Los ultraconservadores son minoría

Por: @pormiraza1
El ultraconservadurismo en los Estados Unidos (EEUU) no está dispuesto a aceptar a otras culturas, no están dispuestos a aflojar ni un milímetro para ser ellos quienes se adapten a las diversas formas de pensar que imperan en “su país”. Para ellos, los EEUU es un país “blanco” y deberá seguir siendo “blanco” y su forma de ser deberá ser siempre “blanca”.

Quieren seguir siendo un país donde las llamadas “minorías” no tengan derechos iguales, donde los negros y los latinos sigan llenando las cárceles y otros tantos sigan siendo brutalizados o asesinados por la policía. Solo por dar un ejemplo, irónicamente, quieren que EEUU sea un país con comida mexicana pero sin inmigrantes mexicanos.

Por un lado están las llamadas “minorías”, conformadas por negros, latinos (tanto “documentados” como “indocumentados), nativoamericanos, asiáticos, gente LGBTQ, mujeres feministas y, cabe resaltar, una mayoría de blancos que se identifican con el ala progresista, o sea, que no simpatizan mucho con el conservadurismo, mucho menos con el ultraconservadurismo. Y, por otro lado están los reaccionarios ultraconservadores. Yo preguntaría: ¿quién es, pues, la “minoría”?

Algo que le admiro a los ultraconservadores es que son muy participativos en el escenario político nacional. Eso jamás se los restaré. Pero lo que sí debería quedar en claro es de que a veces sobredimensionamos a esos grupos, haciéndolos ver más grandes de lo que en realidad son.

¿Los ultraconservadores tienen armas? Sí, si tienen muchas armas. ¿Después de la victoria de Trump, andan muy opinólogos? Sí, hoy por hoy son muy influyentes en medios y redes sociales. ¿Son salvajes? Sí, y muy salvajes. Pues, con todo y eso, el hecho de que son minoría no se les quita ni bañándose con jabón Zote.

Pero, con todo y eso, no hay que pensar que porque son minoría no se podrían salir con la suya e imponer su agenda. Incluso, algún día llegar a imponer una agenda más reaccionaria que la agenda del actual ocupante de la Casa Blanca (¡sí, eso es posible!). Una agenda que sería abiertamente declarada o muy cercana al fascismo. Eso sí que empeoraría aún más las cosas, no solo para los inmigrantes sino para todos.

En concreto, al ultraconservadurismo no hay por qué sobredimensionarlo pero tampoco hay razón para subestimarlo.

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