que consiga una mayoría aplastante dentro del Congreso de la Unión.

Y esto obedece a una poderosa razón. Su alianza con el Partido del Trabajo, es frágil.

En varias ocasiones, hemos visto como esta asociación teórica, donde el Partido del Trabajo juega el papel de fuerza minoritaria de apoyo, se rompe en la práctica.
Para ejemplo, basta la última votación que se dio en la Cámara de Diputados, para la eliminación de los fideicomisos que operan dentro del gobierno federal.
Del total de 46 diputados del PT, 32 votaron en contra de la desaparición de estas entidades intermediarias y 14 estuvieron ausentes.
Del mismo modo, el Partido del Trabajo se ha negado a votar a favor de la reducción de presupuesto a los partidos políticos.
Gerardo Fernández Noroña ha señalado que para hacer campaña política, se requiere necesariamente dinero, por lo que no está conforme en una disminución presupuestal a los partidos, de acuerdo a los montos propuestos por la representación de Morena.

Las elecciones en nuestro país son de las más caras en el mundo. Los partidos políticos mexicanos reciben recursos muy por encima de lo autorizado en el resto de las naciones.
Y con todo, nuestros procesos electorales han sido señalados como de los más viciados y opacos.

Sí se puede hacer política con menos recursos. Pero es difícil para los políticos, renunciar a prerrogativas a las que se han acostumbrado. Aún siendo partidos que dicen ser de izquierda.
Debemos entender que el Partido del Trabajo, trae agenda propia. Está trabajando actualmente en base a ella y la alianza con Morena, está quedando en segundo plano.
Esto es válido. El Partido de Trabajo tiene total libertad para moverse políticamente, de acuerdo a sus conveniencias.

Pero entonces debe haber un replanteamiento de la supuesta alianza que lo une en este momento, aunque sea solamente en el papel, con el proyecto de Cuarta Transformación.
Ese replanteamiento corresponde hacerlo a Morena y al amplio sector social que apoya decididamente al obradorismo.

Para sacar adelante las iniciativas presidenciales y aquellas otras que proponga el partido que gobierna, necesariamente debe contarse con la mayoría suficiente en futuras votaciones, sin considerar como aliados, a quienes hoy votan en contra de las propuestas presidenciales.

Se necesitan para el 2021, candidatos fuertes que puedan ganar en cada espacio en disputa y un pueblo unido que vote mayoritariamente por Morena.

La alianza con el PT, no está funcionando en la práctica y los cambios en el país, no pueden estar supeditados al apoyo inexistente de una fuerza política minoritaria, que en los momentos importantes vota en contra de la Cuarta Transformación.

En las siguientes elecciones será indispensable que el Congreso de la Unión se integre con una indiscutida mayoría de Morena.
Solo así sacaremos adelante los cambios constitucionales y las iniciativas presidenciales, impulsadas por la Cuarta Transformación.
Las alianzas de izquierda, en este momento, han sido un freno y no el impulso adicional que se esperaba de ellas.
2021, debe ser el año de Morena en el Congreso de la Unión.

Malthus Gamba