Son varias las ocasiones en que el presidente López Obrador repite lo mismo.

Quizá porque entiende que hay sectores dentro y fuera del partido político Morena, que manejan una posición distinta a la suya, tratando de hacerla pasar como verdad.

En la conferencia mañanera del día de hoy, un periodista hace del conocimiento del presidente una situación que afecta a una unidad habitacional en la Ciudad de México.
Pide a López Obrador su apoyo, para que la Jefa de Gobierno en la capital, atienda ese problema que constituye un riesgo y que tiene que ver con el hundimiento significativo en el terreno que ocupa la referida unidad.

El presidente señala lo siguiente: “Se va a atender, no te preocupes. Yo no puedo darle una orden a la Jefa de Gobierno, porque se trata de un gobierno independiente al federal. Pero sí puedo hablar con ella, para que reciba y atienda a los afectados. Yo mantengo una buena relación con Claudia Sheinbaum”.

Algo puso en alerta al presidente, quien agregó de inmediato lo siguiente: “Para que no haya dudas, ni se preste a especulaciones, les aclaro que también llevo muy buena relación con Marcelo Ebrard y con Adán Augusto López. A los tres los aprecio mucho. Son como mis hermanos y los quiero. Yo tengo una hermana y dos hermanos”.

¿Por qué este constante señalamiento del presidente?

Sencillamente porque hay curiosidad natural, por saber a quién de los tres posibles candidatos a la presidencia, representando a Morena, sería el preferido de López Obrador.
Esta aclaración sirve para dejar en claro que el presidente no tiene preferencia especial, o que si la tiene, no la va a manifestar, para descarrilar un proceso de selección interna, que debe ser totalmente democrático.

No vamos a escuchar en voz del presidente, una declaración que pueda ser interpretada como el “espaldarazo” en favor de uno de los tres competidores que tiene Morena, para suceder al primer mandatario dentro de dos años.

Eso no va a pasar.

Hay otro motivo importante también. La oposición comienza a jugar con la candidatura de Morena, haciendo amagos de apoyo en favor de uno u otro candidato, para ver si alguno de los tres aspirantes, muestra inclinación en favor de los interese conservadores, a cambio de respaldo político y económico.

Hay declaraciones y opiniones en medios de comunicación y redes sociales, en las que se afirma que el presidente ya eligió a su sucesor y que éste sabe que él es el elegido.
Unas veces hablan de su “pupila” Claudia, otras de su “carnal” Marcelo y otras veces de su “paisano” Adán Augusto.

Hay que tener presente que la oposición sabe que en 2024, no tiene oportunidad de ganar. No cuenta con candidatos competitivos, no con un partido político con fortaleza para conseguir que la gente respalde su plataforma política.

Por eso el actual sonde a los tres aspirantes de Morena. El intento que hacen para ganarse su favor, ofreciendo a cambio el respaldo de los medios de comunicación que controlan y el apoyo económico suficiente para fortalecer su candidatura.

El presidente echa por tierra la afirmación de que tiene un “delfín”, mismo que fue designado vía “dedazo”.

“Los tres son mis hermanos y a los tres los quiero”, dice para descalificar a quienes intentan meterlo en un juego propio de los políticos reaccionarios.
Hay además otra situación que no podemos perder de vista.

Dentro de Morena, se están decantando bloques en favor de determinado candidato y eso también es natural. Lo mismo sucede con los simpatizantes de uno u otro.

Esos partidarios de uno de los tres aspirantes, comienzan a moverse en forma más que evidente, para conseguir que los votantes que participarán en la encuesta que definirá al candidato de Morena, vean a su candidato como la opción más cercana al proyecto transformador que hoy impulsa el presidente.

Algunos de estos militantes y simpatizantes, manejan la tesis de que el presidente López Obrador, tiene espacial interés en que la sucesión presidencial, se dé en favor de uno de los tres que compiten.

De Claudia, señalan que es por ser su discípula más aventajada. De Marcelo, porque ha sido leal con el presidente, al grado de haber aceptado con nobleza, el triunfo de López Obrador, en la encuesta del 2012. De Adán Augusto se dice que es por ser el amigo personal del presidente, desde sus primeros años, además de ser su paisano.

Por estos y otros motivos, señalan que su candidato es el que está siendo impulsado desde la presidencia. Y esto no es así.

Eso nunca va a pasar.

López Obrador señala cada que le es posible, que los tiempos han cambiado. Qué no hay “delfín”, ni “dedazo”. El proceso de selección de candidato a la presidencia en Morena, será limpio y democrático.

“Los tres son mis hermanos”. “Con los tres tengo buena comunicación”
Ésa y no otra es la realidad.

Los medios de comunicación conservadores, juegan también sus cartas, intentando alagar a alguno de los candidatos, esperando que siendo “barberos”, quizá vuelva la publicidad oficial a sus espacios, con el consiguiente beneficio económico.

Todos están metidos en el proceso de selección dentro de Morena, aunque no todos lo hagan por los mismos motivos.
Lo que me parece inapropiado y esto creo que lo está viendo también el presidente, es el ataque solapado que algunos interesados en el triunfo de un candidato, hacen en contra de los otros competidores.

Ya hay guerra sucia y ésta no se está dando de un solo lado, como también intentan hacer creer.

No son Claudia, Marcelo y Adán Augusto quienes la promueven. Es la gente que se mueve en torno a ellos quienes la impulsan. Los que huelen, o avizoran el futuro “hueso”. Los que no van por la causa, sino por el beneficio personal.

Y aunque esto también en natural en una competencia política, lo sano es reprobar este tipo de conductas, que más que ver por el proyecto de nación que construimos entre todos, tiene que ver con las ventajas políticas que pueden alcanzarse si triunfa determinado candidato.

Por eso la constante insistencia del presidente sobre el tema.

Se trata de una competencia entre hermanos. Todos apreciados, respetados y queridos por López Obrador.

Su legado estará seguro y alcanzará nuevas metas, con cualquiera de los tres.

Uno será el triunfador, pero los otros dos, pueden ser su respaldo sólido.

Tengamos presente que, nos digan lo que nos digan, el presidente López Obrador no hace ni hará diferencia alguna, para beneficiar o perjudicar a alguno de los tres políticos de calidad probada, que compiten para ocupar la presidencia del país, a partir del 2024.

Todos conforman una gran familia, formada, impulsada y querida por el mejor presidente que ha tenido México en los últimos tiempos.

Malthus Gamba