Un concierto en la Ciudad de México que reúne a 300 convencidos de que el neonazismo es el camino correcto para nuestro país. Cabezas rapadas. Ridículos saludos hitlerianos que son utilizados por mexicanos que poco tienen que ver con la raza aria. Consignas anticomunistas. Llamados a tomar las armas en contra del “comunismo” y música que lanza mensajes clasistas y racistas en contra de grupos vulnerables.

El concierto se da en un pequeño espacio en la Colonia Santa María la Rivera. Los boletos se venden anticipadamente y por vía digital. El acceso al evento es controlado por un numeroso equipo de seguridad. Hay muchos asistentes llegados de Monterrey.

Son la crema y nata del joven radicalismo de derecha. La semilla del un supremacismo autóctono, que copia como siempre, las tendencias que se dan en el vecino país del norte, sin tener en cuenta la tradición y cultura nacional.

Ese grupo de 300, se siente fuerte estando unido, pero desconfían al salir a la calle, porque temen al rechazo y la posible agresión que pueden sufrir, a manos de quienes no vean con agrado su posicionamiento político y social.

Porque en realidad, México es un país mayoritariamente mestizo y con un significativo segmento social y cultural indígena. Los supremacistas son insignificante minoría, que poco puede en contra del mar de gente morena que conforman el grueso de nuestra población.

La sección mexicana del diario español El País, da cuenta del evento en una nota publicada el día de ayer. El evento se verificó el 29 de octubre pasado. Fecha conmemorativa del ascenso de Benito Mussolini al poder en Italia y día en que la derecha celebra también el nacimiento de la fascista Falange, que respaldó al gobierno de Franco en España.

Ese sector supremacista nacional, es parte de la oposición que respalda la permanencia de un Instituto Nacional Electoral, sin cambio alguno.

Un sector racista y clasista que muestra el nivel de desprecio hacia el Pueblo que puede alcanzar el segmento privilegiado de nuestra sociedad, que aún mantiene la absurda idea de ser el dueño absoluto del país.

La marcha que organiza Claudio X González, para mostrar el “músculo” opositor que respalda al corrupto Instituto Nacional Electoral, es impulsada en redes sociales y medios de comunicación conservadores, en forma masiva.

Se intenta reclutar participantes, en la forma que sea. Invitando, persuadiendo, obligando, e incluso pagando por la asistencia al evento.
Todo eso no es nuevo. Son los mismos mecanismos que ha utilizado el conservadurismo, para tratar de nutrir sus desangelados contingentes, en la protestas que han impulsado en el pasado reciente.

La campaña no desprecia elemento alguno que pueda ser útil, para conseguir mayor respaldo social.
Uno de los que hoy están de moda, es la victimización.

Los medios de comunicación reaccionarios y el segmento en redes sociales que apoya a la oposición, han insultado al presidente López Obrador y a su familia de manera permanente. Les han dicho de todo. Han intentado ensuciar al presidente, a su esposa y a sus hijos, usando la calumnia, la mentira y el montaje, para acusar falsamente al núcleo familiar del primer mandatario.

Y López Obrador ha aguantado a pie firme esta guerra de lodo en su contra y en contra de los suyos. Es más, ha reiterado que en el México de la Cuarta Transformación, la libertad de expresión es total. Sin importar si se llega al extremo del insulto.
Nadie ha sido reprimido o censurado por sus dichos y expresiones en contra del presidente, su familia y su gobierno. Eso sí, se ha desenmascarado públicamente la noticia falsa.

Pero ahora que el presidente señala que quienes organizan la marcha en favor del corrupto INE, son los rateros del pasado neoliberal, que saquearon la riqueza nacional y que aquellos que respaldan esa marcha, a sabiendas del pasado de los organizadores, son unos hipócritas que comparten el clasismo y racismo de estos impresentables personajes, estalla la oposición en gritos y lamentos, por la “agresión” que reciben del presidente.

El “chilladero” en redes sociales y en la prensa reaccionaria, es idéntico al que provocaban las telenovelas Televisa del pasado, cuando la familia se reunía para asistir por la noche, al dolor y padecimiento de los protagonistas del teledrama.

En realidad, Felipe Calderón, Vicente Fox, Claudio X González y demás corruptos opositores, si son los rateros de “cuello blanco” que vaciaron las arcas nacionales y vendieron sin pudor alguno, territorio y riquezas del país. O son quienes los ayudaron, al ser reconocidos Traficantes de Influencias.

Es una mentira que, a sabiendas de eso, existan cándidos que acompañen a dichos corruptos, en una manifestación que tiene como fin defender a un INE plagado de corruptos iguales a ellos. Esa candidez sería del todo infantil. Se trata más bien de una hipocresía inocultable, que pretende hacer pasar el respaldo a la corrupción, como defensa de una democracia, que en realidad a la oposición le importa poco.

Lorenzo Córdova ha mostrado su racismo y clasismo en el pasado reciente. La burla que hizo de los integrantes de una comisión indígena que visitó sus oficinas, está en la mente de muchos mexicano. Es un burócrata impresentable, que ha sido pieza fundamental en todo fraude electoral avalado por el INE.

Y ese, a final de cuentas, es el motivo de discrepancia entre el gobierno de la Cuarta Transformación y el grupo opositor comandado por Claudio X González.

Para el grueso de la población mexicana y para el gobierno de López Obrador, la corrupción al interior del INE es inocultable y debe terminar.

Para la oposición, se trata de la defensa del último baluarte de corrupción que les queda. El instituto que les valida triunfos electorales inexistentes. La última carta que pueden jugar, para lograr regresar al poder en el 2024.

Sin el apoyo mafioso del INE en las siguientes elecciones, el conservadurismo nada vale. No tendrá oportunidad alguna de alcanzar el triunfo electoral, por la vía del fraude, en 2023 y 2024.

Por eso intentan hasta lo imposible, para mostrar un músculo social que pueda detener la iniciativa presidencial para la Reforma Electoral. Por eso se reagrupan, intentando caminar unidos.

Lo malo es que el Pueblo los conoce. Sabe quienes van a marchar y los intereses que representan. Los sabe corruptos. Los conoce por ser clasistas.

Muchos han padecido su racismo y discriminación.

¿Van a defender en este momento las banderas reaccionarias?
¿Van a marchar en compañía de los supremacistas, y de los fascistas?
¿Van a defender los privilegios de sus opresores?

Los que van a marchar te saludan.

Pero lo hacen por interés.

Son hipócritas que quieren que respaldes su evento, para tener una oportunidad de regresar al gobierno y ponerte la bota encima de nuevo.
Este domingo veremos el poder de convocatoria que tienen los defensores de la corrupción en el país.
Contaremos cuántos son, e intentaremos conocer las motivaciones que los llevan a marchar junto a los políticos, empresarios y comunicadores más corruptos en México.

Porque del lado del Pueblo, hay millones de ciudadanos libres que están dando la batalla diaria por el cambio.

Veremos cuántos ciudadanos con hipócritas banderas en favor de la democracia, acuden al llamado de la corrupción, para defender a un INE podrido desde hace varios años, al que intentan utilizar los reaccionarios para instrumentar un nuevo fraude en 2024.

Lo malo es que al igual a lo que les pasa a los neonazis, cuando salen a sus eventos en México, los conservadores tienen miedo de un Pueblo numeroso, que les señala sin miedo que ni son dueños de México, ni van a regresar al poder para seguir robando,
El domingo vemos quién manda verdaderamente en este país.
Yo estoy con el Pueblo.

Malthus Gamba