Maderismo en tiempos de la 4T

Por. Diego Iván López Miguel
Twitter: @DiegoI_Lopez

Este 9 de febrero se cumplen 108 años del inicio de la Decena trágica con aquel “Cuartelazo” en Palacio Nacional, que culminó con el asesinato de Francisco I. Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez el 22 de febrero de 1913 en los alrededores de la prisión de Lecumberri. El movimiento armado a principio del siglo pasado fue motivado por la gran desigualdad social durante el porfiriato, pese a la industrialización del país y a la gran inversión extranjera esto no logró traducirse en el bienestar de las mayorías.

Francisco I. Madero fue quien a través de Plan de San Luis se reveló en contra del gobierno porfirista. Bajo el lema: “Sufragio efectivo no reelección”, se puso fin a la dictadura porfirista y dio inicio de la Revolución mexicana en búsqueda de la democratización de la vida pública del país Ya como presidente, Madero terminó asesinado en un Golpe de Estado con la complicidad del embajador estadounidense, Henry Lane Wilson; los generales que estuvieron al frente de la ofensiva militar, Victoriano Huerta, Bernardo Reyes, Manuel Mondragón y Félix Díaz se mantuvieron desde el régimen de Porfirio Díaz.

Llama la atención la evocación constante del presidente Andrés Manuel López Obrador a Madero y no sólo eso; existen grandes similitudes. AMLO llegó a la presidencia por la vía democrática; Madero también lo hizo, pero las elecciones fueron presididas por el levantamiento armado en el norte del país. El mandato maderista se caracterizó por encabezar un gobierno democrático y con libertad de prensa; la respuesta del régimen porfirista fue demoledora, en los diarios y medios de comunicación se inició una campaña de desprestigio, caricaturizaban al presidente, incluso utilizaron las calumnias para golpear al maderismo.

López Obrador ha dicho que es el presidente más atacado desde Madero, abiertamente se ha confrontado con algunos medios de comunicación que han cuestionado sus decisiones y que también hay que decirlo, fueron beneficiados durante los anteriores gobiernos a través de contratos y concesiones, además del conocido “chayote”. Anteriormente en su conferencia matutina, AMLO recordó una frase que Gustavo A. Madero les dijo a periodistas y escritores que sirvieron al régimen porfirista: “Muerden la mano de quien les quitó el bozal”.

El ejército mexicano es uno de los grandes beneficiados con el cambio de gobierno en 2018, se le han otorgado concesiones y más atribuciones, como fue el control de los Puertos y las Aduanas. Además, es el brazo ejecutor de los proyectos emblemáticos de la 4T, como la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía. Otra muestra de la alianza entre López Obrador y las fuerzas armadas, fue el caso Cienfuegos y la resolución de la Fiscalía General de la República (FGR), lo que provocó una serie de acusaciones entre la Fiscalía y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).

La estabilidad en las fuerzas castrenses es primordial para el avance del proyecto de nación de la 4T, ¿pasará por la mente de AMLO el derrocamiento de Madero hace más de un siglo?.

A diferencia de Francisco I Madero, López Obrador mantiene una base social que lo viene apoyando desde hace tiempo, fue uno de los graves errores del maderismo, dejar a un lado las principales demandas sociales. El obradorismo se nutre de la clase popular que fue desplazada y abandonada en las últimas décadas, y que encontró en su movimiento una alternativa para realizar los cambios profundos que requiere el país.

En estos tiempos de turbulencia política, debemos cuidar el aporte más significativo del maderismo, la democracia. El actual gobierno debe atender a los sectores más vulnerables de la sociedad; Madero se equivocó y no atendió en su momento la causa agraria impulsada por el Zapatismo, restándole el respaldo social, ese con el que aún cuenta López Obrador.

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