“Mucho pueblo, para tan pobre dirigencia”

El domingo pasado quedó demostrado el verdadero poder de convocatoria de FRENA. Muy pobre.
A pesar de contar con recursos económicos ilimitados, la asistencia a la marcha convocada por este sector de la oposición radical, fue escasa. Cinco mil participantes, según el reporte del gobierno de la Ciudad de México.

Probablemente un poco más, siendo generosos con los asistentes.
Pero de cualquier forma, ridículamente insuficientes para llenar un zócalo capitalino que requiere de por lo menos cien mil personas, para brindar una imagen que deje constancia de un evento masivo.

Una de las “leyendas urbanas” que corren en redes sociales, comienza a desmoronarse, según los hechos que atestiguamos día a día.
Para muchos simpatizantes del proyecto de Cuarta Transformación en el país, el poder de quienes poseen grandes capitales y el control empresarial de los medios masivos de comunicación, es de cuidado. Con su dinero y la propaganda que pagan en prensa, redes sociales, radio y televisión, pueden conseguir todo lo que se propongan.
FRENA es ejemplo claro de la falsedad de este postulado. Ni pagando a buen precio la asistencia a sus eventos, consiguen atraer a la gente del pueblo.
Una marcha que convoca a tan poca gente, demuestra que los pequeños grupos opositores, están solos. No hay ciudadanos fuera de sus pequeños espacios de poder, que respalden el regreso del neoliberalismo al gobierno.

Tienen todo el dinero necesario, pero la dificultad que enfrentan hoy en día, es que la gente de a pie, muestra una dignidad que ellos desconocen.
El pueblo no se vende, ni traiciona a su presidente.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, dio pruebas hace unos días, del trabajo que hace a su interior, para desprenderse del control de los antiguos poderes políticos que la mantenían secuestrada. Hoy se ponen al servicio de la legalidad y la justicia en el país.
El fallo otorgado a la petición presidencial para que se considere constitucional una consulta pública, que determine si deben o no ser enjuiciados los expresidentes del país y otros funcionarios públicos, de administraciones pasadas, así lo demuestra.

Los ministros que deben el puesto a Felipe Calderón, no pudieron evitar que la votación del resto de la Corte, fuera favorable a la realización de la consulta.
El dinero está dejando de ser factor decisivo en cuestiones importantes para la nación. Y eso es una muestra clara de que la corrupción está viviendo sus últimos días.
Desde las instancias más altas del gobierno, vemos como las influencias, el poder económico y las alianzas políticas nacidas de la corrupción, no consiguen alcanzar sus fines, tal y como sucedía en la etapa neoliberal.

En realidad, la oposición es débil en este momento. Después de las elecciones del 2021 será más débil aún. Esto debemos tenerlo claro.
En las elecciones presidenciales del 2024, veremos un escenario muy diferente al que existe en este momento. Lo más probable es que para entonces, algunos de los partidos de la derecha hayan desaparecido en definitiva, al no alcanzar el número de votos indispensables para mantener el registro.

Los enemigos externos de la Cuarta Transformación, tiene poca fuerza en este momento. No es real la suficiencia que presumen. Todo es campaña en medios informativos.
FRENA hizo un esfuerzo enorme para lograr una manifestación multitudinaria y los resultados son humillantes.
El presidente López Obrador, en la conferencia matutina de este día, irónicamente recomendó a FRENA hacer un esfuerzo mayor. De no conseguir un avance significativo en cuanto a apoyo popular, están condenados a pasar días y noches de sol, frío y lluvia, de aquí hasta el 2022.

Esa leyenda urbana del poder del dinero en tiempos de transformación, no es la única.
Hay otras que se han ido creando a lo largo de estos dos primeros años de gobierno.
Una en especial está resultando perjudicial para el proyecto de cambio.

Esa leyenda urbana señala que no debe haber crítica a lo que está sucediendo dentro de Morena, porque se corre el riesgo de dividir al partido.
La leyenda no es compartida por el presidente de la república, quien ha hecho severos señalamientos a la dirigencia y candidatos que pretenden hacerse o mantener el control en Morena.
No se puede dividir lo que ya está fraccionado. Morena, en este momento, es una estructura débil a su interior, por los deseos de poder de varios de sus integrantes.
“Es mucho pueblo, para tan pobre dirigencia” dijo la semana pasada López Obrador al respecto. Les habló a los ambiciosos. A quienes no hacen trabajo a ras de piso. A los que hacen política de “desayuno, comida y cena” para crear alianzas, olvidando que es el pueblo el que vota y quien encumbra y desplaza a sus representantes.

El problema de Morena no era únicamente Yeidckol Polevnsky, como muchos dijeron hace poco. Ella dejó el cargo hace un buen tiempo y las cosas dentro de Morena en lugar de mejorar, empeoraron.
Hay ambiciosos dentro del partido que desean controlar las candidaturas para el proceso electoral del siguiente año. Por eso tanta pugna interna dentro del partido.
Los candidatos a ocupar cargos de dirigencia en Morena, están enfrascados en una guerra sucia. No tienen propuestas sólidas. Solo regalan discursos huecos, en donde prometen lo que no están dando en campaña. Respeto e intención de conseguir unidad.

La leyenda urbana dice que esto debe ser callado. No hay que señalar a los ambiciosos. Hay que ocultar la mugre bajo el tapete.
Pero esto no necesariamente debe ser así.
En las elecciones intermedias del 2021, Morena va a arrasar, no por su calidad como partido político, sino por el “efecto López Obrador”. El obradorismo que descansa en el pueblo, es imparable y es en realidad el único apoyo actual al presidente. Y créanme que el presidente está consciente de que no necesita mayor respaldo.
Por eso es importante hablar de lo mal que está Morena y del papel tan poco confiable que hace también el Partido del Trabajo, quien ha votado en contra de varias de las iniciativas presidenciales.
El obradorismo está más fuerte que nunca. Es el soporte real de la Cuarta Transformación.

Si queremos un partido político identificado con la causa obradorista, debemos presionar para que Morena se depure, democratice y sirva realmente de palanca partidista para el cambio.
En este momento, ni la dirigencia de Morena, ni el Partido del Trabajo, son confiables dentro del proceso de transformación.
Las ambiciones personales de algunos, han sido colocadas por encima de los intereses del pueblo.
Hay que decirlo.

Malthus Gamba