México creció 12% en el último trimestre y ¡SIN DEUDA ADICIONAL!

El proyecto de transformación planteado por el Presidente López Obrador desde el 2017, que se encuentra descrito en su libro La Salida, ya de por sí presentaba un gran reto que parecía imposible de lograr en un período de sólo 6 años, intentando sustituir un modelo de país que duró por lo menos 36 años.

Como si eso fuera poco, al año tres meses de haber iniciado el proceso de cambio en forma acelerada, y comenzando por tratar de reorientar las estructuras del gobierno federal hacia el nuevo modelo incluyente, que pretende proporcionar desarrollo con bienestar para todos los mexicanos, se presentó la pandemia.

Con un sistema de salud prácticamente destruido, insuficiente, carente de infraestructura y de personal, se diseñó una estrategia que nos permitiera ganar tiempo, para dotar al país de lo necesario en materia de salud pública, a fin de poder enfrentar las necesidades de ocupación hospitalaria, sin tener que decidir a quién atender y a quien no.

Con la emergencia sanitaria vino aparejada una crisis derivada de tener que cerrar la economía, a fin de intentar evitar que el número de contagios provocara un déficit en la capacidad hospitalaria.

En este rubro el reto es todavía mayor, tomando en cuenta que el modelo de la transformación intenta evitar que el país contrate deuda adicional a la que ya tenía en el 2018, y que representaba alrededor del 53% del Producto Interno Bruto de México.

La fórmula tradicional aplicada por el modelo neoliberal en materia económica, implica que un país se endeude para otorgar recursos a las grandes empresas y corporaciones, confiando en que estas los aplicarán en la producción y en la generación de empleos, y a partir de este mecanismo, lograr que los empleados reactiven el consumo de productos que las empresas fabrican. Eso es lo que han hecho la mayoría de los países durante la pandemia.

El modelo de la 4T no contempla endeudamiento adicional, por lo que el gobierno mexicano diseñó un esquema completamente distinto, saltándose los primeros pasos del modelo neoliberal y destinando recursos directamente a los consumidores potenciales, para que a través de sus compras estimulen toda la cadena del comercio y la producción.

Con sus aparentes limitaciones, la estrategia funcionó y hoy según la OCDE que es la organización de países desarrollados del planeta, México es el sexto país del mundo en crecimiento económico durante el tercer trimestre del año, con un crecimiento de 12% del Producto Interno Bruto en ese período.

Los 5 países que crecieron más que el nuestro fueron Francia con 18.2%, España con 16.7%, Italia con 16.1%, Reino Unido con 15.5% y Portugal con 13.2%. Lo que no dice la OCDE es que todos estos países contrajeron deuda adicional a la que tenían, por lo cual estos no son crecimientos netos como el de la economía de México, que creció 12% sin deuda adicional.

Por lo tanto el crecimiento neto del Producto Interno Bruto de estos países, es mucho menor que el de México. Por ejemplo, España contrajo deuda adicional equivalente al 22% de su PIB, por lo que tuvo un crecimiento neto negativo de menos 5.3%; Italia recibió deuda por 22% teniendo un crecimiento neto negativo de menos 5.9%; Reino Unido se endeudó con 20% del PIB por lo que su crecimiento fue negativo en menos 4.5%.

Así es que, contra todo pronóstico neoliberal y a pesar de las maromas de la oposición moralmente derrotada, la nueva estrategia económica de México hoy le dio una sorpresa al mundo, colocándose a la vanguardia del crecimiento neto del Producto Interno Bruto mundial durante el tercer trimestre del año.

Como dijo el escritor estadounidense Anthony Bruno: “El mundo es un lugar extraño; siempre es el mismo, pero siempre te da una sorpresa”.