Medios chayoteros: La mentira va a la baja

A lo largo de más de dos años, hemos sido testigos del proceso de desmontaje que han sufrido medios, periodistas y opinadores chayoteros, a manos del Presidente López Obrador, utilizando como medio la transmisión de las conferencias matutinas, como marco conceptual del ejercicio de su derecho de réplica y como herramienta la exposición de la verdad.

La complicidad permanente con quienes perdieron el poder en 2018, mantenía a estos medios y personajes callados ante el saqueo de los 40 años anteriores, recibiendo enormes cantidades de dinero a cambio de decir y publicar lo que le convenía a esos gobernantes corruptos y ladrones, a los grupos de oligarcas beneficiados, sin cuestionar atracos, violaciones de derechos y masacres.

Dedicaron sus espacios y concesiones, a proteger las políticas y estrategias que prácticamente dejaron al país en la ruina, obteniendo para sí mismos una porción nada despreciables del botín.

Fieles a su pacto de voracidad, en cuanto inició el nuevo gobierno se mantuvieron del lado de quienes los vieron nacer, los hicieron grandes, los llenaron de privilegios y su orientación se tornó antigobiernista, para continuar atacando a quienes siempre habían denostado antes de ocupar el poder público.

Esto seguramente les sigue proporcionando beneficio económico, pero ahora el dinero no sale del erario, sino de los bolsillos de quienes saquearon a México, aferrados a la esperanza de poder doblar al gobierno en beneficio de un ansiado regreso.

Si se mide en ingresos derivados del presupuesto público y aunque no se ha cancelado del todo la publicidad oficial, que siguen recibiendo en una proporción muy menor a la que estaban acostumbrados, el cambio de régimen les está saliendo caro, aunque seguramente lo compensan los beneficios que reciben de sus patrones de siempre.

Sin embargo, desde una posición de influencia como medios sobre la opinión pública, el costo que están pagando es enorme. No solamente han perdido audiencia una vez que la gran mayoría de los ciudadanos los identifica como fabricantes de noticias falsas, de información tergiversada y tendenciosa, sino que derivado de la auténtica libertad de expresión que hoy prevalece, han dejado un gran espacio vacío que está siendo ocupado rápidamente por otros.

A diferencia de lo que siempre pensaron, el mercado no solamente consume basura informativa,  programación de mala calidad y de nula inteligencia. Los ciudadanos están demostrando que se encuentran ávidos de conocer la verdad y de consumir contenidos de calidad. Ese mercado está ahí y ellos nunca configuraron una oferta que pudiera satisfacerlo.

Esto ha dado lugar a que comiencen a emerger y a ganar espacios medios alternativos nuevos, que están empezando a satisfacer esas necesidades y que se encuentran creciendo rápidamente en vías de sustituirlos en un plazo bastante corto.

Así mientras los medios tradicionales, los periodistas y los opinadores chayoteros ven disminuir su audiencia, sus ingresos y su alcance en forma acelerada, los medios alternativos y los informadores independientes van aumentando su penetración, cubriendo un mercado que los primeros no entienden, porque nunca tuvieron que competir para ganarlo. No tenían necesidad.

Su obstinación en aferrarse a privilegios que no existen y que no van a regresar, los ha hecho perder la oportunidad de ganar ese mercado. Hoy, ante el desprestigio que se han ganado a pulso y que ha sido evidenciado desde la conferencia matutina, desde los medios alternativos y desde las redes sociales, no les queda otra, más que ir sucumbiendo lenta pero seguramente en la oscuridad a la que los ha condenado su deshonestidad.

Como decía el poeta griego Eurípides de Salamina: “Las ganancias mal logradas reportan pérdidas”.